Entrevista a ChauCoco!: “A los músicos en Argentina nos toca ser independientes”

por Alejandra M. Zani

Nacida en el escenario porteño de la música post-Cromañón, ChauCoco! es una banda de difícil definición. En 2008 presentaron ChauCoco!, su disco debut, que también fue el álbum que definió el futuro derrotero del cuarteto. A partir de entonces, la banda se redefinió y presentó dos nuevos discos: Dispersión (2012) y Las Reglas (2015). Actualmente integrada por Rodrigo Ruiz Díaz (voz, piano y guitarra), Tomás Finkelsztein (batería y voz), Juan Huici (contrabajo y voz) y Martín Rur (clarinete, clarinete bajo y voz), la banda se prepara para tocar en su último show. En una entrevista exclusiva para La Primera Piedra, Rodrigo Ruiz Díaz nos cuenta sobre el recorrido de la banda. 

Inés Pereyra Fotografía

Inés Pereyra Fotografía

─¿Cuándo surgió ChauCoco!?

Uf, pasó tanto tiempo ya, jajaja. No sé si fue una decisión. Fue algo que pasó. En 2008 salió el primer disco, pero tocábamos desde el 2006. Eramos re pendejos. Fue más un deseo, un impulso, que una decisión. Nos juntamos con Manuel Eguia, con quien fuimos compañeros de secundario por un tiempo, y a fines del 2002 tuvimos una pequeña banda. No duró mucho, ensayamos cuatro veces, y después no nos vimos más. Pasaron cuatro años hasta que la vida nos volvió a reencontrar, a cada uno con su camino musical recorrido por alguna parte, y apareció Martín, el clarinetista, amigo de la novia de Manu de ese momento. No lo buscamos, sino que fuimos encontrándonos y reencontrándonos.

─¿Cómo pasaron de ser un proyecto por hacer, a ser un proyecto hecho?

La banda se armó bastante rápido. Hubo muy buena química humana y musical. Después de existir la banda, empezamos a componer. Estuvimos casi un año sin tocar, sólo ensayando, y en nuestra primera fecha todavía no teníamos nombre. Pero todos, en algún momento de ese período, le fuimos dando importancia al proyecto. Cuando empezás a ensayar, vas probando diferentes estilos musicales, vas pasando diferentes proyectos. En ese sentido se asemeja a una relación sentimental, va acompañando los ritmos de la vida en los años de juventud, hasta que vas definiendo qué querés hacer, qué estilo de música querés tocar, como decidís qué tipo de relación querés tener, lo logres o no al final. Eso después desembocó en un disco, en una banda con un nombre, en una crisis y en una separación.

─¿Por qué una crisis?

Después del primer disco estábamos medio perdidos, no sabíamos bien qué hacer, cuál era nuestro rumbo, y eso generó dudas en la banda. Luciano, el batero por entonces, se fue de la banda, y Manu, que era con quien compartíamos el rol de hacer canciones para el grupo, también se fue. Ahí vino la duda: seguir o no seguir como ChauCoco!. Pero en ese momento, que fue una crisis, me hice cargo de las ganas de hacer música, y fui a apostar por más. Fue un proceso de maduración que estuvo bueno. De esa crisis salió el segundo disco, que también fue muy natural porque el baterista, Tomás Finkelsztein, era muy amigo de la primera etapa de ChauCoco! y seguía a la banda. No tuvimos que buscarlo. Era él, un amigo más, para decirle que tocara con nosotros. Recién ahora siento que hay decisiones más pensadas y drásticas.

─Pasaron por una crisis, crearon Dispersión, y ahora presentaron un disco que se llama Las Reglas. ¿Tiene que ver un poco con el hecho de recuperar cierta estructura frente al caos?

Es más una expresión de deseo que de realidad.  Fue necesario pasar por esa crisis, por ese momento de Dispersión, un proceso difícil, pero que estuvo bueno porque se aprendió un montón, y Las Reglas fue un poco más maduro y ordenado. Por lo menos más consciente. Las decisiones, de a poquito, uno las empieza a tomar con más antelación y con más previsión. En la música tenés que ver muy a futuro, y eso es difícil, así que no tengo idea de cómo se llamará el próximo disco.

Después del primer disco estábamos medio perdidos, no sabíamos bien qué hacer, cuál era nuestro rumbo, y eso generó dudas en la banda. Luciano, el batero por entonces, se fue de la banda, y Manu, que era con quien compartíamos el rol de hacer canciones para el grupo, también se fue. Ahí vino la duda: seguir o no seguir como ChauCoco! Pero en ese momento, que fue una crisis, me hice cargo de las ganas de hacer música, y fui a apostar por más.

