Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia: ¿por qué decimos “El Estado es responsable”?

por Alejandra M. Zani

“El Estado es 100% responsable por lo que está pasando y está dando a entender que todos los agravios que están ocurriendo a las comunidades más marginadas están tácitamente avalados por su actitud pasiva intencional”, comentó Karen R. Bennett, artista trans multifacética y Especialista en Comunicaciones en la ONG GATE -Global Action for Trans Equality-, a La Primera Piedra. “Es absolutamente responsable, primero, por la seguridad de todxs lxs ciudadanxs del país, empezando por las comunidades más marginadas como lo es la comunidad trans”. ¿De qué hablamos, entonces, cuando hablamos de que el Estado es responsable? Leelo en la siguiente nota.  (Foto de portada: Mar Garrote Cortínez).


“Ayer fui víctima de un ataque en mi casa”, expresó Caludia Vázquez Haro, presidenta de Otrans Argentina y de la Convocatoria Federal Trans y Travesti de Argentina, en un video que publicó en sus redes sociales el día lunes. A través del mismo, contó que fue atacada en un intento de homicidio por un hombre que ingresó a su casa. “Nosotras venimos denunciando la violencia sistemática que lleva adelante la policía en convivencia con la justicia”, dijo en el video en el que reclama al Estado su falta de compromiso y responsabilidad.

“Te voy a matar”, amenazó el atacante que entró al domicilio de Claudia. Llevaba en su mochila un cuchillo, botellas vacías y otros elementos potenciales de amenaza, y agredió brutalmente a golpes a la referente de los derechos trans. Ese mismo día, Claudia había sido invitada a formar parte del Fondo Internacional Trans, un acontecimiento histórico para la Argentina que aún no tenía una representante en este organismo internacional.

“Esto es coherente con todo el plan de domesticación y disciplinamiento que está adoptando el Estado para con la población más vulnerable. Y la población trans es, dentro de la población vulnerable, una de las más afectadas. Pero hay que entender que el gobierno está atacando al pueblo.”, expresó Karen R. Bennett a La Primera Piedra.

Hoy, además, se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia en memoria del 17 de mayo de 1990 cuando se eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es un buen momento para preguntarse: ¿qué ocurre a nivel internacional y nacional en materia de los derechos LGBTIQ en la actualidad?

Según la Primera Encuesta sobre Población Trans 2012: Travestis, Transexuales, Transgéneros, realizada por el INADI y el INDEC, el promedio de vida de las personas trans es de entre 35,5 y 41 años. En esta encuesta, la policía apareció como la institución que es considerada como causante de graves hechos de discriminación y violencia, un 83% para las mujeres trans y en un 40%, entre los hombres trans. Por eso decimos: el Estado es responsable.

A los hechos de discriminación, persecución, desaparición y muerte, se suma la mala cumplimentación de la Ley de Cupo Laboral Trans que dista de garantizar que sea realmente efectivo que el 1% del personal provincial estatal pertenezca a este colectivo. Mientras tanto, sigue sin sancionarse una Ley nacional de Reparación Histórica de Personas Travestis y Trans Victimas de Violencia Institucional.  Por eso decimos: el Estado es responsable. 

“Esto es coherente con todo el plan de domesticación y disciplinamiento que está adoptando el Estado para con la población más vulnerable. Y la población trans es, dentro de la población vulnerable, una de las más afectadas. Pero hay que entender que el gobierno está atacando al pueblo.”, expresó Karen R. Bennett a La Primera Piedra.

(Leer nota relacionada: “Régimen de Reparación para las personas Trans: una deuda pendiente”).

“Uno de los puntos cruciales sobre las problemática trans y de todas personas cuya expresión de género no es normativa es que corren riesgos muy fuertes, más en este tipo de escenario político de disciplinamiento, en función de su color de piel y por su estado social”, continuó la artista. “Yo no corro los mismos riesgos que una chica que está trabajando en la calle y eso hay que tenerlo en cuenta. Hay que tener en cuenta las verdaderas urgencias, quiénes padecen la violencia institucional de un modo mucho más fuerte porque carecen por completo de privilegios. Es una temática de clases sociales y, fundamentalmente, de color de piel. Y lo es en todo sentidos, no solamente con las personas trans. Llevado al territorio trans, es más notable”, aseguró.

Hace muy poco, medios internacionales afirmaron que existe en la Federación Rusa un campo de concentración para homosexuales. Varias son las víctimas que declararon haber sido perseguidas y torturadas en alguno de esos centros.  Según datos de la ONU, al menos 76 países aún tienen leyes contra las relaciones entre personas del mismo sexo. En al menos 5 de ellos se castiga con la pena de muerte.

“Uno de los puntos cruciales sobre las problemática trans y de todas personas cuya expresión de género no es normativa es que corren riesgos muy fuertes, más en este tipo de escenario político de disciplinamiento, en función de su color de piel y por su estado social”, continuó la artista.

En nuestro país, al mismo tiempo, una pareja de mujeres fue expulsada de una plaza por la Policía de Morón que se justificó con argumentos moralistas por haber echado a las mujeres a dejar de ser afectuosas en “espacios públicos”. Por el giro conservadurista de las instituciones que obran para que las sexualidades  LGBTIQ o cualquier tipo de expresión que se aleje de la heteronormatividad se exprese “puertas adentro”: el Estado es responsable. 

Cuando hablamos de que “el Estado es responsable”, entonces, estamos diciendo que el Estado es absolutamente responsable en su silencio cómplice, en su pasividad intencional, en su giro conservadurista, en su represión a la diversidad, en su ausencia institucional, en su despojo, en su violencia, en su actitud machista, en sus privilegios de clase alta y en su completa falta de compromiso ante los reclamos de las comunidades no heteronormativas, no blancas y no ricas.


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