La guerra de los intereses: ¿dónde quedó la paz?

por Carolina García

 El 13 de noviembre de este año sucedieron en la Ciudad de París una serie de atentados que sembraron el terror en todo el mundo, pero también el debate. Tanto occidentales como orientales quedaron atrapados en una Guerra sin fronteras, con ataques y contraataques que sólo reproducen más violencia. Tratando de demostrarse mutuamente quién manda en el mundo, los que manejan los hilos del presente y las condiciones del futuro, siguen pensando en su propio poderío y los habitantes son solo el ejército del otro al que derrotar. ¿Acaso algún hombre, alguna vez, soñó con ser carne de cañón en una guerra de intereses?

Territorio y petróleo

Uno de los detonantes de la guerra en Siria fue un acuerdo en 2013 entre dicho país y  Rusia para desarrollar nuevos yacimientos de petróleo. De este acuerdo quedaron excluidas empresas occidentales, algo a lo que esas potencias no están acostumbradas.

Siria es una espacio estratégico donde se chocan los intereses de EE.UU. y Rusia. Esta última nación apoya a Siria en el objetivo de transformar al país en un centro de energía en Medio Oriente, lo que no fue agradable para los dirigentes norteamericanos. Si hay algo que tratan de evitar por todos los medios es que se formen nuevas potencias mundiales en materia de petróleo y si es posible, tratan de manejar las reservas.

Justo antes de que comenzara la guerra, el presidente Al Assad propuso el concepto ‘Estrategia de los cuatro mares‘ donde Siria ocuparía un lugar central y sería el único país árabe con acceso al mar Mediterráneo y en consecuencia, el país árabe con acceso a Europa y el Atlántico.

Los hechos en Francia: 136 muertos y 415 heridos

Este año, hace algunos meses, Francia había sido objetivo de los ataques terroristas, más específicamente, en la redacción de la revista Charlie Hebdó. Este 13 de noviembre, la Capital francesa y su suburbio Saint-Denis, fueron sometidos por siete ataques terroristas que sucedieron todos a la vez. Los  mismos fueron llevados a cabo por atacantes suicidas que se inmolaron al hacer estallar las bombas que llevaban en su cuerpo.

Los hechos ocurrieron, en primer lugar, en un tiroteo en el restaurante Petit Cambodge, en el X Distrito de París. Un segundo tiroteo sucedió en el teatro Bataclan, en el XI Distrito de París, donde se tomaron como rehenes a 100 personas.  En una brasserie cercana al Estadio de Francia, una explosión dejó al menos 10 muertos y heridos. El resto de los puntos de ataque fueron la Avenue de la République, Boulevard Voltaire, Rue Charonne y Bloulevard Beaumarchais.

François Hollande, el presidente francés, se encontraba en el palco del Estadio de Francia con el ministro de Exteriores alemán,Frank-Walter Steinmeier, para ver el partido de fútbol amistoso entre la selección francesa y la alemana. Sin embargo, todos los concurrentes debieron ser evacuados tras los ataques.

El presidente de la República anunció momentos después, a raíz de un Consejo de urgencia de Ministros que establecería el estado de urgencia en toda Francia, cerrando el paso a zonas estratégicas y prohibiendo la circulación.

Horas más tardes, el autoproclamado “Estado Islamico”, antes denominado ISIS, se reivindicaría como autor de los ataques.

Los hechos en Siria

Anteriormente también hablamos del estado actual del conflicto de Siria, a raíz de una foto que puso en alerta a todo el mundo: la del pequeño Aylan, que llegó muerto la costa de Turquía tratando de escapar de la guerra Civil de su país.

Aunque es difícil afirmar que los hechos sólo ocurren en Siria, debido a que todo Medio Oriente es una zona que vive en guerra desde hace mucho tiempo,  el país es el foco de conflictos de los que hablamos hoy. Así, hablar de Siria y de Medio Oriente en general, es hablar de historia. Pero de una historia muy conflictiva, llena de muertes, de promesas y de intereses salvajes.  

Luego de los atentados de París, François Hollande y Manuel Valls declararon que Francia “estaba en guerra”. Y en una guerra, hay ataques y contraataques. Como respuesta a los hechos llevados a cabo por ISIS,  bombardearon durante tres días por vía aérea a Al-Raqqa, considerado el bastión principal del grupo terrorista en Siria.

De todos modos no se puede afirmar que esto sea parte de un simple contraataque, ya que el bombardeo del domingo lejos está de ser el primer ataque Francés al ISIS.