─¿Las letras de los temas, entonces, van acompañando lo que ocurre en tu vida?

Me gustaría que no fuera tan así, pero sí. Escribir no es el terreno en el que me siento tan cómodo. Trato de que no sean letras tan explícitas, pero es muy difícil separar lo que a uno le pasa de cualquier tipo de creatividad artística, no sólo con las letras, también con las músicas. Está todo impregnado de eso.

─Es una banda a la que cuesta ubicar dentro de un género determinado. ¿Pensás que eso es una virtud o un problema?

A veces lo vivo como un problema, pero también me gusta. Es una banda que arrancó en una escena, con un género, y después transitó por diferentes lugares. Ahora estamos con la idea de hacer algo que no coincide con lo que veníamos haciendo. Con el tiempo se va clarificando cada vez más la esencia del grupo, pero nuestros tres discos tienen claras diferencias entre sí. A mí me encanta ver para atrás y ver todo ese recorrido. Me siento orgulloso. Pero también sé que eso significa que no tenemos una idea tan clara desde una cuestión estética, es decir, no tenemos una postura fuerte con respecto a “no cambiar esto o lo otro sí o sí”, sino que si surgen cosas buenas y nos gustan, las aceptamos, las tomamos y las hacemos parte de lo que somos.

─En todo ese recorrido del que hablas, ¿qué te parece que es lo que permanece intacto?

Lo que permanece intacto es la visión musical, las ganas de buscarle una vuelta extra a las cosas, ser molestos, no desde lo auditivo, sino desde la diferencia. Siempre fue natural, también, y no desde una pose. No es una banda enroscada al pedo. Esa búsqueda de lo distinto es bastante natural.

─¿Cuáles son las influencias musicales de la banda?

Es muy dispar. Si escuchás el primer disco, ChauCoco!, suena a la movida de la canción que hubo en el 2000. Casi que no tiene nada de otras cosas. Es muy rioplatense. No tiene nada de rock internacional ni clásico. Nada que suene a sonidos de afuera. Los otros discos ya tienen una influencia un poco más internacional, o de bandas de los ’80 de acá, del rock más clásico, de Fito o Charly. Queríamos ampliar un poco nuestra estética. Spinetta siempre está. Pero después son cosas que copan en un momento determinado, estar atento a qué pasa, tomar cosas de otras bandas como punta de partida, y hacerlo propio.

─Después de diez años de tener un nombre, cuesta reinventarse. ¿Qué es lo que más cuesta a la hora de tener que hacer algo nuevo?

Siempre es distinto, y ahí está la clave. Recién ahora estamos en proceso de arrancar a ensayar música nueva, y está apareciendo algo nuevo. En algunas etapas era muy difícil coordinar horarios, otras en las que era difícil mi forma de laburo, por ejemplo, porque no cumplía con los horarios, o la música que llevaba no estaba muy definida, y el laburo era difícil. Ahora llegamos a un punto de madurez y experiencia que hace que las cosas funcionen mejor. A ese nivel de simpleza. En la grabación del último disco, tuvimos ensayos muy profesionales, grabamos primero las bases, después las voces. Fueron tres semanas intensas de ensayo.

─El año pasado presentaron Las Reglas en el Matienzo, ¿cómo fue la producción del disco?

Fue una experiencia reveladora. Si bien cada vez que grabás un disco aprendés y te das cuenta de un montón de cosas, como músico, con este disco en particular, que grabamos en Mawi Road, muchas otras cosas las grabamos en casa, y eso estuvo bueno. Tuvimos mucho tiempo para probar cosas, y me dan ganas de grabar un disco de ChauCoco! mucho más casero, que pueda ser todavía más propio. Grabarlo como querés y como podés, también, porque las limitaciones también existen, porque estamos en Argentina y nos preside Macri y limitaciones hay en todos lados, y me parece que está bueno pelear por eso y grabar un disco haciéndose cargo de las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología. Un montón de gente que hace música afuera graba de esa forma, y es genial lo que pasa, porque dimos toda una vuelta con la tecnología. La calidad del audio llegó a un nivel altísimo, y ahora el valor está en las ideas que uno le ponga a lo particular.

─En Las Reglas laburaron con muchos invitados, como María Pien, ¿cómo fue trabajar con todos ellos?

En este caso no fue tan caótico porque los invitados formaban parte de pequeños arreglos, no de la estructura principal porque originalmente queríamos que fuera un disco del cuarteto. Eso se modificó. Siempre tenemos invitados. Todavía nos queda pendiente hacer un disco sólo nosotros. Tengo ganas de que el próximo sea más rústico, de que sea el cuarteto, pero pienso que, aunque parece lo más natural, es también lo más difícil de lograr.

─¿Qué significa ser independiente a la hora de grabar un disco?

