“Ya no nos callamos más”: cronología de una lucha contra los abusos en el rock

por Laura Verdile

En 2016, las denuncias por abuso sexual contra José Miguel Del Pópolo, cantante de la banda “La Ola que Quería ser Chau” y Cristian Aldana, ex líder de “El Otro Yo”, generaron un quiebre en la escena del rock argentino: comenzaron a visibilizar el machismo al interior de un mundo hermético que, hasta ese momento, naturalizaba la violencia contra las mujeres con total impunidad. ¿Qué fue lo que cambió? ¿Cuáles fueron los inicios de esta lucha contra la cultura de la violación en el rock? (Foto de portada: EFE)



José Miguel del Pópolo

El 15 de abril de 2016, Mailén Frías publicó un video en el que denunció a José Miguel del Pópolo, mejor conocido como “Migue”, ex líder de la banda indie “La Ola que quería ser Chau”, de abuso y violación. Cinco días antes había sido agredida y forzada sexualmente en la casa del cantante. A lo largo de 12 minutos, la joven de 23 años relata la violencia fìsica y psicológica que sufrió aquel domingo 10 de abril, luego de uno de los recitales del grupo. Él me decía que era mi culpa, que yo había ido a su casa así que estaba bien lo que él estaba haciendo”, cuenta ante la cámara.

A lo largo de 12 minutos, la joven de 23 años relata la violencia física y psicológica que sufrió aquel domingo 10 de abril, luego de uno de los recitales del grupo. “Él me decía que era mi culpa, que yo había ido a su casa así que estaba bien lo que él estaba haciendo”, cuenta ante la cámara.

Cuando logró escapar, Mailén realizó una denuncia en la Comisaría Nº 29. Gracias a su testimonio – que llegó a tener más de 400 mil visitas en Youtube – otras mujeres, víctimas de De Pópolo, se animaron a salir adelante y aportar datos a la causa. Entre ellas, Rocío Marquez, pareja del cantante durante tres años, quien, al igual que Frías, hizo público un video en el canal de Youtube “Valentía Ante el Abuso”. Allí relata la violencia a la que estuvo sometida durante ese tiempo. Cuando ella decidió terminar la relación, Del Pópolo la golpeó y la violó. “Me decía que era una puta, que era de él, que nadie me iba a querer como él. Yo lloraba, le pedía que no, pero él disfrutaba más de eso“, contó.

Más de ocho meses después, luego de llamarse al silencio y alejarse de las redes sociales, Del Pópolo reapareció el 13 de enero de 2007, día en el que realizó un descargo público. En la página de Facebook de la banda, negó las denuncias, asegurando que las pericias forenses prueban su inocencia y que las relaciones mantenidas con Mailén y Rocío fueron siempre de mutuo consentimiento, obviando por completo las declaraciones de ambas. “En todo momento yo lloraba y le pedía por favor que no lo hiciera y él me decía que eso le excitaba mucho más, que yo tuviera miedo y que yo llorara”, relató Mailén en el video.



Pero además, a Del Pópolo le pareció importante hacer énfasis en que había mantenido una relación estable con las denunciantes, como si una violación dejara de ser tal sólo porque sucede al interior de una pareja.No fue una relación ocasional entre desconocidos, sino un vínculo en el cual se hallaba integrada mi familia”, afirmó refiriéndose a Mailén. Esto sólo reafirma uno de los discursos machistas más arraigados al interior de nuestra cultura y que difunde la creencia de que una relación le cede al hombre el derecho de posesión de una mujer. Una violación es que te agarren en una esquina, te llevan a un lugar oscuro y te obliguen a tener relaciones sexuales”, les dijo la psicóloga a una de las denunciantes durante la pericia psiquiátrica a la que Del Pópolo se refirió en su descargo.

Una violación es que te agarren en una esquina, te llevan a un lugar oscuro y te obliguen a tener relaciones sexuales”, les dijo la psicóloga a una de las denunciantes durante la pericia psiquiátrica a la que Del Pópolo se refirió en su descargo.

