¿Qué es la poesía? #26 – Claudia Masin: “La poesía a nivel social puede hacer cosas muy interesantes”

por Gustavo Yuste

“Suelo ligar a la poesía con la empatía, esa forma de ponerse en el lugar de un otro. El arte nos acerca en ese aspecto”, afirma Claudia Masin, quien pronto publicará La desobediencia (Contexto, 2018), libro que reúne su obra desde 1997. En esa dirección, afirma que la poesía tiene que ir “a contracorriente de una tendencia que se da cada vez más en nuestra sociedad, como es la de juzgar a los demás”. Su visión del movimiento feminista y la relación con la literatura, su forma de trabajo y más, en la siguiente entrevista. 



Sobre la autora

Claudia MasínClaudia Masin nació en Resistencia, Chaco, en 1972. Es escritora y psicoanalista. Vive desde 1990 en Buenos Aires. Coordina talleres de escritura. Publicó los libros de poesía: Bizarría (Nusud, Bs.As., 1997), Geología (Nusud, Bs.As, 2001, reeditado por Curandera, Bs.As., 2011), La vista (Visor, Madrid, 2002, reeditado por Hilos, Bs.As., 2012), que ha obtenido por unanimidad el Premio Casa de América de España en 2002; Abrigo (Bajo la luna, Bs. As., 2007), La plenitud (Hilos, Bs.As., 2010, Raspabook, Murcia, 2014), El secreto (antología 1997-2007)” (Ed. De la Paz, Resistencia, 2007), el libro de fotografías y poemas El verano (Ed. De la Paz, Resistencia, 2010), La siesta (Ed. Naveluz, UNAM, México, 2015) y La materia sensible: Antología personal (Viajero Insomne, Bs.As., 2015), entre otros.


“La poesía opera con otros modos, como el de conmover”

Con un estilo sereno y a la vez intenso, como es su propia obra, Claudia Masin no tiene problemas en contestar cualquier pregunta. Dueña de una mirada crítica con el momento político de la Argentina, la autora nacida en Resistencia cree que la poesía tiene mucho para aportar en estas épocas: “En los momentos de mayor incertidumbre social es cuando la poesía se planta y empieza a crear sus propios espacios. Cuando más alienación parece haber, la poesía tiene mucho para dar”, señala a La Primera Piedra. 

Claudia MasínActualmente, la editorial Contexto se encuentra pronta a publicar la obra reunida de Masin, que se va a llamar La desobediencia, un término que para la autora es clave a la hora de pensar la escritura poética: “A mí siempre la primera palabra que se me viene a la cabeza, hace muchos años, es “resistencia”. También “desobediencia”, son todas palabras que tienen que ver con lo desafiante, un oficio que rompe con los modos estereotipados, cristalizados del lenguaje”, señala a respecto. Ahora bien, ¿puede la poesía ser algo masivo? ¿Cuál es la mejor forma de interpelar a un lector?

— Para vos, ¿qué es la poesía?
— Es una pregunta que siempre es difícil que contestar. A mí siempre la primera palabra que se me viene a la cabeza, hace muchos años, es “resistencia”. También “desobediencia”, son todas palabras que tienen que ver con lo desafiante, un oficio que rompe con los modos estereotipados, cristalizados del lenguaje. Se rompe de alguna manera con el discurso dominante. La poesía es aquello que está en el otro extremo del discurso dominante, porque viene a instaurar caos ahí donde hay un orden que te indica cuál es el lugar de cada cual en el mundo.

— En el prólogo del libro hacés referencia justamente a eso, y Paula Jiménez España también. Leyendo el libro, se puede pensar en una desobediencia estética también, ¿no? Por fuera del poema explícitamente político.
 Sí, absolutamente. Yo recién en los últimos años empecé a escribir poemas abiertamente políticos, sin ser panfletaria. Me parece que ese tono en la poesía le habla a los que piensan de la misma manera, cuando se trata de llegar a que un otro vuelva a pensar o piense por primera vez una problemática. Para eso se necesita sutileza, delicadeza, la poesía opera con otros modos, como el de conmover. Suelo ligar a la poesía con la empatía, esa forma de ponerse en el lugar de un otro. El arte nos acerca en ese aspecto, yendo a contracorriente de una tendencia que se da cada vez más en nuestra sociedad, como es la de juzgar a los demás.

(Leer nota relacionada: ¿Qué es la poesía? #24 – Paula Jiménez España: “Hay una posición mas asentada con respecto al género”)

La poesía es aquello que está en el otro extremo del discurso dominante, porque viene a instaurar caos ahí donde hay un orden que te indica cuál es el lugar de cada cual en el mundo.

