La gran noticia: Un poco de humor francés

por Lucía De Dominicis

Abril de 1974. Los gerentes de una emisora radial suiza deciden que todo lo que se escucha en sus transmisiones es demasiado negativo y encargan a dos periodistas una importante misión: volar a Portugal para retratar toda la ayuda que el gobierno suizo le estuvo brindando a ese país y así endulzar un poco los oídos de sus radioescuchas. Esta tarea es asignada a dos personajes muy particulares: Julie, una joven reportera feminista que sueña con su programa propio (Valerie Donzelli) y Cauvin (Michel Vuillermoz), un periodista y veterano galán que viajó por el mundo pero hay mucho que no recuerda, porque sufre problemas de memoria. Ellos dos, junto a Bob (Patrick Lapp), un técnico de grabación que está más cerca de la jubilación que de la fama, se embarcan en la aventura de inmortalizar todas esas maravillas que se habían logrado gracias a la ayuda suiza.

Además de la tensa relación (muy bien construida desde los recursos del humor) que se establece entre Julie y Cauvin, a los periodistas se les presenta una barrera idiomática. Por eso, necesitarán conseguir un intérprete portugués, que será el papel que le tocará jugar a Pele (Francisco Belard), un joven de 18 años que aprendió francés mirando películas y que se une a este viaje a bordo de la camioneta Volkswagen que Bob nunca deja sola. Los verdaderos problemas aparecen cuando descubren que allí no hay mucho que ver, que la influencia suiza no había sido tal y que su investigación no tiene mucho futuro. En el medio de la frustración y de los crecientes conflictos entre los personajes, se enfrentan de repente con el sueño de todo periodista: estar en el momento exacto en el lugar exacto para contar la gran noticia. Era Abril de 1974 y en Portugal comenzaba la Revolución de los Claveles, el levantamiento popular que terminaría con una dictadura que llevaba casi 50 años en el poder. A pesar de las órdenes desde Suiza que los obligaban a volver inmediatamente, los protagonistas deciden vivir la revolución desde adentro. La juventud en las calles, la apertura sexual y las esperanzas de un mundo mejor son pintadas perfectamente en un juego de música y planos que incluye hasta una coreografía digna de una comedia musical de la época.

La gran noticia es una película que deja una cálida sensación al salir del cine. Su director, Lionel Baier, afirma que este film intenta retratar la historia europea desde la perspectiva que se vivía en ese momento, en vez de la pesimista visión del pasado de esta Europa en crisis. Una película simpática que hace reír y hasta reflexionar un poco sobre los medios de comunicación y su rol en la historia. A través de la comedia, el director se da el lujo de hablar de temas complejos en un tono amigable que no confunde sino que invita al espectador a ir un poco más allá. El 25 de Abril pasado se cumplieron 40 años de la Revolución de los Claveles y esa debería ser una razón extra para no perderse esta película, y para darle una oportunidad a ese cine que tiene menos salas pero definitivamente mucho más contenido para dar.

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