El 27 de abril de 2017, en el marco de la investigación desarrollada por el titular de la Fiscalía Criminal y Correccional N°46, Adrián Pérès, la jueza Fabiana Palmaghini procesó al cantante por “abuso sexual agravado por haberse cometido con acceso carnal, en perjuicio de tres mujeres, y las lesiones agravadas en perjuicio de una de ellas”. Tal como relata Cosecha Roja, en el fallo, se destaca la coincidencia de los testimonios de las tres denunciantes – que no se conocían entre sí -, la contundencia y “espontaneidad” de los relatos y las pericias realizadas. Además, de dictar el procesamiento, confirmado por la Cámara de Apelaciones del 31 de mayo, la magistrada embargó los bienes de Del Pópolo por 300 mil pesos. Ahora resta esperar el juicio oral.

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José Miguel del Pópolo// Foto: Diario Popular


Cristian Aldana

El testimonio de Mailén Frías representó un quiebre: fue el puntapié que visibilizó el machismo y la violencia al interior del rock argentino e impulsó a otras mujeres a hablar sobre abusos silenciados durante años. Así fue como comenzó la investigación contra Cristian Aldana, líder de la banda “El Otro Yo”. A la difusión y solidaridad de las mujeres en redes sociales, siguieron las denuncias.

La primera fue la de Ariell Carolina Luján, de 26 años, que se presentó el 22 de abril de 2016 en la Agencia Territorial de Acceso a la Justicia (ATAJO) de La Boca, Ciudad de Buenos Aires. Ella ya había intentado acceder a la Justicia en el 2010, en tres ocasiones, en las Comisarías de Morón y Capital, donde fue revictimizada en lugar de recibir ayuda. En mayo de 2016, se sumaron Carla “Charlie” di Palma, de 30 años y Felicitas Marafioti, de 29, que elevaron su caso en la Unidad de Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM). Las tres son querellantes en una causa que involucra un total de diez denuncias por abuso sexual, corrupción de menores y transmisión de enfermedades sexuales.

La primera fue la de Ariell Carolina Luján, de 26 años, que se presentó el 22 de abril de 2016 en la Agencia Territorial de Acceso a la Justicia (ATAJO) de La Boca, Ciudad de Buenos Aires. Ella ya había intentado acceder a la Justicia en el 2010, en tres ocasiones, en las Comisarías de Morón y Capital, donde fue revictimizada en lugar de recibir ayuda.

Cuando conocieron a Aldana, tenían entre 13 y 14 años. Iniciaron una relación que duró casi toda su adolescencia, atravesada de maltratos, humillaciones y violaciones. En un reportaje para Matria, Ariell contó que su vínculo comenzó por teléfono. Al poco tiempo, el cantante la convenció para que se vieran. Le programó los horarios para que sus padres no se enteraran: “Salite de tu casa a la 1, decile que te vas a estudiar, a hacer un trabajo práctico a algún espacio afuera, así no te llaman o te van a buscar a la casa de tu amiga y decile que vas a volver más o menos a las 7”. Cuando ella tenía casi 15 años, Aldana le contagió Hepatitis B. “He llegado a estar hecha una bolita en la punta de la cama mientras recibía patadas”, recuerda Ariell.


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Ariell, Charlie y Felicitas// Foto: Matria


“Te hacía creer que era un momento especial, que éramos únicos, que esto no le pasaba a nadie, que yo era como una especie de elegida”, relata Charlie en el reportaje. Conoció al cantante a través del chat oficial de la banda. “¿Así que sos muy puta?”, le dijo cuando fue por primera vez a su casa. Felicitas también tenía 14 años cuando abusó de ella: fue en una orgía en la que eran todas menores. “Te decía que lo que estabas haciendo estaba bien, que eso no se lo tenías que contar a nadie (…) Me fui criando y amoldando a lo que él quería sexualmente”, detalla. Así, las tres denunciantes relatan la situación de vulnerabilidad de la que se aprovechó Aldana, tomando a su favor su rol de ícono musical para violentar mujeres.

