Medios y poder: una puja por dominar los estados de ánimo

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¿Qué hubiera sucedido si Clarín se posicionaba a favor y no en contra de la resolución 125? La respuesta es contrafáctica. Empero, lo que sí es un hecho es que las empresas periodísticas no siempre marcan una postura disidente a los gobiernos de turno. Y esto sucederá en la medida en que entiendan que pueden sacar provecho al respecto, ya que a la hora de pensar el vínculo entre medios y poder,  los primeros forman parte del sistema político. Un análisis en tiempo convulsos. (Foto de Suzy Hazelwood en Pexels)

Por Ignacio Martínez*



La semana pasada se cumplieron once años del fallecimiento del ex presidente argentino Néstor Kirchner. Entre frases que han quedado en la historia de la política, una de ellas marcó hasta la actualidad la relación entre un gobierno democrático y el monopolio mediático más poderoso del país: “¿Qué te pasa Clarín, estas nervioso?”. La pregunta no era retórica, y hacía alusión a una coyuntura posterior al 2008, en la que el gobierno de Cristina Kirchner buscaba sancionar la famosa ley 125, cuya máxima era imponer retenciones económicas al sector agroexportador.

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En ese contexto, Clarín había comenzado una fuerte campaña mediática que se posicionaba en contra del gobierno de turno, y decididamente a favor del campo. Pero tras un empate en la cámara de senadores, el congreso no logró el quórum para sancionar la ley, ya que Julio Cobos -nada menos que el entonces vicepresidente-, se posicionó en contra del proyecto. Un año después, en las elecciones legislativas de 2009, Néstor Kirchner interpelaba al Grupo Clarín por su constante presión mediática contra el gobierno. Ese conflicto de poderes, fue el inicio de una etapa que profundizó la imagen de un medio como un fuerte actor del sistema político capaz de incidir en el poder. El resto es historia.

Ahora bien, ¿qué hubiera sucedido si Clarín se posicionaba a favor y no en contra de la resolución 125? La respuesta es contrafáctica. Empero, lo que sí es un hecho es que los medios no siempre marcan una postura disidente a los gobiernos de turno.

Ahora bien, ¿qué hubiera sucedido si Clarín se posicionaba a favor y no en contra de la resolución 125? La respuesta es contrafáctica. Empero, lo que sí es un hecho es que los medios no siempre marcan una postura disidente a los gobiernos de turno. Y esto sucederá en la medida en que entiendan que pueden sacar provecho al respecto, ya que un medio es un actor social que forma parte del sistema político.

Por lo tanto, ante un conflicto, la prensa puede optar por ser tercera parte y no incidir en los intereses que choquen en un tema de agenda. Por ejemplo, citarán o no la voz de un referente político en tanto su declaración sea funcional a la línea editorial que contemple. O en cuyo caso, si es que un conflicto le juega en contra, buscará tomar una postura que le lleve a una hipotética reconciliación. A fin de cuentas, lo que importa siempre es el propio interés mediático.

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medios y poder

Las tapas de Clarín como un caso concreto de la relación entre medios y poder


Sobre esta mecánica de relación medios-políticos, se han construido conexiones marcadas que llevan a emparentar una figura política con una empresa privada. En este sentido, difícil sería encontrar en la portada de un diario como Página/12 una entrevista a Mauricio Macri. Por el contrario, CFK no aparecería en las homepages de La Nación, Clarín o Infobae.

Dicho esto, la realidad electoral demuestra que el vínculo entre representantes y temas de agenda se encuentra más estrecho que nunca. La pregunta que habría que hacerse es sí eso que se construye como noticioso, en realidad es una red de acontecimientos que carecen de importancia, pero que en definitiva se imponen como si fueran “importantes”.

En el afán por de formar la opinión pública, el sesgo mediático lleva a que se le de notoriedad a figuras públicas las 24 horas del día sólo para influir en la percepción de la audiencia, e inclinar la balanza a favor de un representante político.

En el afán por de formar la opinión pública, el sesgo mediático lleva a que se le de notoriedad a figuras públicas las 24 horas del día sólo para influir en la percepción de la audiencia, e inclinar la balanza a favor de un representante político. O en cuyo caso, como se ha visto en las PASO, a que un miembro de la prensa se cargue al hombro una candidatura.

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Medios y poder: de la TV a las urnas

Si hay algo que ha demostrado la política argentina, es que no necesariamente los representantes tienen que ser personas formadas académicamente o figuras de la militancia de un partido. A dos semanas de las Elecciones Legislativas, los casos son numerosos, pero lo novedoso es la atracción de sumar outsiders cuyo interés es su imagen mediática.

