El vicepresidente: la mordacidad al palo

por Laura Gómez

El vicepresidente es la nueva película de Adam McKay (La gran apuesta), y se trata de una reconstrucción biográfica en tono satírico sobre la figura de Dick Cheney —vicepresidente de George W. Bush—, con altos niveles de mordacidad. Los roles protagónicos están encarnados por Christian Bale y Amy Adams (con grandes caracterizaciones), junto a Steve Carell y Sam Rockwell.


El director Adam McKay vuelve al ruedo después de La gran apuesta. Aquella película giraba en torno al despiadado mundo de Wall Street y sus bestias letales; en esta ocasión McKay decide meterse con el universo de la política y sale airoso. El centro del relato es Dick Cheney (Christian Bale en un rol muy destacable), el “flamante” vicepresidente de George W. Bush (Sam Rockwell). La película muestra el derrotero de Cheney desde sus inicios como pasante en el Parlamento y Che Pibe de los congresistas republicanos, hasta su candidatura para secundar al hijo de George H. W.

Dick Cheney no fue nunca un hombre ejemplar ni mucho menos, pero sí fue alguien que supo descubrir a tiempo cuáles serían aquellas virtudes que podrían destacarlo y llevarlo lejos en una carrera política, entre los pasillos de la White House. En las primeras escenas se lo presenta a partir de las características del antihéroe: un patán con serias tendencias a empinar el codo y echar todo a perder. Pero en el camino se encuentra con Lynne (Amy Adams en un gran papel), la mujer que lo ayudará a encarrilarse y ser alguien (¿mejor?), a hacer algo con su vida.

Gracias a su esfuerzo individual (ese componente que es la piedra basal del pensamiento estadounidense nunca debe faltar) y a las directivas de su mujer, Cheney logra hacerse con una pasantía en el Parlamento e ingresa al mundo de la política de la mano de Donald Rumsfeld (Steve Carell), congresista republicano que genera una inmediata admiración en el joven asistente. Ya en la Casa Blanca y con una oficina a su disposición, Dick Cheney comienza a construir una sólida carrera política junto a su esposa. Sin embargo, se verá obligado a dar un paso al costado para evitar un “escándalo familiar” al enterarse de que su hija es lesbiana. Cheney logra desempeñarse como empresario por un tiempo, pero eso no le impide llegar a la vicepresidencia para secundar a George W. Bush en uno de los períodos más ásperos de la historia de los Estados Unidos: el 2001 atravesado por el atentado a las Torres Gemelas.

El vicepresidente está estructurada desde las formas narrativas de la sátira, y no hay ningún atisbo de piedad o misericordia para con el protagonista de esta biografía; más bien todo lo contrario. La mordacidad llega a niveles impensados y las actuaciones (muy logradas por parte de todo el reparto) están en ese mismo registro. McKay apuesta, además, a un trabajo fino con el metalenguaje y por momentos la película se mofa de sus propios elementos y planteos. Hay momentos excelsos en los cuales esa mordacidad se adueña por completo de la pantalla: el monólogo de Shakespeare recitado por Bale y Adams en la cama antes de dormirse; los cruces entre Bale y Carell en las oficinas de la Casa Blanca; la breve y contundente participación de Alfred Molina como mozo, leyendo un polémico menú; o la ingeniosa escena post-créditos son algunos ejemplos.

La pregunta es: ¿por qué debería interesarnos la vida de un político de los Estados Unidos? Es un hecho fáctico (y en la película se remarca todo el tiempo) que quienes alcanzan esos lugares de liderazgo en la Casa Blanca, adquieren un poder inconmensurable para tomar decisiones que involucran prácticamente a todo el planeta. Adam McKay toma ese guante, da vuelta algunas cuestiones y elige mostrar la vulnerabilidad de un sistema político a través de las criaturas que lo manejan.


FICHA TÉCNICA
Título original: Vice
País: Estados Unidos
Año: 2018
Duración: 132 minutos
Dirección/Guión: Adam McKay
Reparto: Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell, Sam Rockwell, Bill Pullman, Alison Pill
Producción: Will Ferrell, Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Adam McKay, Kevin J. Messick, Brad Pitt
Música: Nicholas Britell
Fotografía: Greig Fraser
Montaje: Hank Corwin

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