Reseñas Caprichosas – “No sé nada de ballenas” de Ariel Bermani: el amor en tiempo presente

por Gustavo Yuste

Los poemas que forman No sé nada de ballenas (Santos Locos, 2017) de Ariel Bermani toman el riesgo de mostrar el amor en un estado en el que pocas veces se puede capturar: el presente. Sin apostar a una visión nostálgica o dejarse seducir por un futuro que siempre está por llegar, el autor procura tomar fotos que no salen movidas a algo que siempre está en constante movimiento: el cariño.


Sobre el autor

Bermani perfilAriel Bermani nació en Gran Buenos Aires, en 1967.  Desde hace varios años coordina talleres de lectura y escritura. Publicó cuentos, artículos y poemas en numerosas revistas y participó de distintas antologías de cuentos. Es autor de seis novelas: Leer y escribir (Interzona, 2006), Veneno (Emecé, 2006), El amor es la más barata de las religiones (Hum, 2009), Quedarme acá (Eloísa Cartonera, 2014), Furgón (Paisanita Editora, 2014), entre otros.

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El amor en tiempo presente

¿Cómo hablar del amor en tiempo presente sin caer en los jeites del futuro o del pasado? ¿Cómo intentar hablar de la felicidad sin moralismos ni ironía? No sé nada de ballenas (Santos Locos, 2017) de Ariel Bermani responde esos cuetionamientos con poemas simples y frescos que, en su estilo descontracturado, esconden una verdad que es un secreto a voces: la poesía está en muchos lados. Una merienda compartida, un vaso de vino o una llamada por teléfono, por ejemplo.

En este libro, Bermani habla del amor como a muchos nos gustaría vivirlo: de manera frontal, llanamente, sin dar rodeos ni buscar metáforas para lo que se quiere decir. Los sentimientos pueden mostrarse sin velo, lo mismo que los deseos o las conclusiones que se puedan sacar en algo tan volátil como es el cariño hacia otra persona. Sostiene el autor: “Quiero estar ahí/ donde vayas./ Llegar antes./ Esperarte”. ¿Acaso hay una mejor forma de decir algo tan simple y complicado al mismo tiempo?

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Versos certeros en un estilo libre son los que predominan en No sé nada de ballenas, donde algo parecido a un comentario hecho al pasar o una confesión en una charla íntima toman el aspecto de un poema puntual, que no se desequilibra en ningún lado.

En ese sentido, otro aspecto a destacar en los poemas de Bermani es una ambigüedad que, si se presta atención, aparece en muchos de sus textos: donde parece haber una afirmación, también hay una expresión de deseo. Por ejemplo, puede leerse: “El ventilador/ el mate/ el mundo girando. Los libros/ vos/ yo./ Con eso alcanza”. O también:  “Sentarnos a la sombra/ con el mate y las facturas/ dejando que el tiempo pase/ mientras hablamos en medio/ de nuestros largos silencios”. Con pocas palabras, el autor logra afirmar un deseo a la vez que se desea el presente.

En definitiva, No sé nada de ballenas de Ariel Bermani confirma una tendencia que se puede ver en sus últimos libros de narrativa, así como también con Procesos técnicos (Paisanita Editora, 2016).  Los años de oficio parecen permitirle al autor poder decir mucho con pocas palabras y esquivar algunos lugares comunes que, para tantos otros escritores, son tan vitales como el agua. ¿Cómo escribir poesía sin nostalgia? Bermani en este libro parece tener una buena respuesta.


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