El Quetzal presenta “Somos el color de la Tierra”

por Gustavo Yuste

Entrevista con uno de los fundadores de El Quetzal y curador del mural, Mariano Viceconte, y los artistas urbanos Guache y El Marian, las tres personas detrás del evento “Somos el color de la Tierra”, donde se presentará la obra homónima realizada por los dos prestigiosos pintores. A continuación, repasamos la historia del centro cultural porteño, la actualidad del muralismo, el arte urbano y las expectativas de cara a la presentación del mural envolvente el próximo viernes 19 de junio.

Decir que en El Quetzal hay una apuesta por la simbología latinoamericana parece una verdad de Perogrullo, sobretodo partiendo desde el nombre del centro cultural ubicado en Guatemala 4516. Cada año, el lugar aprovecha las altas paredes de su patio interno para invitar a dos muralistas (uno argentino y uno de otro país latinoamericano) a intervenirlos y fusionar su trabajo en algo que impacte. En esta edición, fue el caso de Oscar González (Guache) -colombiano- y Mariano Antedomenico (El Marian) -argentino-  para encarar la obra curada por Mariano Viceconte.

La cita es el próximo viernes 19 de junio  a las 20hs en El Quetzal, donde se presentará la obra “Somos el color de la Tierra” 100% terminada con la presencia de los dos artistas y el curador, además de un Dj en vivo y serigrafía alusiva a la simbología latinoamericanista. Link al evento.

La apuesta de El Quetzal

-Este no es un evento nuevo en El Quetzal, ¿cuál es la lógica de estas jornadas?
Mariano Viceconte: Los murales se renuevan una vez por año aproximadamente y hacer una galería de murales. El proyecto es muy grande, este es el quinto mural. La idea es siempre tratar a un pintor de otro país latinoamericano y a uno argentino para que se combinen sus estilos en un mismo mural, para que también sea algo distinto para los artistas y lograr que en un mismo muro dos pintores creen algo nuevo. Es a lo que aspiramos, lo más interesante. No siempre es fácil de lograr, el adaptarse al otro nunca es sencillo, tiene que haber predisposición. Yo no sabía que ya habían charlado entre sí y conocían su obra, por suerte salió algo muy bueno. Tratamos de mantener la temática latinoamericanista, reivindicar ciertos valores que a veces están perdidos o hay que re descubrirlos.

-Partiendo ya desde el nombre, El Quetzal siempre estuvo muy involucrado con esa tradición americanista, ¿no?
MV: Sí, quienes lo empezamos ya lo llevábamos dentro, siempre estuvo la temática fuerte entre nosotros y se fue consolidando. Por ahí uno tiene esas cosas pero no es consciente, pero ahora con el camino recorrido nos damos cuenta que era algo que siempre tuvimos y pudimos explotar. Que esté en la calle Guatemala no es casual después de todo, tampoco. La intención es lograr que la gente que viene acá pueda ver los murales, nuestra decoración y que le entre por algún lado y al otro día buscar más información, leer más sobre el tema de la resistencia, nuestras raíces.

En ese mismo sentido, es inevitable citar este fragmento del texto con el que El Quetzal elige presentarse en público: “Dicen que hay un mito azteca sobre un pájaro al que llaman Quetzal. Dicen que es una serpiente emplumada, que hace ya mucho, en el principio de los tiempos, se robó el fuego. Dicen que se lo llevó tan alto que llegó al cielo pero, al mirar abajo, se compadeció de los hombres. Dicen que entonces compartió su tesoro. Dicen que vuela por México, por Guatemala, por Costa Rica y por Panamá. Hace poco lo vieron por nuestras calles. O al menos eso dicen estos cuatro amigos que abrieron el Centro Cultural al que llamaron Quetzal, tras verlo volar por la calle Guatemala”

-¿Qué expectativas tienen para el evento de este viernes?
MV: La idea principal es presentarle el mural a todo el mundo, ya terminado, con los pintores acá. Tenemos preparadas algunas sorpresas también. Es un evento festivo después de todo, con la temática latinoamericanista siempre presente.

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El Marian y Guache: la unión de dos estilos por un mismo mensaje

– ¿Qué mensaje se quiere dar con este mural?
-El Marian: Fue una conexión de nuestros dos trabajos que van, masomenos, en la misma dirección y tienen una historia parecida, relacionada a la temática de los pueblos originarios, las raíces latinoamericanas, la resistencia.
Guache: También hay que hacer una relación con lo contemporáneo, porque si bien estamos pintando en relación a la tradición, pero finalmente estamos en un contexto distinto. Para hacer este mural se requiere una producción grande, las distintas tecnologías que facilitan el trabajo. Estamos parados en esa síntesis de la tradición y la modernidad. 

