Paddington: entre la alegría sudamericana y el recato inglés

por Laura Gómez

¿Qué podrían tener en común dos países como Perú e Inglaterra? Cuesta imaginarlo, al menos si nos dejamos guiar por las cosas que hemos aprendido en la escuela no sin cierta inocencia. En la última película escrita y dirigida por Paul King (y producida por David Heyman, responsable de Harry Potter y Gravity), el nexo entre esas dos geografías distantes es Paddington, un oso peruano que viaja a Londres tras un feroz terremoto en su tierra natal para cumplir el sueño de sus tíos, quienes lo criaron durante toda su infancia en la paz de los bosques sudamericanos.

Con este viaje comienzan las aventuras del pequeño mamífero, que intentará adecuar sus costumbres al régimen de una sociedad demasiado estructurada. Resulta gracioso el contraste que se presenta entre los hábitos de Paddington y las tradiciones británicas: este osito devora todo lo que encuentra a su paso, eructa, se trepa por las paredes, duerme sobre las vigas de un ático y usa el cepillo de dientes para limpiar sus orejas. Al parecer, no tiene mucha idea acerca de la ceremonia del té de las five o´clock. Luego de viajar como polizonte a bordo de un barco, llega a la estación de tren con tan sólo una valija, un sombrero (herencia de su tío), un sándwich de mermelada “para emergencias” y un cartel colgado en su cuello que anuncia con letra desprolija: «Por favor, cuiden de este oso. Gracias.», tierno pedido de tía Lucy, quien a causa de su vejez se vio obligada a resignar las aventuras del viaje para instalarse en un hogar de ancianos. A partir del momento en que Paddington arriba a la estación que le da su nombre, dependerá de sus propias habilidades para conmover, socializar y ganarse un lugar en ese mundo vertiginoso que poco se parece a lo que le habían contado. Después de todo, las sensaciones de temor que Paddington experimenta no distan mucho de aquellas que vive cualquiera de nosotros al llegar a una ciudad desconocida repleta de rostros extraños. Casi por arte de magia (como todas las cosas que ocurren en Londres y en los cuentos para niños), llegan a la estación los miembros de la familia Brown. Conmovidos por la honorable petición de tía Lucy, deciden rescatar al pobre Paddington de las multitudes londinenses y refugiarlo en su casa hasta conseguirle un nuevo hogar. Claro que esa decisión les traerá ciertos inconvenientes porque, después de todo, se trata de un animal NO domesticado (¡horror para cualquier inglés y –sobre todo– para la agencia de seguros contratada por el precavido Sr. Brown!).

La película claramente está pensada para niños, pero tiene algunos momentos entretenidos para los adultos. Por supuesto, dos o tres escenas bastan para condensar todos los símbolos londinenses: la lluvia constante, el cielo encapotado, las calles angostas, las cabinas telefónicas rojo punzó, las torres, los relojes y los autobuses de dos pisos. La voz del tierno Paddington es la de Ben Whishaw, pero no podemos deleitarnos con su acento debido al doblaje, siempre tan ingrato aunque muy comprensible cuando de películas infantiles se trata. El reparto cuenta con actores británicos de gran mérito como Sally Hawkins en el adorable personaje de la Sra. Brown (sin lugar a dudas el más querible después de Paddington; soñadora, aventurera, fuera del mundo previsible y sus rígidas normas); Julie Walters interpretando a la abuela sabia; Hugh Bonneville como el Sr. Brown; Jim Broadbent como el viejo vendedor de antigüedades; Peter Capaldi como el vecino chusma que vive junto a los Brown; Matt Lucas como el taxista indiscreto, y la participación de la sobrevalorada Nicole Kidman en la piel de una temible taxidermista. No olvidemos, además, las voces de Imelda Staunton y el gran Michael Gambon para los “tíos-osos”.

Esta película tiene antecedentes en el mundo de la literatura y la TV. Michael Bond es el escritor que ha creado este personaje entrañable y lo ha dado a conocer en sus libros; luego vinieron los episodios televisivos y, finalmente, la consagración en la pantalla grande. Es un film tierno y muy recomendable para los niños; la animación es cada vez más impoluta. Si a los tres minutos de película no aman los ojos de Paddington, asegúrense de no tener una roca en lugar de corazón. Por último, queremos celebrar que –al menos una vez– el personaje sudamericano de la película no es un narcotraficante (cliché recurrente en la industria del cine), aunque… todavía no estamos muy seguros de qué es lo que Paddington carga en su valija después de haberse deshecho de todos los frascos de mermelada.

 

FICHA TECNICA:

Título original: Paddington

País: Reino Unido

Duración: 104 min

Dirección y Guión: Paul King

Reparto: Ben Whishaw, Sally Hawkins, Hugh Bonneville, Julie Walters, Jim Broadbent, Nicole Kidman, Peter Capaldi, Matt Lucas, Imelda Staunton, Michael Gambon.

 Por Laura Gómez

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