Reseñas Caprichosas – “Confluencia” de Inés Kreplak: el río como frontera

por Gustavo Yuste

La novela Confluencia (Alto Pogo, 2017) de Inés Kreplak propone una narrativa tan fluida como el río, el cual ocupa un lugar principal en la obra. Mediante un descubrimiento personal que tiene a un conjunto de circunstancias extremas como motor, la narradora de este libro va transformándose a medida que va conociendo la vida que se forma al rededor de esa cinta de agua que algunos ignoran y otros eligen como su hogar. 



Sobre la autora

ines kreplakInés Kreplak nació en Buenos Aires en 1987. Estudió Letras en la UBA. Trabaja en el área de comunicación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y es docente universitaria. Coordina un taller literario y varios proyectos de promoción de lectura. Entre otros, fue curadora de la colección de narrativa contemporánea Leer es futuro del Ministerio de Cultura de la Nación  y fundadora de la primera Biblioteca al Paso. Confluencia es su primera novela.


El río como frontera

¿Qué se puede hacer cuanto todo se vuelve repentinamente inestable? Similar a ciertos colectivos de línea, los problemas parecen no venir nunca o pasar todos juntos, sin darnos tiempo de reacción. A partir de esos momentos claves, Confluencia (Alto Pogo, 2017) de Inés Kreplak empieza una historia que va a navegar por las corrientes turbulentas del río, el principal protagonista de esta novela.

El descubrimiento de una enfermedad crónica y los deseos de ser madre ponen en jaque a la narradora de este libro que a priori busca una salida dentro de sí misma hasta darse cuenta que tomó el camino a contramano. A partir de su curiosidad por la vida en el Delta de Tigre y revivir una relación con Malena, una conocida que eligió cambiar su forma de vida para vivir ahí, la fluidez del relato empieza a tomar un ritmo donde confluyen y se difurcan distintas historias personales con la historia de un país que tiene una relación un tanto compleja con los ríos que la atraviesa.


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Uno de los grandes logros de Confluencia es el pasaje casi natural de una historia centrada en la vivencia personal de la narradora a un interés cada vez mayor por lo que sucede con los demás, sirviendo Malena como un espejo donde verse deformada y en movimiento, al igual que sucede cuando se ve el propio rostro en el río. En ese sentido, puede leerse: “Ella y su vida fueron también excusa para que yo mirara para adentro y pensara en mi vida, en lo construido y en lo que también me falta construir, y en los esfuerzos que cada paso requiere”.

Ese pasaje, que tiene al río como frontera, se puede ver en el cambio de protagonista, donde Malena ocupa un lugar más importante en Confluencia, así como también las historias que la rodeaban en las islas, convirtiéndose la narradora en alguien casi con un registro de cronistas tras ser, en los primeros capítulos, una persona que parecía estar centrada en sí misma.

Con un registro amigable y sin temor a las referencias culturales, políticas y sociales que hacen a la coyuntura de su producción, la primera novela de Inés Kreplak logra introducir al lector en un mundo extraño y a la vez similar, lo mismo que ocurre cuando se visita el Delta de Tigre. Eso, que parece otro país con sus reglas de vida propias, está a pocos metros de nuestra vida cotidiana. Confluencia, en definitiva, habla de eso muy bien.



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