Entrevista a Carlos Balmaceda: “Hay un mito bastante extendido alrededor de Puig “

por Gustavo Yuste

El libro Contigo a la distancia. Manuel Puig en los diarios de Carmencita (Planeta, 2017) de Carlos Balmaceda ofrece una mirada nueva y fresca sobre el célebre autor argentino a través de la correspondencia que se envió con una amiga de la infancia. “Las distancias aumentaban, pero el cariño los acercaba, y eso es algo que se mantiene con constancia”, afirma Balmaceda. ¿Qué rol ocupa Puig dentro del canon literario argentino? ¿Por qué su éxito en el mundo nunca se trasladó al país? Esas y otras respuestas pueden rastrearse desde sus primeros años. (Foto: 0223)



Una amistad de puño y letra

Echar luz sobre un escritor tan iluminado y amante de los flashes como Manuel Puig no es una tarea sencilla y Carlos Balmaceda lo supo desde el primer momento. Fue por eso que al encontrarse con los diarios de Carmencita, abuela de su esposa, intuyó que había un material más que valioso entre sus manos: un Puig inédito visto a través del tierno afecto de una mujer de campo. A partir de ese material, se adentró en la tarea de escribir Contigo a la distancia. Manuel Puig en los diarios de Carmencita (Planeta, 2017).

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puig 3Marcados de una emotividad y una visión propia del siglo XX, un mundo donde el cine como espacio físico y tipo de arte tenía un rol fundamental en el consumo cultural de la sociedad, Carmencita y Manuel Puig tejen una amistad desde sus primeros años de vida en General Villegas. Siempre inclinado hacia el mundo artístico, el futuro autor de Boquitas pintadas no encontraba sencilla la tarea de hallar aceptación entre los jóvenes de su pueblo, algo que Carmencita sí pudo ofrecerle.

 Carmencita y Manuel Puig tejen una amistad desde sus primeros años de vida en General Villegas. Siempre inclinado hacia el mundo artístico, el futuro autor de Boquitas pintadas no encontraba sencilla la tarea de hallar aceptación entre los jóvenes de su pueblo, algo que Carmencita sí pudo ofrecerle

A medida que sus vidas iban cobrando rumbos opuestos en muchos sentidos, lo esencial seguía intacto, siendo el uno para el otro un sostén fundamental. Puig empezaba a codearse con la fama mundial mientras que Carmencita echaba raíces junto a su marido cerca de Mar del Plata. Ambos, sin embargo, seguían viendo cine con voracidad y se lo contaban de manera inmediata a través de largas y sentidas cartas. Además, la historia argentina tocaría a los dos por igual, marcándolos a fuego.

En una parte de Contigo a la distancia, Carmencita me dice que el Puig que ella veía en los diarios, en la revista, no es el que ella había conocido”, afirma Balmaceda sobre la originalidad de la historia que se cuenta en este libro y que llega hasta nuestros tiempos, mostrando décadas de una amistad tan poderosa que ni la muerte logró destruir del todo. “Eso es algo clave que este libro logra reflejar: el amor nos hace sentir que somos únicos, especiales”, destaca el autor que a través de los diarios de Carmencita se encargó de armar una novela donde la ficción y la realidad viven una atrapante tensión.



—¿Cómo te encontraste los diarios de Carmencita?
Yo la conocí a ella hace 18 años, porque es la abuela de mi esposa. Al principio entablamos una relación familiar y, con el pasar de los años, fuimos ganando mucha más confianza porque me llevé muy bien con ella, yo charlaba mucho con ella. Así se fue recreando ese pasado donde también aparece Manuel Puig.

—¿Te tomó por sorpresa su relación con él?
 Sí y no. Como ella era nativa de General Villegas, todo escritor inmediatamente hace su vínculo con Puig. Cuando se lo mencioné, quedó en esa dimensión de la casualidad. Hay que recordar que Puig no vivió mucho tiempo ahí y Carmencita también se fue relativamente joven y nunca volvió.

— Cuando te enteraste, ¿de qué forma se te presentó la historia?
— 
Cuando empecé a reconstruir esa historia, inmediatamente la imaginé de la novela en un tenso cruce entre la ficción y la realidad.