En la actualidad, Francia tiene desplegados en la lucha contra Daesh seis bombarderos, que parten desde los Emiratos Árabes Unidos y seis que parten de Jordania. También cuentan con un avión de reconocimiento aéreo y una fragata con 9.000 afectivos. En total se dice que Francia tiene 36 aviones militares en la región.

Desde su entrada en la zona, Francia ha efectuado más de 1.200 misiones, en las que se han destruido 450 objetivos del Estado Islámico según sus propios datos, entre los que se encuentran la zona petrolera que domina el ISIS, es decir, su fuente de financiación y los campos de entrenamiento de tropas terroristas.

EL ISIS o DAESH

El ISIS, es un grupo yihadista suní que nació en el contexto de la problemática de Irak. En ese país, el lugar que ocupó la intervención de los Estados Unidos fue clave para comprender el conflicto: desmantelaron las fuerzas armadas iraquíes y esto generó el fortalecimiento del ISIS. La guerra de Siria contribuyó al fortalecimiento, en 2014, el “Estado Islámico” se hizo más fuerte en Siria y en Irak. Su intención es recibir el apoyo del mundo musulmán. Actualmente, aunque no se posee ninguna cifra exacta, se estima que cuenta con unos 15.000 combatientes.

Es un autoproclamado “califato”, asentado en un amplio territorio que ocupa parte de Siria y de Irak. Técnicamente se organizan como un Estado no reconocido, controlando de facto a ciudades como Mosul, Faluya, y Al Raqa, su “capital”.

Pasó de ser una facción de Al Qaeda a autoproclamarse como Estado. La diferencia entre las denominaciones radica allí: Francia y España han pasado a llamar al ISIS por Daesh, ya que para ellos no son ningún estado.  En árabe, esta denominación suena algo parecido a “el que aplasta algo” o “el que siembra discordia”.

El ISIS, o Daesh, son un grupo de personas que tienen un objetivo en común, que buscarán cumplirlo cueste lo que cueste: sus vidas, las de otros, la del mundo entero.  Al ser un grupo de personas de carne  y hueso, podemos tratar de interpretar lo que pasa a través de sus movimientos. Nada de lo que hacen es justificable. Pero también, en un ejercicio crítico e histórico, hay que comprender la historia y sus efectos en el mundo. Acá no hay inocentes, al igual que en el estado Francés.

Otro punto a observar es que hablamos de historias totalmente distintas a las de nuestros pueblos occidentales. Siria, como todo Medio Oriente, ha sido un territorio manipulado, dividido y reformulado un incontable número de veces. Ellos son los que niegan occidentalizarse, niegan perder el control del petróleo y de sus vías comerciales. Y responden con más muertes. Barreras que se corren, estados que aparecen y desaparecen, múltiples religiones, armas, petróleo, y en el medio de todo esto, vidas. Es claro que los ataques occidentales aparecen como legitimados debido a que los que atentarían, en un primer momento, contra la paz mundial, serían los terroristas. Pero no hay que olvidar que las subjetividades de las tropas terroristas nacen de allí, del dolor y del sufrimiento, de la invasión y de la pérdida de todo. Durante todas estas líneas el esfuerzo radica en comprender que los peones de las batallas no son lo mismo que los que la lideran y esto ocurre en todas las patas del conflicto.

El Estado francés: libertad de pensamiento y de religión

Francia es un país especialmente simbólico debido a que fue sede de la Revolución de 1789, que inauguró el paradigma de la sociedad capitalista actual, y también del Siglo de las Luces. Hay que destacar que con la Revolución Francesa, se separó al estado de toda religión, al menos simbólicamente. De este modo, Francia es vista como un país modelo para todos los Estados democráticos y occidentales del mundo. Tal vez por este motivo, por los valores sociales y culturales que representa (discutir sobre su autenticidad sería motivo de otra nota), cuando ocurrieron los ataques terroristas fue posible percibir en las poblaciones una sensación de desamparo. Mucho se escuchó: “ Si pasa en París puede pasar en todos lados”.

Francia es vista como un país modelo para todos los Estados democráticos y occidentales del mundo. Tal vez por este motivo, por los valores sociales y culturales que representa, cuando ocurrieron los ataques terroristas fue posible percibir en las poblaciones una sensación de desamparo.

Por un lado sí, es cierto, pero hay que entender que el Estado francés no es ningún inocente en este conflicto. Francia legitima los bombardeos en Siria por haberlos atacado a ellos primero. Pero es muy difícil determinar quién dio el primer paso en esta batalla, ya que, como sabemos, las potencias mundiales jugaron un rol determinante en la conformación de los país de Medio Oriente, haciendo, deshaciendo, creando conflictos, armando arreglos que sólo tenían como objetivo el beneficio de los grandes monstruos en materia económica mundial.

las potencias mundiales jugaron un rol determinante en la conformación de los país de Medio Oriente, haciendo, deshaciendo, creando conflictos, armando arreglos que sólo tenían como objetivo el beneficio de los grandes monstruos en materia económica mundial.

