Carlos Jáuregui: vida y militancia por los derechos LGBTIQ

por Giuliana Sordo

El sábado 18 de noviembre se llevará a cabo de la XXVI Marcha del Orgullo LGBTIQ, una movilización que tuvo sus orígenes a principios de la década del ’90 y que fue impulsada por varias organizaciones, entre las que se destacó una persona referente para la comunidad homosexual en particular y LGBT en general: Carlos Jáuregui. Su rol fue clave para visibilizar la libertad sexual como un derecho humano y, por eso, en La Primera Piedra hacemos un repaso sobre su historia. 



Carlos Luis Jáuregui, nació en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, el 22 de septiembre de 1957, cuando todavía estaba en el poder la autodenominada “Revolución Libertadora”. En aquellos años, la sociedad argentina se encontraba muy lejos de reconocer los derechos de las lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersex y queer, como se conoce la sigla de la comunidad LGBTIQ. Todo lo contrario, se los violentaba o, en el menor de los casos, se los ocultaba.

(Leer nota: ¿Qué significa cada letra en la sigla LGBTIQ?)

En ese contexto, nació y creció Carlos Jáuregui, quien es recordado por ser uno de los activistas más importantes en las décadas de los ’80 y ’90, dado que se posicionó como una voz crítica en plena transición democrática. Él sabía y conocía que las personas que no se encontraban dentro de los parámetros heteronormativos eran criminalizadas, perseguidas, obligadas a ocultarse, y que se encontraban lejos de poder obtener los derechos que se planteaban como igualitarios para toda la población. En esa transición democrática, él consideraba que no se podía hablar estrictamente de “democracia”.


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Mientras que en Argentina la palabra “homosexual” aún era sinónimo de enfermedad y las lesbianas eran inexistentes en el imaginario social -ni hablar del resto de los colectivos integrados actualmente en la comunidad LGBTIQ- Jáuregui fue un pionero en salir a reclamar por la igualdad de oportunidades y la adquisición de derechos en un país en el que, si bien se había retornado a la democracia, la dictadura cívico-militar seguía muy presente. En ese contexto, se posicionó como uno de los activistas homosexuales más importantes de la época y, podría decirse, hasta la actualidad.

Carlos Jáuregui motorizó la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), de la cual fue su primer presidente hasta 1987, durante el gobierno de Raul Alfonsín.  Luego, en 1991, fundó y presidió la organización Gays por los Derechos Civiles, con la que encabezó la primera marcha del Orgullo Gay-Lésbico en la ciudad de Buenos Aires. Su militancia política y la necesidad de conformar un colectivo para exigir derechos a un Estado que les daba la espalda, lo llevó a colaborar e impulsar la organización de los primeros grupos de travestis.

(Leer nota: La historia detrás de la Marcha del Orgullo LGBTIQ)


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Mediante su militancia también colaboró en la iniciativa del primer proyecto de unión civil -consolidado recién en el año 2010- y la inclusión de la orientación sexual en la cláusula anti-discriminatoria de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. Frente a sus acciones, la reacción conservadora respondía con miedo, razzias policiales y campañas de la Iglesia que proponían construir una isla para gays, lesbianas y travestis. En respuesta a la violencia que recibía, Carlos Jáuregui apostó a construir estrategias para avanzar en la conquista de nuevos derechos y generar un movimiento por la liberación sexual en el país.

Así, posicionó su orientación sexual como categoría política, para discutir los privilegios con los que contaban las personas heterosexuales“A medida que fue pasando el tiempo, al ir observando mi vida y la de mis amigos, me fui dando cuenta de un hecho: que una persona, sea o no gay, debería ser un dato sin importancia. ¿Qué heterosexual va por la vida contando sus intimidades sexuales? ¿A quién le importan? Si el hecho de ser homosexual afecta a quienes lo son es a causa de la falta de derechos, de la discriminación y la marginación a la que somos expuestos injustamente”, señaló en un testimonio que se encuentra plasmado en el sitio web de CHA.

(Leer nota relacionada: ¿Por qué no hay una Marcha del Orgullo Heterosexual?)


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Desde el 2016, su nombre figura en la estación del subte H “Santa Fe – Carlos Jáuregui”, en Pueyrredón y Santa Fe, lugar histórico de encuentro de la comunidad homosexual en la ciudad de Buenos Aires.  Ese reconocimiento a la lucha por los derechos sexuales y a la comunidad LGBTIQ, señala la necesidad de mantener en vigencia sus reclamos y entender que la sexualidad también es política.

Es necesario traer la figura de Carlos Jáuregui hasta el presente porque, a más de 20 años de su muerte, el 20 de agosto de 1996, se atrevió a desafiar a un sistema que lejos estaba de comprender a la libertad sexual como un derecho humano. Los derechos adquiridos, como el matrimonio igualitario y la identidad de género se deben, en parte, a la militancia de Carlos Jauregui que se convirtió en emblema de la comunidad LGBTIQ, y a los miles de militantes que se plantan en las calles para reclamar al Estado, aún en el día de hoy, por el acceso igualitario de derechos.



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