 Puig es un escritor que ha sido muy estudiado y es muy reconocido. Hay un mito alrededor de Puig bastante extendido, una suerte de “mito Puig”. Lo bueno de este libro es que, gracias a Carmencita, hay un Puig inédito que no estaba en la crítica o en distintos trabajos ensayísticos

— ¿Qué desafíos te planteó eso como escritor?
— 
Es una buena pregunta. Por un lado, hubo un desafío emocional muy importante, ya que era un familiar, por lo que había que tener cierto cuidado para no parecer un “vampiro”. En ese sentido, lo familiar no está presente en mi propia obra, porque me cuesta desde el costado emocional. Por otro lado, Puig es un escritor que ha sido muy estudiado y es muy reconocido. Hay un mito bastante extendido alrededor de Puig , una suerte de “mito Puig”. Lo bueno de este libro es que, gracias a Carmencita, hay un Puig inédito que no estaba en la crítica o en distintos trabajos ensayísticos. En una parte de Contigo a la distancia, Carmencita me dice que el Puig que ella veía en los diarios, en la revista, no es el que ella había conocido.

— ¿Cómo definirías su relación?
— En el libro se puede ver algo muy interesante que son las amistades surgidas en la primera infancia, cuando uno está en vías de abrir su personalidad. Ahí hay una transparencia tal que, aunque uno se encuentre después de muchos años, se sigue encontrando con aquel que conoció de chico: ese Puig del que no se sabía mucho. Además esta historia está llena de amor, cariño y compasión. Eso, aún cuando hoy parece que estos relatos no tienen lugar, resulta atrapante.

— También se puede ver cómo ambas vidas fueron siendo diametralmente opuestas y, al mismo tiempo, tenían muchos puntos de contacto, ¿no?
— Lo que fui descubriendo es que el afecto entrañable que se tenían desde el primer momento, con esa transparencia que te decía antes que es una característica de ambas personas: ambos son muy claros, asumen sus deseos, limitaciones y contradicciones. Desde ese lugar se aceptan el uno al otro y también a sí mismos. Puig tiene esa necesidad de moverse por distintos países, mientras que Carmencita tenía esa necesidad de enraizarse. Las distancias aumentaban, pero el cariño los acercaba, y eso es algo que se mantiene con constancia.

Los avatares de esta historia, que cruza casi 50 años y llega a la actualidad prácticamente, más en un país como Argentina que va a los sobresaltos, hace que nos demos cuenta que los momentos sociales difíciles son para todos difíciles.

— Claro, a pesar de las diferencias, sus vidas se iban marcando por sucesos muy similares.
— 
Sí, en ese contraste a los dos les pasaba esencialmente las mismas cosas. Los avatares de esta historia, que cruza casi 50 años y llega a la actualidad prácticamente, más en un país como Argentina que va a los sobresaltos, hace que nos demos cuenta que los momentos sociales difíciles son para todos difíciles.


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— ¿Qué momentos te marcaron especialmente dentro de Contigo a la distancia?
— 
Hay dos instancias muy ricas en la novela que son cuando uno le confiesa al otro lo que les ha significado la amistas. Ella le dice a Puig a pesar de ser una mujer sencilla y él, siendo famoso, le escribe igual y la hace sentir un ser especial. Puig, por su parte, le dice a Carmencita lo mismo: ella lo hizo sentir un ser especial por hacerlo sentir capaz de recrear esa capacidad de amor. Eso es algo clave que este libro logra reflejar: el amor nos hace sentir que somos únicos, especiales. La ternura, el afecto y el cariño, a pesar de los momentos dolorosos, logran siempre transmitir algo especial.

— En esa dirección, Carmencita puede ser vista como una suerte de cable a tierra de Puig, sobre todo en la relación del escritor con Argentina.
— 
Ahí hay una situación que me parece muy interesante, que tiene que ver con la característica creativa de él. La novela arranca con ambos muy chicos en el cine y él diciéndole a Carmencita: “el cine es la vida real y todo lo demás es mentira”. Decir eso, a mediado del siglo pasado es muy fuerte. Puig fue un visionario sobre el impacto de los medios en la vida de las personas y su narrativa es de vanguardia, reproduciendo voces como realmente suenan. Puig entendía que se venía un mundo diseñado por los mass media. Carmencita, en cambio, decía que era una mera distracción, pero a la que le dedicó gran parte de su tiempo. Sin embargo, ambos estaban en un mismo plano, sobre cómo la dimensión artística puede cambiarte la vida.

Puig fue un visionario sobre el impacto de los medios en la vida de las personas y su narrativa es de vanguardia, reproduciendo voces como realmente suenan. Puig entendía que se venía un mundo diseñado por los mass media.

