Entrevista a Magalí Tajes: “El mensaje siempre tiene que ser honesto”

por Gustavo Yuste

“Creo que Caos es un libro que incomoda a quien lo lea, o que por lo menos lo intenta”, sostiene Magalí Tajes, quien en menos de un mes agotó 10 mil ejemplares de su segundo libro, editado por Sudamericana.  Además, respecto a la mayor visibilización conseguida por la lucha feminista, destaca: “Desde donde puedo, aporto y lucho. Es un camino, me quedan muchísimas cosas que aprender, pero es para toda la vida esto”.



Sobre la autora

Magalí TajesMagalí Tajes nació en Buenos Aires, en 1988. Estudia Psicología en la Universidad de Buenos Aires (UBA), es escritora y comediante. Desde el 2013 se dedica al stand up de manera profesional y participó en tres ediciones del festival ciudad emergente y en dos emisiones de Comedy Central Latinoamérica. Publicó Arde La Vida, su primer libro, en noviembre de 2014 y ya va por la quinta edición. Caos, su segundo libro, lleva más de 10 mil ejemplares vendidos.


“Creo que estamos en un gran momento de feminismo”

Descontracturada, divertida e impredecible, así es Magalí Tajes  y también lo es su trayectoria dentro de la comedia como dentro del mundo editorial. Con una carrera en franco ascenso, su segundo libro Caos (Sudamericana, 2018) es un éxito de ventas, logrando agotar más de 10 mil ejemplares en una sola semana, algo que muy pocas veces pasa en el contexto actual de la industria.

“El empuje de Arde la vida, más el trabajo que hice en redes, ayudó mucho. Creo que los primeros tres meses, tu segundo libro te lo vende el primero. Si después es bueno, se sigue leyendo”, señala al respecto Tajes a La Primera Piedra sobre el fenómeno que causó Caos. Con este libro multifacético, que mezcla la autobiografía con la ficción, el humor con la poesía, la ilustración y hasta se permite utilizar lenguaje inclusivo en alguno de sus paisajes, algo que sin dudas representa toda una decisión política, Tajes fue una de las más vendidas de la última Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

A mí me gusta recomendar libros porque sé que mucha gente que me sigue, quiere escribir, y también porque sé que mucha gente que me sigue no lee. Y no leer tiene que ver con no haber encontrado un libro que te gustara, no leer tiene que ver con haberse topado con los libros equivocados.

“Quizás es un poco mi forma de vivir, y se reproduce en mi escritura”, analiza Tajes en esa misma dirección, a la vez que le gusta tener en cuenta al feminismo en todo lo que hace, ya sea dentro de sus libros, sus rutinas de stand up o los videos que sube a su cuenta de instagram. “Estamos en un gran momento de feminismo, que se van a lograr cosas, y que es ahora donde no hay que dejar de apoyar y de hacer visibles todas las cuestiones que veníamos dejando pasar”, afirma.



Magalí Tajes

Afiches publicitarios de Caos en la Ciudad de Buenos Aires.


— ¿Cómo definirías a Caos? Puede ser visto como un libro de relatos, motivacional, y a la vez incluye versos poéticos. ¿Te sentís cómoda en la indefinición?
Caos lo dice en su título, y adentro también: Es un libro con muchos libros adentro, que cuenta historias que contienen otras historias, para personas que tienen varias personas conviviendo entre sí. Con Arde la vida me pasó algo similar, me costó encasillarlo. Quizás es un poco mi forma de vivir, y se reproduce en mi escritura. Caos tiene textos con lenguaje inclusivo, y textos que respetan el español tradicional. Tiene poesía, tiene pruebas en las que el lector tiene que hacer algo con el libro, al estilo “destroza este diario”, tiene ficción y relatos personales. Me gusta mucho como quedó, y me gusta que sea distinto, que sea caótico. Creo que Caos es un libro que incomoda a quien lo lea, o que por lo menos lo intenta.


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— ¿Qué diferencias ves con Arde la vida?
Arde la vida es absolutamente autobiográfico y tiene un estilo de escritura lineal, en caos juego con cuentos de ficción, y con estilos de escritura diferentes. Creo que es un libro más maduro, aparecen temáticas que en arde no, como el feminismo, la política, y hay mucho más de amor, también. Arde la vida lo escribí cuando todavía laburaba en una oficina, estudiaba psicología y quería ser analista lacaniana, recién empezaba con el stand up, estaba metida en una relación de amor bastante tortuosa. Arde la vida es combativo, por eso su bajada es “¿Hasta cuándo vas a tener miedo?”.  Caos nace en un momento en el que estoy viviendo de lo que me gusta, que es la comedia y la escritura, donde las preguntas por el amor y las relaciones aparecen con más fuerza, ¿qué es lo sano?, ¿qué es la soledad?, ¿qué espero de una relación?, ¿qué puedo dar?, y de esas preguntas salen otras, y muchas respuestas.