— Pensando en eso que decís sobre la empatía, el lector también tiene que dar su parte, predisponerse a ese tipo de lenguaje. ¿Pensás que la poesía puede ser algo masivo?
 Yo creo que la poesía y la masividad son algo difícil, por muchas cuestiones. Una, es la que te decía recién, su característica de ser un discurso que constántemente está molestando, demoliendo ciertos cimientos. No es fácil, en muchos sentidos, leer un libro de poesía. Y no porque “no se entiende”, tal como se suele repetir, sino porque se prefiere dejar en la sombra ese costado de rebelión que tiene el género. La poesía te incomoda, más allá de cuál sea el tema. Siempre hay elementos de quiebre, y ese es un factor que no me parece menor.

— ¿En qué sentido?
 Porque requiere una disponibilidad, una sensibilidad atenta. Estamos, me incluyo, en una sociedad  muy desensibilizada, todos muy embotados, muy alienados, fuera de la posibilidad de construir cualquier mundo interno. También hay otros factores, claro, como un cierto elitismo. Hay un poco de hacer de la necesidad, una virtud: ya que la poesía se lee poco, es porque somos una suerte de elite. Desde ya eso no me representa de ningún modo, muchas veces prefiero que me inviten a una lectura donde sé que la gente que va a ir no es poeta o lectora de poesía. Sería fabuloso poder abrir el juego, porque la poesía a nivel social puede hacer cosas muy interesantes.

— Un poco en relación con eso, pienso en un ejemplo: en la última Feria del Libro, en el stand de La Coop / Frente Editorial Latinoamericano (que tiene 39 editoriales y una gran cantidad de libros de géneros diversos), de los 15 más vendidos, seis son de poesía. ¿Por qué creés que pasa?
 Muy difícilmente un libro de poesía sea tratado como un best seller, ni aún en los casos de los más célebres poetas. Sí me parece que hay algunas cosas que están cambiando. En Rosario me comentaron que en los últimos dos años, la venta de editoriales pequeñas ha aumentado mucho. No es casualidad, en los momentos de mayor incertidumbre social es cuando la poesía se planta y empieza a crear sus propios espacios. Cuando más alienación parece haber, la poesía tiene mucho para dar.



Claudia Masín


— ¿Qué sentiste al ver tu obra reunida en La desobediencia?
 En principio es raro hacer el trabajo de recopilación de un libro, más allá de las pequeñas correcciones que uno pueda hacer siempre. Ver el conjunto, el recorrido de todo lo que escribiste siempre es bastante raro. En ese sentido, tomé la decisión de sacar poemas de Bizarría (1997), mi primer libro, porque sentía que era un libro un poco ajeno. El que sí reconozco como primero es Geologías (2001), ahí si hay más huellas de mi poética. Esa fue una decisión: excluir poemas de lo que debería ser una poesía completa, al final no lo es. Sí noté, en relación a lo veníamos hablando, cómo cada vez más hay una mirada política, una mayor conciencia de la poesía como una herramienta de transformación subjetiva. Si a alguien más le sucede cuando lo lee, bienvenido sea. En La cura (2016), por ejemplo, se puede ver mucho, donde no se habla de una cura terapéutica, sino en el sentido de deconstruir y construir.

— Justo hablabas de abandonar un poco esa mirada terapéutica relacionada a la poesía. ¿Pensás que la obra de las autoras se está dejando de leer en esa clave también? Lo mismo con el prejuicio que asocia a una poeta mujer con una lectora mujer.
 Sí, es algo reciente igual ese fenómeno. En las presentaciones o lecturas se advierte una mayor diversidad en el público, cuando antes era normal una predominancia de mujeres. La lucha del feminismo y el trabajo de hormiga de muchos años que se viene llevando a cabo tiene que ver con eso. Ahora también, la potencia de la obra de muchas poetas contemporáneas ayuda a esa disponibilidad de los lectores. Esa mirada que se suele tener sobre si es escrito por un hombre es un libro universal, mientras que si es escrito por una mujer es “confesional”, la he experimentado repetidas veces. Pienso en Sharon Olds, que es una poeta a la que se quiere minimizar, y es algo increíble con una obra universal. Lo mismo con Sylvia Plath, que suele ser el estandarte de lo que se llama como “confesional”, cuando en realidad eran poemas muy trabajados.

La potencia de la obra de muchas poetas contemporáneas ayuda a esa disponibilidad de los lectores. Esa mirada que se suele tener sobre si es escrito por un hombre es un libro universal, mientras que si es escrito por una mujer es “confesional”

— ¿Cómo ves la relación que existe entre el movimiento feminista actual y la literatura?
 Veo con gran felicidad y gran alivio que haya cosas que recordamos de hace 10 años atrás y que hoy sepamos que sería imposible que se permitan. Eso tiene que ver con desnaturalizar, como hablábamos al principio. Se está reordenando todo, por más que falten muchas cosas, y eso es fabuloso.

— En La desobediencia se puede ver cómo desde el principio te interesaba poner a la mujer como personaje en tus poemas, donde se puede ver también esa consigna sobre “lo personal es político”. ¿Fue algo consciente?
 No fue algo consciente, como muchas de las cosas que estamos hablando acá. Es un consejo que doy a la hora de escribir: no pensar, dejar atrás todo lo que se sabe y lo que uno quiere decir. En mí operó así, se fue dando esa constante. Diana Bellessi siempre dice que aún cuando se tenga un programa a la hora de escribir, el poema termina siendo una falla de ese plan.