Se suele confundir un poco la independencia ideal, de decir yo decido todo lo que hago, y la independencia circunstancial, que tiene que ver con que los músicos teníamos el ideal del sello y el productor, que no suele pasar en la música under o independiente. Nosotros nos criamos con ese ideal, los Beatles, las estrellas que nacen amparadas por un sello, pero hoy, esos sellos amparan muy pocas cosas, y muchas de ellas no están buenas. Yo creo que a los músicos en Buenos Aires, y en Argentina, nos toca ser independientes, y no sé si lo decidimos. Está bueno decidir cómo vas a grabar, pero no tener a alguien arriba de uno es un poco más caótico, porque los sellos y los productores funcionaron históricamente para ordenar un poco ese caos.

Hay mil formas de hacer música, y ChauCoco! siempre fue mutando. Eso es lo que más me gusta de la banda, su manera de sobrevivir.

─¿Están trabajando en algún material nuevo?

No hay urgencia. Nuestra idea este año, es tocar y ensayar. Quizás para el año que viene, pero depende como venga la mano, porque esta todo raro. Quizás un EP. Siempre lanzamos discos, y hay muchas bandas que tienen miles de EP. Nosotros no tenemos ninguno, todavía, pero es una modalidad que está buena. Por conservadurismo en el formato, quizás, nosotros aún no lo experimentamos. Pero hay mil formas de hacer música, y ChauCoco! siempre fue mutando. Eso es lo que más me gusta de la banda, su manera de sobrevivir.

─¿Qué bandas del under recomendarías hoy?

Hay una cantidad de música en Buenos Aires muy grande, y de un nivel increíble. Ciruelo me gusta mucho, es la banda de Manu Eguia, que fue con quien creamos ChauCoco!, y es una banda muy hermana y amiga. Si nos separamos, por supuesto, fue por diferencias estéticas, pero es una banda increíble. Levare también es una banda que está bárbara, ganaron la BIENAL de Arte Joven. Es muy buena.

Como existen los grandes medios de comunicación que te machacan todo el día hablando, por ejemplo, del Lollapaoloza, y terminás yendo, aunque no quita que haya bandas que estén buenísimas, hay todo un trabajo de información en el medio, y algo así pasa también en el mundo de la música. Está el mainstream, las corporaciones, los sellos grandes, y después hay gente haciendo cosas desde un lugar muy independiente. No hay punto intermedio. O estás en La Tribu o estás en Vorterix.

¿Cómo ven el escenario para las bandas emergentes en Capital, hoy?

─Está raro, pero no estamos en el peor momento. Eso está bueno aclararlo. El peor momento fue después de Cromañón. Este es un momento complicado con el tema de las clausuras. Aún así, hay muchas cosas para hacer y mucha gente que consume música. El Mató que es una banda under pero ya no tanto, y va un montón de gente a verlos, es un claro ejemplo, pero no tanta gente consume la música independiente del under real. Hay muchísima oferta. Estaría bueno que haya más lugares con mejores condiciones. Yo veo que la movida está re viva. Pasan mil cosas. Nosotros tocamos en Capital hace un montón de tiempo. Vimos cerrar boliches, clausurar lugares, y este no es el peor momento en ese sentido. El nuevo Matienzo es un golazo, más allá de que pueda o no gustarte el lugar, eso subió la vara, y Vuela el Pez sigue ahí, aguantando. Pero a los músicos independientes les cuesta muchísimo llegar a los medios masivos, y cuando se llega, uno piensa que la pegó, pero en realidad es sólo una ayuda, muy grosa, pero es dificilísimo pasar ciertos techos del under.

─¿Cómo se traduce eso en el mundo de la música?

Como existen los grandes medios de comunicación que te machacan todo el día hablando, por ejemplo, del Lollapaoloza, y terminás yendo, aunque no quita que haya bandas que estén buenísimas, hay todo un trabajo de información en el medio, y algo así pasa también en el mundo de la música. Están el mainstream, las corporaciones, los sellos grandes, y después hay gente haciendo cosas desde un lugar muy independiente. No hay punto intermedio. O estás en La Tribu o estás en Vorterix.

¿Cómo se ven de cara al próximo Festicultural Elepepé?

─Está buenísimo compartir fecha con Ivo Ferrer y Mariana Michi. Con Ivo tengo la mejor y nos cruzamos todo el tiempo, hace un laburo tremendo por la música, y Los Tremendos es una súper banda, un quilombo de gente, no sé cómo hace. Nos debíamos un espacio así para tocar en una fecha. Y también estamos felices de tocar con ChauCoco! en un formato más íntimo, con otro público, en otro lugar. 


Dónde encontrás a ChauCoco!:
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