Diana Sacayán: referente de la comunidad trans y los derechos de género

por Redacción La Primera Piedra

Diana Sacayán es una de las mayores referentes de la comunidad trans, luchó por el cupo laboral y por la identidad de género. Fue encontrada asesinada en el año 2015 producto de la transfobia y su militancia por los derechos de la comunidad LGBTIQ se plantó como bandera tras su muerte. Mientras nos anticipamos a la XXVI Marcha del Orgullo del sábado 18 de noviembre, en La Primera Piedra recordamos a una de las principales luchadoras por los derechos de género. 





Diana Sacayán era tucumana, nació el 31 de diciembre de 1975, se crió en Laferrere, provincia de Buenos Aires, y en el último tiempo vivía en el barrio porteño de Flores hasta ser hallada muerta en su departamento en la calle Rivadavia al 6700 con signos de la violencia de género. Formaba parte del equipo del Programa de Diversidad Sexual de INADI, era la líder de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays y Bixesuales (ILGA) y dirigente del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL). También fue redactora del suplemento Soy del diario Página/12, además de escribir para la revista El Teje, primer periódico escrito por travestis en toda Latinoamérica.

Tras años de lucha para que se reconozca la identidad de género, había recibido su nuevo DNI en 2012. A su vez había participado fuertemente en la sanción de la ley provincial que aseguraba un cupo mínimo de puestos de trabajo para trans, travestis y transgéneros en la administración pública de Buenos Aires. En una entrevista para Revista Furias, Diana Sacayán decía: “Hoy puedo mirarme al futuro y ver muchxs mirando al futuro, aún son muchas cosas que faltan, ¡es verdad!, por ello mantenemos los sueños bien intactos. Nunca más el pasado de persecución. No se puede retroceder de los avances. No lo vamos a permitir. Por eso lo que hago e hice no es algo personal, sino, algo político.”


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Una vida de militancia por la igualdad de derechos

Diana Sacayán asumió su identidad travesti a los 17 años de edad. A partir de allí, para ella su decisión era motivo de orgullo. En la provincia de Buenos Aires sufrió la persecución policial en carne propia dado que por los códigos vigentes se criminalizaba cualquier género o sexualidad disidente. Por esa razón, estuvo encarcelada en varias ocasiones. Mientras ella vivía la vulneración a los derechos humanos, decidió revertir la situación de persecución que vivían las personas integradas en la sigla LGBTIQ.

(Leer nota: ¿Qué significa cada letra en la sigla LGBTIQ?)

En el comienzo de su militancia creó el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (M.A.L.), una organización de lucha contra toda forma de discriminación, específicamente la que sufren las personas lesbianas, gays, bisexuales, travestis, trans, intersex y queer (LGBTIQ). Allí promovió el empoderamiento de las personas travestis y trans para que puedan ejercer con plenitud sus derechos.

Diana Sacayán fue responsable de proyectos legislativos que buscaban la modificación de códigos contravencionales, el reconocimiento de las identidades travestis y trans, y acciones para la inclusión social y laboral de toda la comunidad LGBTIQ.

Con M.A.L., Diana Sacayán, fue responsable de proyectos legislativos que buscaban la modificación de códigos contravencionales, el reconocimiento de las identidades travestis y trans, y acciones para la inclusión social y laboral de toda la comunidad LGBTIQ. Ese impulso logró el reconocimiento por parte del Estado de las identidades de género autopercibidas, plasmadas en la Ley Nacional de Identidad de Género.


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¿Por qué la comunidad trans es la más vulnerable?

Como mencionamos anteriormente en La Primera Piedra, en Argentina la comunidad trans vive en un estado de exclusión constante a raíz de la discriminación que obstaculiza su acceso a derechos básicos, como la educación, la salud, el trabajo y la justicia. Debido a esto, se estima que el promedio de vida de una persona trans es de 35 años. Muchas llegan a esa edad con graves problemas económicos y habitacionales, sin un adecuado nivel de estudios o experiencia laboral previa, viéndose obligadas a vivir en condiciones de precariedad y en un contexto de constante estigmatización, que las conduce al aislamiento y las convierte en víctimas de todo tipo de violencias. 

En Argentina la comunidad trans vive en un estado de exclusión constante a raíz de la discriminación que obstaculiza su acceso a derechos básicos, como la educación, la salud, el trabajo y la justicia. Debido a esto, se estima que el promedio de vida de una persona trans es de 35 años

Siguiendo el informe: “Situación de los derechos humanos de las travestis y trans en la Argentina” del 2016, consensuado entre más de 20 organizaciones entre las que se encuentran el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y el M.A.L.: “6 de cada 10 mujeres trans están vinculadas al trabajo sexual”Muchas no encontraron otra fuente de ingresos, producto de la exclusión del ámbito laboral. El informe menciona, además, que 7 de cada 10 buscaban otra fuente de ingreso y 8 de cada 10 declararon que su identidad les dificulta esta búsqueda.

En este contexto, la Ley de Cupo Laboral Trans, impulsada originalmente por Diana Sacayán, busca promover la igualdad de oportunidades previendo, para el empleo público, “la obligatoriedad de ocupar en una proporción no inferior al 1% de su personal a personas travestis, transexuales y transgénero”. A pesar de que la ley fue sancionada para la provincia de Buenos Aires en 2015, actualmente se encuentra aún en proceso de reglamentación, y en el resto de las provincias también se están tratando proyectos de ley con características similares.

(Leer nota: La Ley de Cupo Laboral Trans: la inclusión de toda identidad)

La discriminación, también, se materializa en violencia. A partir del último informe elaborado por Fundación Huésped en colaboración con la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina (ATTTA), se deriva que 1 de cada 10 mujeres trans sufre agresión física y verbal de las fuerzas de seguridad, a partir de la criminalización de su identidad. De acuerdo al mapa colaborativo de violencia transdurante el 2016, se registraron al menos 11 asesinatos de trans y travestis.


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Diana Sacayán como referente y bandera de lucha

Su activismo de género y la necesidad de trabajar por los derechos de la comunidad LGBTIQ dieron cuenta de que la defensa de la identidad es una elección política. Su recorrido militante y las acciones que realizó para reducir la criminalización que vivía cotidianamente la comunidad LGBTIQ, pero especialmente trans y travestis, marcó fuertes huellas en una multiplicidad de organizaciones sociales.

Diana Sacayán fue brutalmente asesinada en octubre de 2015 mediante un travesticidio. Paradoja de la historia de alguien que luchó para que los travestis puedan alcanzar un piso de derechos igual a todos los otros colectivos, su muerte es un símbolo de la violencia de género que ella y su lucha enfrentaban. Sin embargo, el pedido de justicia por el crimen permitió visibilizar la situación que vive la comunidad trans y, a partir de allí, generar las primeras marchas nacionales contra los travesticidios para que su muerte, como tantas otras, dejen de quedar impunes.



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