(Leer nota relacionada: La vuelta a Diana Bellessi en 80 citas)

 Veo con gran felicidad y gran alivio que haya cosas que recordamos de hace 10 años atrás y que hoy sepamos que sería imposible que se permitan. Eso tiene que ver con desnaturalizar

— Al releer tu obra reunida, ¿sentiste alguna suerte de extrañamiento con tu propia obra?
 Me llevó a establecer relaciones más directas, que quizás no las tenía tan presente, como las temáticas o las formas de escritura. De Geologías La siesta (2017) hay varios puntos de contacto, más allá de una evolución personal.

— ¿Con qué se va a encontrar el lector ante tu obra reunida? Ya sea alguien que te conoce como alguien que no.
 Espero que no quede abrumado (risas). Sé que hay una carga de intensidad en el libro, no son textos leves. Muchas y muchos poetas de mi generación, de los 90’s, como Paula Jiménez España o Andi Nachon, escribimos un poco a contramano de lo que se hacía con el objetivismo o el neobarroco. Mi relación con la escritura es de bastante urgencia, no tengo orden en la escritura.

(Leer nota relacionada: ¿Qué es la poesía? #21 – Andi Nachon: “En la poesía no hay nada por lo que competir”)



Claudia Masín


— ¿Qué autores considerás claves para que la poesía ocupe un lugar central en tu vida? Recién hablabas de Bellessi, en el libro nombrás a José Watanabe, por ejemplo.
 Son dos autores fundamentales. Bellessi tanto su obra como ella como maestra, un lugar de transmisión que sigue teniendo en mi vida. Sharon Olds es una autora que conocí hace poco pero me parece clave. Si hablo de una lectura iniciática, siempre nombro dos libros de narrativa: La vida tranquila de Marguerite Duras y otro era un libro de cuentos de Bruno Schultz. Ahí descubrí que había otra forma de ver las cosas. Otra autora clave, claro, fue Alejandra Pizarnik, quien había traducido ese libro de Duras justamente.

— Es interesante que nombres a Pizarnik, porque su estilo no se refleja en tu escritura.
 Sí, de hecho si pienso quien influyó más en mi obra, es una poeta contemporánea: Susana Villalba. Yo llego a ella una vez pasada “la fase Pizarnik”, que tuvo su tiempo. Su libro, Matar a un animal me produjo una revelación vinculada a la narración dentro de un poema, algo que me era muy familiar. Con Bellessi siento una familiaridad en la forma de ver el mundo y la poesía, construí mucho de mi mirada a partir de ella. Me sirvió para sacarme un poco esa imagen de la tragedia en la mujer poeta. Las mujeres de la generación del 80′ nos liberaron un poco de ese estereotipo y la pregnancia que tiene ese estilo.

Productividad y éxito son palabras que se llevan muy mal con la poesía. Cualquier intención y voluntad contamina la escritura de poesía, más si está ligada al ego.

— ¿Tenés algún mecanismo o rutina a la hora de escribir?
 No suelo tener horarios o rutinas, salvo con La vista, que me demandaba cierto orden para ver las películas y la escritura de los textos. Durante el 2017 repetí un poco ese proceso.

— Por último, teniendo en cuenta tu experiencia como tallerista, ¿qué consejo le darías a alguien que se está acercando a la poesía?
 En principio, creo que lo fundamental es no esperar nada externo. Si bien es humano el querer publicar, el querer tener un poco de reconocimiento, también tiene que ver un poco con la cultura que nos atraviesa. Productividad y éxito son palabras que se llevan muy mal con la poesía. Cualquier intención y voluntad contamina la escritura de poesía, más si está ligada al ego. Este es un oficio como cualquier otro, con logros y fracasos. Es como si uno construyera una silla: lo mejor no va a ser pensar en la fábrica entera, sino en la silla que estamos haciendo acá y ahora. Claro que se tiene en cuenta al otro, pero no un otro que venga a llenar un vacío.



Ediciones anteriores de ¿Qué es la poesía?

#1 Fabián Casas ; #2 Fernando Bogado;  #3 Washington Cucurto; #4 Diego Arbit;
#5 Osvaldo Vigna; #6 Hernán; #7 Margarita Roncarolo; #8 Mariano Blatt;
#9 Juan Desiderio; #10 Gabriela Bejerman; #11 Walter Lezcano; #12 Facundo Soto;
#13 Osvaldo Bossi; #14 Gabriela Luzzi; #15 Rodolfo Edwards; #16 Cecilia Pavón;
#17 Mariela Gouiric; #18 Fernanda Laguna; #19 Carlos Battilana #20 Griselda García;  #21 Andi Nachon; #22 Laura Wittner; #23 Horacio Fiebelkorn #24 Paula Jiménez España  #25 Irene Gruss

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR