Entrevista a Alejandro Crotto: “No hay recetas en la poesía”

por Gustavo Yuste

“Las estéticas terminan perdiendo peso ante el talento individual, porque dos autores pueden tener una estética similar y uno te despierta interés y el otro no”, afirma Alejandro Crotto, quien junto a un equipo asumió la dirección de la ya clásica revista Hablar de poesía. Sobre la actualidad del género, observa que “hay un gran nivel de autocomplacencia”. Además, sobre su doble rol de crítico y autor, sentencia:  “Si me preguntaras si prefiero escribir 10 ensayos o un poema, te contestaría que el poema, pero una cosa no quita a la otra”.



La poesía siempre ocupa un lugar particular dentro del ambiente literario, quedando muchas veces relegada. Eso puede profundizarse aún más si se habla del género ensayístico y crítico vinculado a la poesía. Sin embargo, existen proyectos que van en contra de esa idea y destacan la importancia de esos espacios donde el ritmo particular de la poesía tiene lugar, como es el caso de Hablar de poesía, revista fundada en 1999 y que actualmente acaba de sacar su número 36 (Audisea, 2017).

Este número propone un cambio de dirección, donde Alejandro Crotto, Elenora González Capria, Nahuel Lardies y Paz Busquet toman el mando de la publicación co-creada por Luis Tedesco y Ricardo Herrera. Al respecto, Crotto señala a La Primera Piedra: “Ahora, al hacerla en grupo, tiene la ventaja de la diversidad, de aportar más voces”. En ese sentido,la revista semestral muestra una nueva impronta rejuvenecida, donde la poesía es vista desde un prisma más cercano.

En esa dirección, las entrevistas, críticas y ensayos que integran el número 36 -además de una selección de poemas de autores como Paula Jiménez España y Mario Montalbetti- apuntan a acercar experiencias de lectura más allá del puro academicismo, como si se le propusiera al lector una hoja de ruta, una suerte de bitácora antes de encarar la obra poética de un autor. “Nos gusta pensar textos que giren alrededor de cómo funciona un poema, que ayuden al lector a entrar a un texto, no algo puramente ontológico o académico”, destaca Crotto al respecto. 

— ¿Cómo encaran el desafío de hacer una publicación de poesía? Más teniendo en cuenta que se trata, sobre todo, de ensayos y críticas además de poemas.
  No vemos tanta diferencia entre un buen texto ensayístico y un poema. Nos parece muy necesario que se publique material relacionado con la poesía y sobre todo ensayos, que es algo que históricamente trabajó Hablar de Poesía. Nos gusta pensar textos que giren alrededor de cómo funciona un poema, que ayuden al lector a entrar un texto, no algo puramente ontológico o académico. Eso, en el mejor sentido de la palabra, puede ser muy didáctico. Además nos gusta que existan este tipo de publicaciones para los jóvenes: cuando uno tiene veinte años, ver que hay un lugar para la poesía, por más que tenga poco mercado.

— ¿Cómo encararon la renovación estética de la revista?
— Hicimos un cambio en el aspecto, publicar con la editorial Audisea colaboró mucho en eso. El portal web  (http://hablardepoesia.com.ar/) también fue una decisión muy acertada, con muchas visitas y comentarios.

Nos gusta que existan este tipo de publicaciones para los jóvenes: cuando uno tiene veinte años, ver que hay un lugar para la poesía, por más que tenga poco mercado.

— Con relación al portal web, ¿cómo pensás Internet en relación a la poesía? ¿Es un buen lugar?
— Se puede pensar con un ejemplo concreto: el primer ensayo de este nuevo número, es un artículo que tiene 10 páginas, algo que en la web es muy difícil de leer. Ahí la edición en papel es clave. En cambio, el portal web sirve para poemas breves o notas. Ahí Internet ayuda un montón, pero de todas formas el libro sigue siendo el mejor sistema para un autor, sobre todo los jóvenes.

