Entrevista a Tobogán Andaluz: “Luz Satelital habla de la vida”

por Alejandra M. Zani

Desde que Tobogán Andaluz apareció en escena, se convirtió en una banda que no deja de crecer. En 2011, el cuarteto que después mutaría de integrantes publicó su primer álbum, Corazón Congelado, y sus siguientes discos profundizaron un gusto por la nostalgia y las historias adolescentes de amores platónicos, fantasmas y una añoranza que a veces roza lo irreal. Transitando desde el punk hasta el folk-rock, la banda publicó Viaje de Luz (2012), Tobogán Andaluz (2014) y Luz Satelital (2016). Este último disco es un camino abierto a la experimentación, un disco que conserva lo mejor de la banda pero que también comienza a salir de ese esa ensoñación musical para atreverse a alcanzar la madurez de un sonido nuevo. 

Hoy, Tobogán Andaluz son: Facu Tobogán (guitarra y voz), Fede Dopazo (bajo), Manuel Larisgoitia (guitarra) y Nacho Kater Tossounian (batería). En una charla exclusiva para La Primera Piedra, Facu nos cuenta sobre los nuevos caminos que transita la banda, nos adelanta algunas de sus próximas fechas, y nos invita a deslizarnos junto a él hacia las profundidades de todo lo que es Tobogán Andaluz.


 

¿Cómo se formó Tobogán Andaluz?

En principio yo tenía una banda, un dúo con un amigo, que se llamaba Los Juguetes Vivos. Después me armé este proyecto para poder grabar en mi casa con un formato más lo-fi, pero no a propósito, sino porque era el formato que yo sabía y el que tenía la posibilidad de grabar en casa. Así empezó  el principio de lo que iba a ser Tobogán Andaluz, que después terminó formándose más como banda.

¿Data de la época de Corazón Congelado, entonces?

Lo que pasó con ese disco es que lo grabé sólo, en casa, y después los dos primeros temas los regrabamos en estudio con la misma banda con la que después grabamos Viaje de Luz. Pero sí, podría ubicarse en fines de 2010 cuando estábamos ensayando, y ese disco salió en 2011.

Siempre hay alguien que habla de una crisis en el rock, pero si salís a ver lo que pasa, están pasando un montón de cosas.

¿Cómo se unieron todos los que son hoy?

Fede está tocando desde el principio. Lo conocí cuando éramos chicos, él iba a una escuela por Belgrano y nos invitó a tocar a un Festival que había en contra de Macri, y en ese momento nosotros no teníamos tan formado el proyecto, entonces fue como hacer dos canciones y después todo noise. Se nos cayeron los equipos, hicimos un re quilombo, y el chabón flasheó algo, y me escribió después. Nos juntamos, me dieron ganas de empezar a tocar con banda, y así arrancamos. Después se sumó Marina que fue nuestra baterista hasta 2014 y así fue sucediendo.

¿Por qué le pusieron Tobogán Andaluz?

Son dos palabras que me gustaban y las pegué. Andaluz viene de una película que me gustaba, que es Un perro andaluz, de Luis Buñuel, y quedó así.

Desde 2011 hasta hoy, ¿qué es lo que permanece intacto y qué es lo que cambió en Tobogán Andaluz?

En un principio, creo que siempre fui de tener la canción con la guitarra y las letras y llevarla a la banda, y con el tiempo creo que la banda fue tomando más posesión de lo que es Tobogán Andaluz. Musicalmente se fue abriendo cada vez más, fue cambiando de acuerdo a lo que escucha cada uno y a sus influencias, y así fue evolucionando. Y en cuanto al mensaje y a la letra, me parece que Viaje de Luz en un disco que sale un poco de la adolescencia, por eso a veces nos viene a ver gente bastante joven, tiene muchas canciones de amor, y después, mientras fuimos creciendo, empezamos a hablar de temas sociales, aunque no metiéndolos directamente, sino bordeándolos con la técnica que uso para escribir que a veces es un poco irónica y metafórica. Hay un crecimiento humano muy grande en la banda.

¿De qué hablan esas letras?

En realidad, observo mucho a las personas. Convivo con personas todo el tiempo. Hay cosas que me chocan, pero que me terminan resignando porque la sociedad es así, y trato de volcarlo con cierta ironía pero también con un mensaje positivo. La canción “Las naves espaciales” habla de la comunicación, de cómo la gente está rara, atada a eso. Siento que todo el tiempo estás hablando por Facebook pero no cara a cara, y esa canción habla de todo eso que está pasando hoy, ¿no?

¿Siempre tuviste claro el camino de esa evolución?

