Moscú: las hermanas sean unidas

por Laura Gómez

Moscú es la obra de Mario Diament basada en la pieza de Anton Chejov, Mis tres hermanas. El original contaba con unos catorce personajes y las tres hermanas del título quedaban algo relegadas en medio de aquel relato coral. Aquí Diament decidió realzar estos personajes con una poderosa tríada protagónica compuesta por Alejandra Darín, Maia Francia y Antonia Bengoechea, bajo la batuta de Daniel Marcove. Puede verse los viernes y sábados a las 20 hs. en El Tinglado Teatro (Mario Bravo 948).


“En Moscú, el desafío para mí fue propulsar a las tres mujeres a un primer plano y dejar a los restantes personajes en el trasfondo”, explica Diament en el programa de mano. Y es que en Mis tres hermanas, Chejov crea una docena de personajes que rodean a Olga (Alejandra Darín), Masha (Maia Francia) e Irina (Antonia Bengoechea). En esta versión ese coro no aparece en escena, pero los personajes son recreados a partir del discurso de las tres mujeres.

El artilugio de Diament resulta efectivo, porque el mundo aristocrático que rodea a las hermanas es tan vívido como si estuviese sobre las tablas. Moscú se sustenta en la fuerza de lo -aparentemente- imposible; en los sueños lejanos de Olga, en las ingenuas trampas de Masha y en las esperanzas nuevas de Irina. La ciudad de Moscú es el norte de todas sus aspiraciones, el telón de fondo de sus proyecciones y frustraciones.

Aún ambientada en tiempos y tierras lejanas, el relato no resulta ajeno porque está atravesado por temas universales: los deseos de juventud, las frustraciones de la madurez, la brecha insalvable entre hombres nómades y mujeres sedentarias, las dificultades de muchas para alcanzar cierto nivel de independencia en determinados contextos socio-históricos

La información se le ofrece al espectador en pequeñas dosis. Las hermanas hablan en su encierro ocioso y asfixiante y, de vez en cuando, el fluir discursivo abre una ventana que ilumina algún aspecto de sus vidas monótonas: Andrei es el hermano en común; Natasha, la cuñada dominante que se apropia de la casa; el teniente coronel Vershinin corteja a Masha, casada con un hombre que la aburre; el barón Tusenbach se encuentra perdidamente enamorado de Irina y el doctor Chebutikin, al parecer, no ha trabajado ni un solo día de su vida.

Olga y Masha están resignadas, pero el corazón de Irina aún aloja una llama de esperanza. La más joven de las hermanas está convencida de que puede haber una vida mejor, en Moscú. Pero la realidad difiere notablemente de sus proyecciones porque las tres viven en un pueblo olvidado, demasiado alejado de la dinámica vertiginosa y excitante de las grandes urbes. El ocio y el encierro no son las únicas fatalidades de estas mujeres. “Quizás la verdadera cárcel sea el amor de los demás”, se lamenta Masha. Y, ciertamente, el amor es otro gran vector que define el carácter de los personajes y sus acciones: la búsqueda, el anhelo, el desencanto o la resignación marcan el ritmo del relato al igual que el péndulo incluido en la escenografía.

Con sólidas actuaciones de la tríada femenina, un vestuario y una escenografía (Paula Molina) que transportarán al espectador con facilidad a principios del siglo XX, una música (Sergio Vaikinoff) que trae a escena el espíritu ruso y un diseño lumínico (Miguel Morales) que se ajusta a cada clima, Moscú se configura como una pieza altamente recomendable. Aún ambientada en tiempos y tierras lejanas, el relato no resulta ajeno porque está atravesado por temas universales: los deseos de juventud, las frustraciones de la madurez, la brecha insalvable entre hombres nómades y mujeres sedentarias, las dificultades de muchas para alcanzar cierto nivel de independencia en determinados contextos socio-históricos. Moscú demuestra que Chejov sigue vivo en el siglo XXI.


FUNCIONES
Viernes y sábados a las 20 hs. en El Tinglado Teatro (Mario Bravo 948)
Localidades: $380

FICHA ARTÍSTICO-TÉCNICA
Autoría: Mario De Diament
Actúan: Antonia Bengoechea, Alejandra Darín, Maia Francia
Diseño de vestuario: Paula Molina
Diseño de escenografía: Paula Molina
Diseño de luces: Miguel Morales
Música original: Sergio Vainikoff
Diseño de imagen: Nahuel Lamoglia
Asistencia de dirección: Florencia Laval
Prensa: Simkin & Franco
Producción ejecutiva: Alberto Teper
Coreografía: Mecha Fernández
Puesta en escena: Daniel Marcove
Dirección: Daniel Marcove

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