Carlos Balmaceda— ¿Cómo definirías el rol que tuvo el arte en la vida de Puig?
— 
Tenía un lugar principal, le permitía hacer contraste con una realidad que le era muy dura. Sobre todo por su identidad sexual, las envidias dentro del ambiente literario. Hay que recordar que Puig era enórmemente famoso en el mundo. Por ejemplo, tuvo cuatro nominaciones a los Oscars dentro de Hollywood, no como película extranjera.También había sido nominado al Premio Nobel. Sin embargo, en Argentina no alcanzó esa fama y eso a él siempre lo afectó mucho, lo tomaba con mucho resentimiento. Carmencita siempre le decía que saliera de ese terreno, que se quede con las cosas buenas. Eso es algo muy importante de encontrar en otra persona: que te haga sentir que tu vida es maravillosa, te lleva al lado luminoso de la vida.

— En relación con eso, ¿qué lugar pensás que ocupa la obra de Puig en la literatura latinoamericana?
— 
Hay dos Manuel Puig: uno es el tomado por la crítica, como lo ha hecho Ricardo Piglia, tomándolo como un argentino creador de un estilo y lo canoniza dentro de ese circuito. Como toda crítica, tiene su punto de vista y circula por cierto rumbo. Ahora bien, hay un Puig que está íntimamente vinculado con lo popular, fuera de esa dimensión crítica, siendo releído numerosas veces. Su estilo era tan personal que es difícil de copiar, pero sí de seguir en ciertas técnicas. Esos dos Puig no tienen buenos vasos comunicantes. Era alguien muy popular en los 70’s, pero la crítica lo ignoraba. Eso es algo de lo que nunca se repuso.

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Lo mismo sucedió con su primer libro, con el que había más interés de publicarlo en Europa que en Argentina.
— 
Sí, ahí también hay que ponerse en contexto: no existían los mails ni los pdf ni nada. El proceso de edición era extremadamente largo y casi siempre se perdían los originales. Puig logra algo grandioso que es que sus primeros libros salgan por editoriales extraordinarias. Eso, me imagino, implicó que a muchos de los críticos argentinos no les gustara eso. A modo personal, yo que soy de Mar del Plata, puedo entenderlo a la perfección: es más difícil entablar las relaciones y los vínculos con el mundo literario que tiene cualquier escritor porteño. Existe eso de los contactos y las construcciones de grupos y estilos, cierta institucionalidad de la literatura.

Es cierto que en los últimos años la realidad ha sido muy cruda y la única opción narrativa era el realismo, una literatura nacida sel suburbano, que mostrara los aspectos más oscuros de la sociedad.

— Al ser escritor, ¿qué te produjo ponerte a vos en una suerte de segundo plano en Contigo a la distancia?
— 
El desafío más complejo que tiene un escritor es encontrar la voz del narrador. Charlándolo con Carmencita misma y leyendo sus cuadernos, reconozco técnicas narrativas que están muy relacionadas con el lenguaje cinematográfico. Yo ordeno, explico, agrego información necesaria, porque siempre hay que tener en cuenta que lo que uno recuerda no siempre es lo que sucedió, así es como funciona la memoria. Una vez que sentí que había logrado eso y que la novela corría bien, tenía un conflicto emocional que era mi esposa, es decir la nieta de Carmencita. A medida que construía la historia, le daba el material. Si yo veía que ella se emocionaba, iba bien. Si la veía que no lo creía o no le parecía verosímil, sabía que tenía que corregir cosas. Por suerte, la emocionó mucho y se reflejaba ese tono íntimo de la memora, el recuerdo y, también, de la reconstrucción.

— ¿Cómo ves el panorama actual de la literatura argentina?
— 
Me encanta la posibilidad de experimentar en la fantasía, en la ciencia ficción. Yo me formé leyendo esos libros y, obviamente, los libros canónicos. Me parece fenomenal que haya una renovación en ese campo. También es cierto que en los últimos años la realidad ha sido muy cruda y la única opción narrativa era el realismo, una literatura nacida sel suburbano, que mostrara los aspectos más oscuros de la sociedad.. Por ejemplo, mi primer libro El manual del caníbal fue catalogada como un policial negro aunque no lo era, era más bien una crítica a la sociedad moderna.

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— En esa dirección, los géneros se han ido entremezclando mucho, ¿no?
— 
Sí, hay mucha fusión entre varios géneros. Está la búsqueda de narrar y representar nuevas situaciones críticas, como la marginalidad, el lado oscuro de la sociedad. Yo sentía que necesitaba algo que me aleje un poco de ese ambiente, y ahí Contigo a la distancia me permitió poder mostrar que el amor y la compasión también tienen lugar, aún en vidas problemáticas como la de Puig y hasta la propia Carmencita.


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