Corralón: de canes y clases

por Laura Gómez

Corralón es el film de Eduardo Pinto que hoy tiene su estreno en las salas argentinas. Cuenta con las actuaciones de Luciano Cáceres, Pablo Pinto, Joaquín Berthold, Brenda Gandini, Nai Awada y Carlos Portaluppi. La película fue filmada íntegramente en el partido de Moreno y fue producida por Eusebia en la Higuera (productora que integran los hermanos Pinto junto a Cáceres), sin apoyo del INCAA. La pieza retrata los enfrentamientos entre clases sociales y tiene al conurbano bonaerense como escenario privilegiado.



La historia es compleja y puede ser leída desde varios rincones de análisis: por un lado es un relato de amistad; por otro, constituye un inquietante retrato de nuestra sociedad. “Lo que estamos viviendo no está tan bueno y por eso nos salen estas historias”, declaró Cáceres en la conferencia de prensa del lanzamiento.

Esa pluralidad también puede ser rastreada en términos genéricos: Corralón arranca como un relato costumbrista, recorre los territorios del suspenso y se atreve a penetrar en las profundidades del terror psicológico (zonas no tan exploradas por el cine argentino). Juan (Luciano Cáceres) e Ismael (Pablo Pinto) son amigos y trabajan en un corralón situado en el partido de Moreno.

La primera parte del film muestra cómo es una jornada laboral ordinaria en el acoplado de la Casa Pizzedaz: trayectos conocidos de memoria, charlas picarescas entre mates y varias botellas de cerveza, ronda de chistes en el bar y búsquedas de amor desesperadas en casa de las clientas. En el medio, siempre, los perros (figura distintiva por excelencia en los paisajes del conurbano).


Ricardo (Joaquín) con perros


En el segundo acto intervienen los personajes de Ricardo Marini (Joaquín Berthold) y su esposa Sofía (Brenda Gandini), quienes irrumpen de un modo bestial en esa cotidianidad mansa y aparentemente domesticada. Juan e Ismael llegan a la mansión de los Marini con el cargamento de material, pero en un estado de ebriedad tal que les impide maniobrar el camión y se abalanzan contra las plantas del jardín de la joven pareja. Este pequeño altercado desatará la furia de Ricardo y sumirá a los dos trabajadores en una situación verdaderamente humillante.

Los canes representan aquí nuestras distintas facetas: hay perros libres y encadenados; perros de raza y callejeros; perros in y perros out;  perros amistosos y gruñones; perros que ladran y perros que muerden

El enfrentamiento tiene allí su punto de origen y se sostendrá a lo largo de toda la trama, generando alteraciones notables en cada uno de los personajes involucrados. No vale la pena contar más detalles para no arruinar la sorpresa de los giros narrativos perfectamente logrados por Pinto y su equipo. Sí cabe mencionar el gran acierto hallado en la metáfora asociada a los perros. Los canes representan aquí las diversas aristas de los individuos pero también las múltiples caras de una sociedad: hay perros libres y encadenados; perros de raza y callejeros; perros in y perros out;  perros amistosos y gruñones; perros que ladran y perros que muerden.

Juan en el camión


Corralón arranca como un relato costumbrista, recorre el territorio del suspenso y se atreve a sumergirse en las profundidades del terror psicológico


Ver Corralón y hablar de esta pieza puede resultar tan incómodo como referirse a la lucha de clases en la actualidad. “Es muy fuerte esta película”, dicen las señoras en el baño del Gaumont después de la avant-premiere. Y sí que lo es. Pinto contó que la idea para su película surgió de un trabajo fotográfico que estaba haciendo sobre casas tapiadas: ¿qué es lo que queda adentro y qué es lo que queda afuera? Corralón habla de esos límites, de esas fronteras entre lo privado y lo público; del perímetro que protege la vida y la subjetividad de cada individuo; del cerco que diluye cualquier idea de comunidad.

Pero además, se trata de una película bella visualmente, con una estética muy personal y digna de ser exhibida en la sala de una institución tan prestigiosa para el cine-arte como la del MALBA. La decisión de filmar en blanco y negro es un factor clave en la producción artística, y el conurbano ha contribuido también  con una pincelada de pura cinematografía: su invierno, su hostilidad, sus paisajes y sus multitudes (excelentemente capturados en las tomas cenitales) han hecho de Corralón una pieza que merece el acompañamiento del público en las salas. Una historia inquietante con actuaciones que están a la altura del proyecto.

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SALAS
Cine Gaumont
Hoyts Moreno
CPM Cinemas Gonzalez Catán Shopping
Dino Ruta 20 Córdoba
MALBA (desde el 11 de Noviembre)

FICHA TÉCNICA
Guión y Dirección: Eduardo Pinto
Dirección de arte: Jorge Daffunchio
Productores: Omar Aguilera, Pablo Pinto, Eduardo Pinto, Luciano Cáceres
Producción ejecutiva: Nicolás Batlle
Música: Axel krygier
Diseño de Producción: Cadi Martin, Eduardo Pinto
Edición: Joaquín Mustafá Torres, Leo Rosales
Maquillaje y vestuario: Cintia Español
Jefa producción: María Celia Vélez.
Dirección de fotografía: Eduardo Pinto
Sonido directo: Choice Noice
Dirección de Sonido: No problem / Omar Jadur
Producida por: Eusebia en la higuera.

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