– Claro, pensar Internet como un medio de difusión y no de producción, ¿no?
– Sí, tal cual. Colgar un primer libro de poemas en la web puede no tener el espacio de recepción que sí pudiera tener un libro impreso. Igual eso puede variar según el caso, no hay recetas en la poesía.

– ¿Con Hablar de poesía piensan que pueden seducir lectores que estén por fuera del mundo poético?
– En el portal web notamos que logramos eso, sobre todo por las características que tienen las redes sociales de compartir los contenidos. De todas formas, el núcleo duro de la revista sigue siendo gente que le gusta mucho la poesía. En el portal también apostamos a lo atemporal, entradas que pueden funcionar también en 5 años y eso es algo que puede despertar el interés con tu propia agenda desde el amor y el entusiasmo de compartirlo.



alejandro crotto


— ¿Piensan que el público puede ampliar su público? En el sentido de nuevas estrategias de comunicación que derriben ese mito de que la poesía “es difícil” de entender.
— Ojalá hubiera más, no sé si Hablar de poesía es lo que pueda lograrlo, quizás sea una tarea más docente, la verdad es que no lo sé. Sí me parece que puede generar más interés. Cuando uno recuerda cómo nació el interés personal, es algo muy misterioso.

— ¿Cómo fue tu acercamiento?
— Porque estaba a mi alrededor, por eso digo que nos parece muy importante que publicaciones como Hablar de Poesía estén disponibles, para que exista la posibilidad de que las personas se encuentren con la poesía. Se cruzó con una necesidad mía en ese momento, algo que me daba la poesía y que no me lo daba otra cosa. Puede que haya algo intrínseco que te despierte ese interés por la poesía, algo de tipo biológico, no lo sé. Sí sé que cuando te acercás a mi edad, 40 años, notás que es algo raro (risas).

Si me preguntaras si prefiero escribir 10 ensayos o un poema, te contestaría que el poema, pero una cosa no quita a la otra. Nunca sentí que aprender algo me afectara mi escritura.

— ¿Qué diferencias ven con esta nueva dirección de Hablar de poesía?
— La revista tuvo un primer momento que solo conocí como lector, donde Luis Tedesco y Ricardo Herrera comienzan la revista. Después, del número 17 al 35, la revista tomó mucho la impronta de Ricardo Herrera, donde él decidía, juntaba todo. Ahora, al hacerla en grupo, tiene la ventaja de la diversidad, de aportar más voces. El próximo número va a ser más atractivo aún, donde a pesar de tener un índice, las secciones van a alternarse a lo largo de la revista.

— ¿Cómo convive tu formación académica y crítica con tu propia obra?
— Para mí no se separan. Nadie nunca me pagó por ninguna de las dos cosas, las hago por placer, me motivan mis ganas. Eso forma parte de mi búsqueda, de mi vocación. Si me preguntaras si prefiero escribir 10 ensayos o un poema, te contestaría que el poema, pero una cosa no quita a la otra. Nunca sentí que aprender algo me afectara mi escritura.

Las estéticas terminan perdiendo peso ante el talento individual, porque dos autores pueden tener una estética similar y uno te despierta interés y el otro no. Es como dice, creo, Valery: un buen verso pierde su escuela.

— En esta nueva edición, está el ojo puesto sobre la figura de Rilke en varias partes- ¿Por qué lo eligieron?
— A mí me pasó, cuando tenía 16 años, de leer Cartas a un joven poeta y eso fue decisivo. Después fui con todo el entusiasmo a leer su poesía y no entendí nada. Hace dos años, encontré una edición que me permitió ver el costado objetivista de él y encontrar su poesía, fue algo deslumbrante cerrar ese círculo después de 25 años. Además, Nahue Lardies, otro de los directores de Hablar de Poesía es un gran lector de Rilke y él me acercó a su obra. Además, seguimos con la idea de que Hablar… sea una revista despreocupada de la última moda, y poner a Rilke en escena va en esa dirección.

