No se aceptan devoluciones: Padre hay uno solo

por Lucía De Dominicis

“No se aceptan devoluciones” es una comedia diferente, porque lleva al espectador por distintos climas y sensaciones durante el desarrollo de la película. Cuenta la historia de Valentín (Eugenio Derbez, que a su vez es director y co-escritor del film), un joven mujeriego que vive en Acapulco de fiesta en fiesta y que un día se encuentra en su puerta con una sorpresa inesperada: Julie (Jessica Lindsey), una chica con quien había estado en el pasado, se aparece con un bebé. Le dice que ella es su hija y le pide plata para pagar el taxi. Pero nunca vuelve. A partir de allí, la vida de Valentín cambia para siempre. Decide ir a buscar a la madre de la niña a Los Ángeles y, en el camino, consigue trabajo como doble de riesgo en Hollywood, lo que le permitirá darle una buena vida a Maggie (Loreto Peralta), la pequeña que a lo largo de la película logra ganarse el corazón de todos.

Durante toda la primera parte de la película se suceden situaciones cómicas que retratan la inexperiencia de Valentín con los niños y sus malentendidos por no hablar inglés. Pero también logra emocionar la conexión que se establece entre los personajes, sobre todo cuando Maggie cumple 7 años y comienzan a hablar de igual a igual. El problema aparece cuando Julie, la madre de Maggie, aparece en sus vidas, queriéndose llevar a su hija a vivir a Nueva York con ella. La película gira hacia una temática mucho más sentimental, porque Valentín se da cuenta de que, a pesar de que no la quería en un principio, ya no puede vivir sin su hija, que es su única familia y su mejor amiga. Así se van combinando los chistes con el sentimentalismo hasta llegar a un final inesperado y discutible, que a mí personalmente no me convenció, pero que termina de cerrar la historia con un mensaje particular.

“No se aceptan devoluciones” fue el éxito más taquillero de la historia de México y fue también la película hablada en español más vista en la historia en Estados Unidos (aunque vale la pena aclarar que no es completamente hablada en español: Maggie y su madre hablan inglés, por lo que es más una película en spanglish). Es una propuesta interesante y divertida, que mantiene entretenido al espectador y hace reír al mismo tiempo que emociona: una opción diferente para reflexionar el valor de las relaciones familiares y cómo de un día para el otro, la vida puede cambiar completamente.

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