Creo que es un libro más maduro, aparecen temáticas que en arde no, como el feminismo, la política, y hay mucho más de amor, también.

—¿Qué respuestas por ejemplo? 
— Algunas veces la respuesta es no saber, y asumir que no sé, y entender que quizás no es el momento de saber ahora, y que quizás hay algunas cosas que no voy a saber nunca. Creo que Caos defiende, en contraposición a Arde la vida, que el miedo va a estar siempre, y que se lo tiene que atravesar una y otra vez. Que hay que lidiar con el lugar en el que estamos, con la familia de la que venimos, con el laburo, con nuestros sueños. Que hay que repreguntarse a uno mismo, y que las respuestas cambian, porque uno nunca es uno, dentro de uno hay un millón, un caos de yoes.

— ¿Y qué similitudes  ves?
— En cuanto a las similitudes, creo que ambos apuntan a generar emociones fuertes, generar algún tipo de impacto en quien lo lea. Que quien se meta en esos libros se vaya con los libros adentro de sí.



—  El libro fue un éxito de ventas a los pocos días de ver la luz, ¿cómo recibiste eso? ¿Cómo explicarías ese fenómeno?
— Esperaba que fuera una locura, porque Arde la vida no había estado en librerías y eso generó mucha abstinencia, ansiedad. Además entre Arde la vidaCaos hay 3 años y medio de diferencia. Yo lo pienso como el fenómeno de las galletitas Toddy, en la época que no estaban en ningún lado y estábamos todos pendientes de que salieran de nuevo, como unos desesperados (risas), pero me sorprendió que se agotaran diez mil ejemplares en una semana. ¿Cómo no sorprenderse? Arde la vida vendió muchos ejemplares, fue un best seller, no solo a nivel under, sino comparado con libros de editoriales monstruo. Creo que el empuje de Arde la vida, más el trabajo que hice en redes con el conteo de días para el libro, ayudó mucho. Creo que los primeros tres meses, tu segundo libro te lo vende el primero. Si después es bueno, se sigue leyendo.

— Teniendo en cuenta que el grueso de tu público es adolescente, ¿qué responsabilidades te implica eso a la hora de comunicar un mensaje?
— Creo que el mensaje siempre tiene que ser honesto, que apunte a generar un bien, o a un grado de conciencia sobre algo que está mal al menos. Y en eso no hay distinción de edades. Yo escribo como a mí me sale escribir, sobre las cosas que me convocan, si después lo leen adolescentes o personas de ochenta años, es aparte. Arde la vida tuvo un abanico enorme de edades. Creo que si se lee más entre adolescentes es porque hay menos prejuicio. Pero tanto la comedia como la escritura que ejercito, hablan de humanidad. Con mis modismos, y mi edad, pero para el público que desee escucharlo.

Yo escribo como a mí me sale escribir, sobre las cosas que me convocan, si después lo leen adolescentes o personas de ochenta años, es aparte. Arde la vida tuvo un abanico enorme de edades. Creo que si se lee más entre adolescentes es porque hay menos prejuicio.

— En esa dirección, en Caos se tocan temas de la vida adulta sin darles rodeos, ¿pensás que no hay que subestimar a los más jóvenes?
— A mí un amigo me dijo una vez “en mi época había gente que escuchaba Charly García, y gente que escuchaba Julio Iglesias”. Y creo que todas las épocas tienen eso, y que vos a los 15 años podés estar re copado con J Balvin, como podés estar copado con Spinetta, o incluso podés estar copado con los dos. La persona que solo se copa con J Balvin, quizás no te lea. Pero no es porque tiene quince años, sino porque no le interesa. Creo que la búsqueda, la pregunta, la curiosidad, no tiene que ver con una edad, sino con la persona. Y también creo que todos tenemos posibilidades de mutar, quizás en diez años el que escucha J Balvin, se ponga un disco de Spinetta. La subestimación del otro es asumir un lugar de poder y de ego, del que es mejor correrse. Mirá, termina la nota y me pongo un par de temas de J Balvin, así emparejamos… (risas)