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Luego de que la UFEM formalizara la denuncia penal, el ex cantante de El Otro Yo, no sólo negó los cargos en su contra, sino que respondió provocativamente. Durante la Marcha “Basta de Abusadores y Violadores en el Rock”, a la que asistieron cientos de personas autoconvocadas en repudio de los casos que empezaron a salir a la luz, Aldana asistió vestido de monja para cantar una canción en la que repetía “El amor vence al odio”. “No tengo nada que ocultar, no tengo porqué esconderme. Fui a dar la cara ante las hirientes y mentirosas acusaciones en mi contra”, publicó horas después. en su página de Facebook

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Correccional y Criminal confirmó el rechazo de la excarcelación de Aldana, remarcando “la escala penal de los crímenes y la posibilidad de una condena por ellos, el corto lapso que lleva detenido el imputado y la necesidad de resguardar la seguridad de las víctimas y los testigos.

El 22 de diciembre, Aldana, que tenía pedido de captura de la fiscalía a cargo de Betina Vota, fue llamado a indagatoria y detenido por el Juzgado de Instrucción N°17. Al día siguiente, se decidió que continuara en prisión preventiva, medida a la que el cantante apeló calificando de “arbitaria”. En enero de 2017, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Correccional y Criminal confirmó el rechazo de la excarcelación, remarcando “la escala penal de los crímenes y la posibilidad de una condena por ellos, el corto lapso que lleva detenido el imputado y la necesidad de resguardar la seguridad de las víctimas y los testigos”. Finalmente, el 20 de enero, la Cámara del Crimen Porteña confirmó el procesamiento. Aldana fue embargado por 2.500.000 y se encuentra en el penal de Marcos Paz, a la espera del juicio oral.

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Cristian Aldana


Gustavo Cordera

A la par de las denuncias, hubo muchos músicos que no se quedaron atrás y salieron a apoyar el sentido común machista que se reproduce al interior del rock y en el resto de la sociedad. Uno de los casos más difundidos fue el de Gustavo Cordera que, en agosto de 2016, realizó una serie de repudiables declaraciones en el marco de una charla con estudiantes de periodismo de la escuela TEA Arte. Al ser consultado sobre el caso del ex cantante de “El Otro Yo”, Cordera respondió: “Aldana coge con pendejas desde hace muchos años, ¿ahora abuso se llama eso? Pero esa es otra de las aberraciones de la ley. La aberración es que una pendeja de 16 años, con una concha caliente así, te quiera coger y vos no te la cojas. Eso es una aberración”.

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Poco antes, el músico de La Bersuit había afirmado: Hay mujeres que necesitan, porque son histéricas, ser violadas, porque psicológicamente lo necesitan y porque tienen culpa y no quieren tener sexo libremente. Quieren jugar a eso”. La monstruosa afirmación que justifica y naturaliza la violencia de género provocó una rechazo inmediato: el Consejo Nacional de las Mujeres lo denunció penalmente por apología de la violación en una causa en la que el INADI se presentó como querellante. La radio Rock and Pop decidió dejar de pasar su música y se suspendieron varias de sus presentaciones en Mendoza y Corrientes.

Hay mujeres que necesitan, porque son histéricas, ser violadas, porque psicológicamente lo necesitan y porque tienen culpa y no quieren tener sexo libremente. Quieren jugar a eso”. La monstruosa afirmación que justifica y naturaliza la violencia de género provocó una rechazo inmediato.

Cordera fue variando sus estrategias para defenderse de sus dichos, como afirmar que se trataba de un “ejercicio de psicodrama”, lo cual fue desmentido por la directora de Tea Arte y Revista Barcelona, Ingrid Beck. En abril de 2017, el juez Rodolfo Canicoba Corral, a cargo del  Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 6, lo procesó por “incitación a la violencia colectiva” y trabó un embargo de 500.000 pesos en su contra. La medida sentó así un precedente que dejó en claro que las palabras enmarcadas en la ideología machista que sustenta la violencia de género en nuestra sociedad ya no se pueden pasar por alto. 


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Gustavo Cordera// Foto: La Nación


Las denuncias generaron así un punto de inflexión en la escena del rock argentino. La visibilización de los testimonios dio lugar a la desnaturalización del machismo latente en los escenarios, como expresión de la ideología que sustenta a la cultura entera. El camino que el feminismo viene recorriendo en el país y que ha tenido mayor repercusión en el último tiempo logró así que los reclamos comiencen a ser escuchados desde distintos ámbitos sociales, pero también que las mujeres tengan mayores herramientas para empoderarse, para dejar muy claro que el silencio ya no es una opción.


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