– ¿Ya venían trabajando, por separado, la temática latinoamericanista previamente?
EM: Sí, yo hice muchos murales con ese tema. Varias veces con imágenes zapatistas, de movilizaciones, protestas, mi trabajo siempre estuvo con eso.
G: Ambos pintamos en la calle además, yo vengo de Bogotá, Colombia. Fuimos convocados por el Quetzal, principalmente por Mariano Viceconte que es el curador de este proyecto. A pesar de tener estilos pictóricos diferentes pero tenemos un fuerte vínculo con lo relacionado a la resistencia desde lo simbólico. En este mural particularmente lo que estamos representando es la resistencia a través de símbolos de identidad de los pueblos latinoamericanos. También hay mucho de cosmogonía, el Sol y la Luna, pero siempre con la lógica de la rebeldía, evitar el sometimiento.

 -¿No habían trabajado juntos antes?
EM: No, siempre hubo charlas para posibles proyectos pero no se concretaron. Sí nos cruzamos  y charlamos anteriormente.
G: Sí, nos cruzamos en Bogotá y los dos veníamos siguiendo el trabajo del otro. De los artistas argentinos era de los que yo más seguía, siempre me gustó mucho su estilo y las temáticas que pinta. Por suerte se dio para pintar aquí en El Quetzal para encarar este proyecto juntos.

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-¿Cómo es trabajar por primera vez con otro pintor? ¿Cómo se congenian las distintas modalidades de trabajo?
EM: A mí me gusta ese desafío de pintar con otra gente. También con un primer acercamiento a la obra del otro pintor ya te das masomenos cuenta si va a funcionar bien y salir algo copado y este por suerte fue el caso.
G: Yo creo que partimos de códigos comunes, como lo es pintar en la calle por Latinoamérica, que de por sí es una forma muy particular. El arte urbano latinoamericano es muy distinto a lo que se hace en Europa o Estados Unidos, el desarrollo aquí siempre ha sido por un lado con una temática muy nuestra y por otro lado aquí tenemos otros tipos de recursos, materiales y técnicas que nos lleva a adaptarnos. La clave del arte urbano en Latinoamérica  es esa: la capacidad de adaptación.
MV: Sí, en realidad creo que eso define no solo el arte urbano sino toda la realidad del continente de hacer las cosas con los recursos que hay mano. Si las querés hacer, las hacés igual, mas allá de la falta de recursos o materiales, te las ingeniás.

-¿Cómo fue pensar el diseño de manera conjunta?
EM: Desde que arrancamos lo pensamos juntos. También se trabaja sobre la marcha, en el momento
G:Claro, cada uno traía sus propias ideas y las ibamos mezclando. El muralismo tiene una gran parte que se da improvisando, los colores mismos se piensan en acto.

-Ustedes están más acostumbrados a pintar en la calle, ¿qué diferencias hay en pintar en mural en un espacio cerrado?
EM: En la calle tenés ese componente de la adrenalina de empezarlo y terminarlo en el mismo momento. Algo tan grande como esto en El Quetzal no se puede, mucho menos sin la producción.
G: Un muro como este tan grande requiere sí o sí esta producción. En la calle hay otra lógica, cómo el llevar tus propios materiales.

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-También se trata de un muro envolvente, que tiene tres paredes y no solo un muro ¿Qué desafío representa eso?
EM: Te envuelve, cada cambio cambia todo el lugar, que en este caso es El Quetzal. También juega la perspectiva, desde donde lo ves.
G: Sí, yo creo que ese es el reto y es lo interesante de un espacio como este. Te invita a crear un ambiente, un recorrido. En este caso lo trabajamos con un personaje que recorre toda la composición y vamos a ver cómo nos va, ¿no?

-¿Qué influencia ven en el arte urbano con el movimiento del muralismo del siglo XX?
G: Hay mucha influencia, el muralismo siempre tuvo una conexión con temas políticos, sociales, culturales que son trascendentales con el tema de la identidad del continente. No es que nosotros estemos pintando exactamente eso, pero sí se siente la influencia.

-En los últimos años hubo una suerte de boom del arte urbano, ¿cómo ven ese fenómeno?
EM: Es positivo, pero también hay una moda que le quita profundidad.
G: Sí, yo lo valoro mucho el movimiento. Respeto mucho a la gente que hace graffittis “ilegales”, pintar en la calle sin fines comerciales. De repente eso se puso de moda y los artistas comenzaron a hacer otras cosas más alejadas a hacer cosas en la calle, se volvieron super estrellas, captadas por el sistema y alejándose de la contracultura. Cuando pase la ola, quedaremos los que sigamos pintando porque nos gusta pintar.

-¿Qué recibimiento esperan tener del público con el mural ya terminado?
G: Yo creo que va a ser muy bueno, una cosa clave en el trabajo de ambos es poner en escena tanto el símbolo como el mensaje, más allá de lo estético, que en definitiva somos pintores y ese es nuestro oficio. Por fuera de considerarse bonito o feo, que es algo personal, está la intención de usar la estética como un vehículo para transmitir mensajes.

-Por último, ¿qué se llevan como pintores después de este proyecto tan grande?
EM: En principio un dolor de espalda impresionante – se rié-, pero más allá de eso una muy buena experiencia.
G: Yo estoy muy contento en venir a Argentina para mostrar mi trabajo, es la segunda vez que visito el país. Además un mural tan grande no solo por las dimensiones sino por su intención final, es algo muy positivo.

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