Quizás un caso emblemático es el de Cinthia Fernández. La modelo y panelista de televisión de Los Ángeles de la Mañana fue candidata a diputada por el partido anti abortista y ultraconservador Somos Vida. La intención de sumarse a la ya consolidada Amalia Granata no pudo ser, ya que Cinthia no alcanzó el 0,2% de los votos en las PASO – dato curioso: la mayoría de sus votos provino del sistema penal. Pero los que sí pueden sentirse victoriosos son los candidatos periodistas del PRO, Martín Tetaz como diputado en CABA, y Carolina Losada, en el mismo afán, pero representando a Santa Fe.

A dos semanas de las Elecciones Legislativas, los casos son numerosos, pero lo novedoso es la atracción de sumar outsiders cuyo interés es su imagen mediática.

Por su parte, Tetaz trabajó durante años como panelista junto a Luis Majul, y hoy es una fija como invitado al que se le consulta casi diariamente sobre economía.  Fue también columnista de radio en el programa que conduce Jorge Lanata en Radio Mitre, además de contribuir como redactor en Clarín y El Día. Gracias a su currículum mediático, sólo bastó con medirlo como candidato a la audiencia y los resultados le fueron favorables: ya puede ser considerado parte del PRO.

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El caso de Losada es más llamativo. Tras participar durante casi 20 años en la grilla de América TV, su pico de imagen lo logró por ser panelista de Intratables y de Basta Baby, programa conducido por Baby Etchecopar. No obstante, a pesar de la calidad de sus dos últimos empleadores, logró su cometido y es cuestión de semanas para que se consagre como diputada del PRO.

Lo que deja en evidencia la construcción de ambas candidaturas, no es tanto la lucidez de los elegidos, sino la eficaz decisión del PRO en sondear y postular mediáticos capaces de representar un voto decididamente en contra del gobierno kirchnerista.

Lo que deja en evidencia la construcción de ambas candidaturas, no es tanto la lucidez de los elegidos, sino la eficaz decisión del PRO en sondear y postular mediáticos capaces de representar un voto decididamente en contra del gobierno kirchnerista. De hecho, Losada promulgó una campaña sólo con máximas anti k y escasas propuestas, sosteniendo que “si Cristina queda atrás, ganamos todos” (sic). O lo mismo Tetaz, ridiculizando en TV medidas del actual gobierno con remeras cuyos estampados las “critican”.

Con lo cual habría que problematizar sobre lo que aporta a la política las formaciones periodísticas, donde las medidas no se explican y los rechazos ideológicos son los mismos que se repiten diariamente. De igual modo, el medio es capaz de contribuir a la causa dando notoriedad, pero falta de profundidad.

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medios y poder

Carolina Losada y otro caso concreto del estrecho vínculo entre medios y poder.


Un vacío de contenido

El ultraliberal José Luis Espert se caracteriza por tener un estilo “polemizador”, ya que intenta captar el “voto bronca” de la población. En su cuenta de Twitter, cita diariamente noticias sobre hechos de inseguridad como robos o asesinatos, y sus declaraciones son casi siempre las mismas: “bala”. Y no, no es troll, aunque todo parece indicarlo.

Por supuesto que Espert está a favor de la pena de muerte y lejos de esforzarse por argumentarlo, incluso lo banaliza, escondiendo lo retrógrada y atrasado de su posición. Pero lo interesante, es que su misma “declaración” después es nota de medios, como Infobae, que la tildan de “polémica”.

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Esa retroalimentación medios-política no es una relación taxativa y siempre es dinámica y variable. Lo que le resulta beneficioso a un medio como Infobae no es citar a Espert, sino tomar distancia y comentarlo por lo “polémico” de su accionar. No obstante, si Espert hablase de economía para criticar al gobierno, en ese caso Infobae quizás lo publicaría para marcar una postura similar.

El poderío mediático incide en la formación de la opinión pública y en la percepción de la audiencia sobre la realidad. Pero incluso va más allá: construye políticos. Por lo tanto, desde que le brindamos tiempo a consumir un contenido, estamos expuestos a que una línea editorial incida en nuestro pensamiento.

El poderío mediático incide en la formación de la opinión pública y en la percepción de la audiencia sobre la realidad. Pero incluso va más allá: construye políticos. Por lo tanto, desde que le brindamos tiempo a consumir un contenido, estamos expuestos a que una línea editorial incida en nuestro pensamiento. Por supuesto, los consumidores distan de ser homogéneos. Existen disidencias y miradas críticas que marcan distancia entre un medio y su poder de informar. No obstante, queda en discusión si el contenido producido por la cooperación entre políticos y el espacio mediático, contribuye a formar una mirada menos dañina a nivel sociedad.

Dicho esto, si las propuestas políticas son vacías, se basan sólo en polemizar, y en suma, la difusión mediática se condice a un mero interés de llamar la atención, entonces el resultado está a la vista y es el mismo: clickear y nada más. Total, a fin de cuentas, el poder sigue en las mismas manos.

Por Ignacio Martínez* / @Nachoam91


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