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magalí tajes


— Solés leer y recomendar autores, ¿qué lugar ocupa la literatura en tu vida? ¿Te gusta ese rol de acercar autores al público masivo que te sigue?
— Me gustaría leer mucho más de lo que leo, y de a poco estoy pudiendo darle bola a esa molestia. La verdad es que desde que existe Internet, concentrarse dos, tres, seis horas en un libro, es un esfuerzo sobrehumano. Y eso que disfruto muchísimo leer. Pero, a pesar de no leer tanto como antes, leo. Todos los meses un libro al menos. Leer es vital para escribir, no sé si se puede escribir sin leer a otros y otras. A mí me gusta recomendar libros porque sé que mucha gente que me sigue, quiere escribir, y también porque sé que mucha gente que me sigue no lee. Y no leer tiene que ver con no haber encontrado un libro que te gustara, no leer tiene que ver con haberse topado con los libros equivocados. Es como que digas que no te gusta comer porque todo lo que probaste en tu vida estaba quemado, o pasado de limón. Creo que los libros salvan vidas, o al menos, las transforman. Yo no sé qué sería sin los libros que leí, pero sé que sería menos feliz que ahora.

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— ¿Cómo ves el movimiento feminista en la actualidad? ¿La mayor visibilización de la lucha te motivó a tocar temas en tu rutina humorística que antes no tocabas?
— Lo veo bien, lo veo fuerte, creo que estamos en un gran momento de feminismo, que se van a lograr cosas, y que es ahora donde no hay que dejar de apoyar y de hacer visibles todas las cuestiones que veníamos dejando pasar por desinformación, por sumisión, por vergüenza o porque no nos pasaba a nosotras. Creo que se está dando algo muy fuerte, por lo menos a mí me emociona, y claro que lo uso en mi rutina de stand up, y en Caos también está, y lo sumo a los videos. Creo en el movimiento, y creo en la igualdad, y desde donde puedo, aporto y lucho. Es un camino, me quedan muchisimas cosas que aprender, pero es para toda la vida esto.

Creo que estamos en un gran momento de feminismo, que se van a lograr cosas, y que es ahora donde no hay que dejar de apoyar y de hacer visibles todas las cuestiones que veníamos dejando pasar por desinformación, por sumisión, por vergüenza o porque no nos pasaba a nosotras.

— ¿Qué desafíos plantea ser una humorista? ¿Cómo sobrellevás los momentos de tristeza o mal ánimo cuando tenés que salir al escenario?
— El humor se puede hacer desde distintos lugares: puede ser chabacano, negro, político, de denuncia, de comunicación, puede tener todas estas aristas. Tener un micrófono es tener una responsabilidad. Hay comedia para entretener, y comedia para cuestionar. A mí me gusta más la segunda, la primera fue una etapa necesaria, para poder entender la estructura de los chistes, pero ya pasó. Hoy busco que la gente se ría, se muera de risa, pero se lleve algo más. Algo de lo que no reírse, algo para transformar. En cuanto a los momentos tristes, claro que están, también están los días que me enfermo o que estoy desganada, pero cualquier fantasma se deja abajo del escenario, se sube sin fantasmas, y después te volves a ocupar. En el momento escénico no dejo entrar los fantasmas, está el presente y nada más. Te ayuda el oficio, la práctica.

En una entrevista anterior, señalaste que te gusta incomodar desde el humor. ¿Te trajo problemas eso? ¿Hay ciertos temas que sentís que son tabú aún para los grandes medios y empresas?
 Me trajo problemas, pero me dio identidad. La vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo, decía el Indio Solari. Tengo la suerte y la oportunidad de que el medio de difusión más grande es mío, que no interceden terceros, y no tengo que responderle a un jefe, o cuidarme de decir ciertas cosas porque me pueden echar. Si no hablo de un tema es porque no estoy informada o porque no me convoca. No porque sea tabú para el canal de instagram, el show, o los libros.

Tengo la suerte y la oportunidad de que el medio de difusión más grande es mío, que no interceden terceros, y no tengo que responderle a un jefe, o cuidarme de decir ciertas cosas porque me pueden echar.

— Por último,  ¿cuáles son tu próximos proyectos?
— Mis proyectos de este año son llevar la comedia a lugares que no haya visitado, abrir Latinoamérica, presentar Caos en todos los lugares que sea posible, y la reedición de Arde la vida, que viene con textos nuevos y con el audio libro. Tengo mucho trabajo por delante, y estoy muy feliz con lo que ya se viene dando. Mi vida, irónicamente, está siendo un caos, y me gusta.



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