La niña vergüenza: a flor de piel

por Laura Gómez

Manuela Amosa le pone cabeza y cuerpo al unipersonal de su autoría, La niña vergüenza, bajo dirección de Tamara Kiper. Se trata de una exploración teatral íntima a través de los sentidos. En un espacio pequeño y con recursos acotados pero sumamente significativos, el personaje logra guiar a los espectadores por el intrincado laberinto de su memoria, plagada de recuerdos perturbadores. Puede verse los sábados a las 20.30 hs. y los domingos a las 19 hs. en la sala Boedo de TIMBRe4 (Boedo 640).


La niña vergüenza propone un viaje emotivo y sensorial por los laberintos de una memoria difusa, que se activa en el contacto con la materialidad de recuerdos convenientemente desterrados. Un aroma, un sabor, un sonido, un color o la simple textura de un objeto tienen la capacidad de despertar aquello que estaba dormido en un rincón oscuro de la mente, momentos silenciados de una infancia tortuosa.

La Niña Vergüenza —apodada tiernamente por su madre como “la Buñu” por su adicción a los buñuelos— es ahora una mujer bien plantada, que vuelve a la casa de infancia decidida a enfrentar todos los fantasmas del pasado. Su vestidito rojo de corte impoluto marca cierto contraste con el ámbito campestre y la historia que está a punto de contar, un relato plagado de violencia y dolor. Sin embargo, esta mujer-niña elige contar esa pena desde el juego, la risa y la inocencia.

En virtud de la temática, la pieza podría haber caído fácilmente en el dramatismo o en los golpes bajos. Sin embargo, no es la elección de la dupla conformada por Manuela Amosa (actriz y dramaturga) y Tamara Kiper (directora). La apuesta se enfoca en los sentidos: aparecen en escena objetos que fueron importantes en la infancia de esta mujer, y esos datos emergen como pequeñas pistas que nos arriman a un enigma que nadie querría descifrar. José Escobar (escenógrafo) hace magia con recursos para nada pretenciosos, y logra convertir la pequeña sala de Boedo en un auténtico arcón de anécdotas a partir de la organización de los elementos en el espacio.

La casa opera como refugio y reservorio de recuerdos: un mobiliario desvencijado, una mesa de madera, la vajilla de su madre, la cáscara de una mandarina, una bolsa repleta de granos de maíz. Cada elemento cobra una importancia fundamental en ese viaje sensorial que apela a los aromas, las texturas y los sonidos para recrear un tormento. La actuación de Amosa es honesta y sale de lo meramente expositivo para encarnar la metamorfosis de esa niña vergüenza que deviene mujer empoderada, gracias al acto de poner en palabras aquello que no se puede nombrar. Una obra con el sello sensible y descarnado de dos creadoras con un gran conocimiento de lo escénico.


Funciones: Sábados a las 20.30 hs. y domingos a las 19 hs. en TIMBRe4 (Boedo 640)
Localidades: Por Alternativa Teatral o en boletería (México 3554)

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA
Dramaturgia: Manuela Amosa
Actuación: Manuela Amosa
Escenografía: La Niña Vergüenza – José Escobar
Diseño de luces: Adrián Grimozzi
Vestuario: Cinthia Guerra
Fotografía: Sol Schiller
Diseño sonoro: Joaquín Segade
Prensa: Marisol Cambre
Producción ejecutiva: Macarena del Mastro
Asistencia de dirección: Cinthia Guerra
Dirección: Tamara Kiper

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