Cuando arrancó no sabía nada. Era tener una banda y tomar mucha cerveza. Después llegó un punto de quiebre, nos dimos cuenta de que estaba pasando algo copado, y dijimos ‘vamos para adelante’. Yo creo que el punto fue cuando salimos de gira, cuando entendimos que pasaban cosas en otros lados y no solo en la ciudad, ahí nos pusimos las pilas.

Se repite la idea de una luz, “todo caos será solución”, ¿cuál es esa luz?

Yo creo que va cambiando. Viaje de Luz y Luz Satelital son una prueba de eso, y funcionan como una apertura y un cierre. La canción “Viaje de Luz” habla de la muerte, y la canción “Luz Satelital” habla de la vida.

¿Cómo es el proceso de composición?

En los últimos discos yo llevaba la canción con guitarra y se empezaba a trabajar a partir de eso. En el último, más que en los otros, compusimos todos. Ahora estamos trabajando en otra forma que es ir a la sala, ensayar, ver qué sale, tocar y por ahí cantar arriba de eso. Eso también hace que las letras sean más cortas, es todo más instrumental. En un momento yo sentí la necesidad de crear un grupo humano y de no prohibirle nada a nadie, en el que pudiéramos componer todos, por eso el último disco suena tan diferente, tiene las influencias de lo que cada uno es, pero logramos sacarlo lo más uniforme posible. Alcanzamos el concepto que queríamos y lo hicimos compacto.

Tus letras son un poco nostálgicas, melancólicas, donde mencionás la luz hay oscuridad, ¿qué es lo que te inspira?

Todo es personal pero uno lo vuelva al arte según lo que va consumiendo. Miro mucho cine, todo el tiempo, cine clásico, todo el cine, y leo también, a veces más poesía que otras cosas, y son todas cosas personales que uno puede volcar como le salen. Yo no hago las letras para que rimen, todo va saliendo solo, se va acomodando y redondeando todo, pero tratando de mantener el mensaje.

Me parece que Viaje de Luz en un disco que sale un poco de la adolescencia, por eso a veces nos viene a ver gente bastante joven, tiene muchas canciones de amor, y después, mientras fuimos creciendo, empezamos a hablar de temas sociales, aunque no metiéndolos directamente, sino bordeándolos con la técnica que uso para escribir que a veces es un poco irónica y metafórica.

¿Cuál fue su mejor experiencia como banda?

Creo que puede haber sido el concierto que tuvimos hace poco en Chile. Era un lugar grande, había mucha gente y todos saltaban y cantaban los temas, no solo los viejos sino también los nuevos, lo que acá mucho no pasa. Fue raro tomar un avión, estar en otro lado y que la gente conozca tus temas, fue divertido.

Si tuviéramos que hablar de influencias musicales, ¿a quiénes nombrarías?

Muchísimos. Es como vas creciendo y vas cambiando. Empecé escuchando punk, como casi todo el mundo, Los Ramones, Los Sex Pistols, Nirvana, y después conocí el Folk, que fue lo que me cambió, desde Bob Dylan y para atrás escuché un montón de cosas. Más tarde empecé a amigarme más con la música de ahora, lo que me costaba un poco antes, y creo que eso se ve en nuestro sonido. También conocí muchas bandas de acá. Las que puedo ir a ver, sobre todo. Me pasa que voy a escuchar Atrás Hay Truenos y la paso re bien y pienso que lo que hace es poesía, y después voy a ver una banda más grande y me aburro un toque, me agobia.

¿Cómo ves el escenario para las bandas emergentes?

La verdad que muy bien. Hay varios lugares para tocar. Está difícil, pero no tan difícil como lo plantean en algunos lados, siempre hay alguien que habla de una crisis en el rock, pero si salís a ver lo que pasa, están pasando un montón de cosas. Y hay centros culturales donde los mismos dueños saben lo que pasa y la convocatoria es muy abierta, como en Centro Cultural Mi Casa, donde pasan cosas muy distintas todo el tiempo. Y como ese, hay varios lugares para tocar, y creo que eso es bueno.

¿Se puede vivir de esto?

Hace poco decidí empezar a vivir de esto. Es difícil, me  cago de hambre usualmente, pero la paso muy bien y se siente bastante bien. Se puede vivir, tenés que organizarte, no podés vivir bien, quizás, pero de a poco creo que hay un progreso.

¿Están trabajando en algo nuevo?

Estamos tratando de dedicarnos más a ordenarnos para tocar en diferentes lugares. El 29 de septiembre hacemos un Niceto, el 30 vamos a estar tocando en Santiago de Chile y el 1° en Perú. Por otro lado, yo voy a grabar como solista. Estoy con un sello nuevo que se llama Disco Baby Disco, y voy a grabar un disco de 5 temas, es la primera vez que voy a trabajar con un productor. Y capaz que antes de fin de año salga algo nuevo con Tobogán Andaluz. Veremos qué pasa.

Foto de portada: Melanie Guil

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