En el mundo occidental Francia simboliza toda una visión triunfalista del capitalismo, de la verdad, la justicia, de la libertad y del orden de la vida. Pero lo que a veces olvidamos los que estamos amparados bajo ese paradigma europeo es que hay otros que no son iguales a nosotros y no tenemos por qué controlarlos. Es entendible el argumento de la paz mundial. Si el ISIS fuera sólo el problema, si con ellos no se puede establecer diálogo, que se ocupen de ellos. Pero sabemos que el problema no radica allí, sino en la conquista de un pueblo por parte de los dos bandos: el terrorismo de ISIS que dice defender lo suyo y el terrorismo occidental que dice ir para evitar ataques. Pero ¿quién atentó primero contra la paz?

Reflexiones finales: no somos parte de un juego de ajedrez

Podemos establecer que en el territorio Sirio existe un choque total y completo de intereses entre países que se muestran como bandos pero que no lo son. Cada uno busca en Medio Oriente un objetivo que tiene que ver con el poder político y económico. Los Sirios quieren gobernarse. Lo que cuesta es definir qué es “Siria”: para la sociedad occidental que busca ordenar a su modo, el país debe ser rearmado en un estado democrático. Para los Sirios, por un lado hay que apoyar al actual presidente que otras facciones tildan de dictador, otros creen que hay que ir hacia una transición democrática sin violencia, y otros están preparados para hacer lo que sea para derrocar al presidente y que no intervengan otros países en el objetivo. El crisol de identidades en Siria es resultado de una historia llena de conflictos y divisiones, esa diversidad se ve reflejada en la cantidad de grupos que buscan imponer sus ideas.

Todos los bandos reciben apoyo internacional. EEUU, Francia, Rusia, entre las principales potencias que intervienen. Pero debemos tener en cuenta que ninguno de ellos se mete por ser buenos y querer colaborar para que haya paz. El territorio, el petróleo, el poder, son factores que hacen que se siga pensando en Siria como un pedazo de tierra llena de petróleo situada en un lugar estratégico para el comercio. Y a esto se le suma el fundamentalismo religioso de grupos armados como ISIS, que quieren dominar por la fuerza territorios que les niegan, por un lado el presidente Sirio y por otro lado las potencias occidentales.

El territorio, el petróleo, el poder, son factores que hacen que se siga pensando en Siria como un pedazo de tierra llena de petróleo situada en un lugar estratégico para el comercio.

En medio de todo este conflicto por intereses, en el espacio que ya no se sabe de quién es, vive gente. El espacio es, por sobre todas las cosas, de ellos.  Viven familias que quieren escapar, como Aylan y dejar de ser carne de cañón de un grupo reducido de cerebros enfermos por ser quien toma las decisiones. El poder genera eso: ansias de poseer para ser quien dirija. ¿Resulta tan complicado entender que debemos vivir todos en armonía con las ideas y costumbres del otro, sin querer aplastar los pensamientos ajenos imponiendo los propios?; ¿Cuándo será el día en que los multimillonarios de este mundo quieran dejar de dominar todo?; ¿Cuándo el bienestar de la humanidad va a ser más importante que el poder que se pueda ejercer sobre ella?; ¿Por qué los seres humanos tenemos esa tendencia a querer dominar, a querer excluir y a influenciar en vez de ser referentes?  

Referentes de un modo de ser, de un modo de convivir, en armonía con uno mismo, con el otro. Ningún religioso puede creer realmente que Dios quiere que maten gente en su nombre para fundar patrias religiosas. Si es que la paz existe, si es que todavía puede ser un ideal que persigamos, debemos ser el cambio desde nosotros mismos. Es pertinente promover una cultura global, pero no una que se imponga sobre otra, sino aquella que contemple las diversidades y busque vivir en armonía dentro de las diferencias culturales propias de cada pueblo.  Comprender, no invadir, intercambiar, escuchar.

Si es que la paz existe, si es que todavía puede ser un ideal que persigamos, debemos ser el cambio desde nosotros mismos

Informarse, hacernos la idea de que no hay un bueno o un malo, un ganador o un perdedor, sino personas con historias, subjetividades e ideas diferentes que juntas contribuyen a formar experiencias superadoras, pero que separadas y enfrentadas hacen a la guerra. No dejemos que ese paradigma tan triste y secularizante nos invada. No reduzcamos los conflictos a bandos, todo es más complejo a pesar de ser una sola humanidad.

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