— Teniendo en cuenta tu participación en la Bienal Arte Joven de Buenos Aires, ¿cómo ves la escritura de los poetas más jóvenes?
— Es muy difícil reconocer una línea, pero siempre pasa que aparece autores y autoras que te sorprenden, que te despiertan esa chispa de querer leerlos más. Viendo así, muy en general, se puede decir que hay una continuidad de la estética de los 90’s y también una poesía más celebratoria, que continúa la de Mariano Blatt por ejemplo. Hay una sencillez en la forma, lo que no quiere decir que esté bien o mal escrita. Eso es lo que veo yo, no quiere decir que sea estrictamente así. Además, las estéticas terminan perdiendo peso ante el talento individual, porque dos autores pueden tener una estética similar y uno te despierta interés y el otro no. Es como dice, creo, Valery: un buen verso pierde su escuela.

(Leer nota relacionada: ¿Qué es la poesía? #8 Mariano Blatt: “La poesía para mí es un hecho textual”)



 

alejandro crotto


— Retomando lo que decías de la belleza presente en un ensayo, se suele decir que la poesía de Borges no está en sus poemas, sino que está en sus ensayos. ¿Vos cómo lo ves?
Hay muchos libros que son poesía por más que no sean poemas. Rulfo, Guimarães Rosa, por poner dos ejemplos. Los ensayos, la narrativa, son lugares fértiles para que aparezca la poesía. En relación a Borges, me molesta esa frase porque generalmente se la lee contra la poesía de él, que también es extraordinaria.

(Leer nota relacionada: Jorge Luis Borges: la máquina perfecta de ensayar)

— ¿Cuál es tu panorama de la poesía actual en Argentina? Tanto en relación a editoriales, autores, circuitos.
Hace poco conocí el mundo de Facebook y me parece que hay un gran nivel de autocomplacencia, hay una especie de difusa conciencia de que se vive un momento muy fructífero… En la Apología de Sócrates de Platón, Sócrates pregunta retóricamente si todos los entrenadores de caballos son muy buenos o si más bien son sólo algunos los que se destacan. Con la poesía pasa lo mismo. Además, si estás muy convencido de que lo que hacés es buenísimo, puede quitarte hambre en la búsqueda, en la corrección. De todas formas, siempre encontrás buenos poetas, aunque sí desconfiaría de pensar este como un gran momento de la poesía argentina.

En la Apología de Sócrates de Platón, Sócrates pregunta retóricamente si todos los entrenadores de caballos son muy buenos o si más bien son sólo algunos los que se destacan. Con la poesía pasa lo mismo.

— A la hora de escribir, ¿tenés algún mecanismo o rutina?
Generalmente mi escritura viene precedida de la intuición difusa de que voy a poder escribir algo. Por ejemplo, siento que se acerca el momento de escribir sobre determinados proto-poemas que llevo en algún lado guardados, en algún caso hace mucho tiempo. Esas ideas previas terminan desembocando en la escritura y ahí sí, suelo armar una rutina bien temprano a la mañana. Escribo un par de horas y después prefiero esperar hasta el próximo día para seguir. No hay que precipitarse, sino dejar que el poema se arme a través de uno, aprender a esperar a que las palabras aparezcan en su lugar. No sé, pienso por ejemplo hace mucho en la palabra “Río”; y sé que quiero escribir algún día algo relacionado con eso, aunque no sé qué va a ser. Tengo la idea del movimiento de esa í acentuada hacia la o. Y la alegría del verbo reír conjugado en primera persona. Un poema sobre la alegría del movimiento, pero no sé cuánto puede pasar hasta que un día sepa que voy a empezar a escribirlo. Es un concepto emocional atravesado por el lenguaje que va a ir trabajando en mí hasta que empiece a escribirse.

— Por último, ¿qué tienen pensado para el número 37 de Hablar de poesía?
 El próximo número va a estar bajo el eje de oriente y mundo animal, donde va a haber haikus relacionados con el tema con un ensayo de Alberto Silva, uno de los grandes autores sobre el género en español. También vamos a hablar de los poemas chinos de Juan L. Ortíz, va a haber muchos poemas de animales, ¡va a ser un lindo número!



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