Belfies: De polémicas campañas y definiciones de mujer

por Carolina García

Desde el año 2013 la palabra selfie causa revuelo en todo el mundo. En el 2014 ya no había persona que no supiera de qué se trataba. Grandes y chicos de cualquier clase social participaban de esa moda que implica sacarse fotos “uno mismo”, es decir, sin la necesidad de que nadie haga de fotógrafo. La cosa no terminó ahí: como sucede con toda moda, empezaron a llegar variaciones de este término que hacían referencia a prácticas específicas que se diferenciaban dentro del mismo grupo de fotografías “selfies”. Así nacieron las “selfriends”( autorretrato con amigos), “helfie” (imagen del propio cabello), “drelfie” (fotografías tomadas en estado de embriaguez), “Belfie” (autofoto de la propia cola) y otras decenas de selfies específicas.

Respecto a la última que nombramos (“belfie”) hace pocos días una marca de ropa de gran renombre en el mundo de la moda, lanzó una curiosa campaña. Bajo el hashtag #belfieCher, la marca invita a través de su cuenta de Instagram @ChermariaCher a que las clientas se tomen una “belfie” con sus jeans Cher y la suban a la red social.

A raíz de esa campaña que invita a las chicas a “sacar cola” tal como dice el video de la promoción, cabe repreguntarse qué es lo que una marca de ropa quiere vender a sus clientes. También es preciso reflexionar sobre cuál es el rol de la mujer que promueven, qué valores implica o si ya dejaron de inscribirlos en su marca para dejar que cada consumidor complete el significado.

Es cierto que en los últimos tiempos las marcas optaron por hacer esto último, pero la campaña #BelfieCher parece sumarse a la cosificación de la mujer. Es cierto que cada persona puede hacer lo que quiere con su cuerpo, no intento hacer un juicio de valor sobre eso. Todos somos libres de tomarnos fotos y hacer lo que nos parezca, pero desde la institución de una marca de renombre como Maria Cher,  me parece muy cuestionable invitar a realizar este tipo de fotografías y hacerlas públicas. No se trata de perder la vergüenza y mostrar “lo lindo que tenemos” las mujeres. ¿Es realmente eso lo lindo y lo único para mostrar? ¿Para ser un modelo sí o sí hay que mostrar? ¿Ya no interesan ni siquiera las miradas para las fotos?  ¿El cuerpo es lo único que vende? ¿Hasta dónde estamos dispuestos los consumidores a llegar para encuadrar con el ideal que nos proponen?

Cuando desde las redes sociales se propone un concurso de este estilo, suelen “llover” las fotos etiquetadas con el hashtag promocional. En este caso, hasta el día de hoy aparecen en Instagram 74 publicaciones pertenecientes a la campaña. Con este último dato se puede conjeturar que no causó aceptación. Pero no es sólo eso: basta con leer los comentarios de las clientas en las fotos de la cuenta, en los que critican la idea de invitar a subir fotos de colas.

No se trata de ser cuadrados, tradicionales o de no tener ganas de ser “open minded”, pero: ¿y si usamos la apertura mental para algo mejor que para aceptar belfies? Antes se decía que las mujeres no son sólo “una cara bonita”, ahora podríamos decir lo mismo pero cambiándolo por “una cola bonita”. ¿Y si nos dedicamos mejor a pensar en qué fue lo que pasó en la sociedad para que se promueva institucionalmente la exposición de una chica “sacando” cola?

Para finalizar con la idea, y desde mi lugar de mujer les comparto una experiencia que viene justo al caso:  cuando tenía 16 años acudí por primera vez  al evento Buenos Aires Fashion Week (BAF week) en la que importantes diseñadores exponen sus colecciones y presencié, también por primera vez, un desfile que fue casualmente el de Maria Cher. Imagínense que pensaría una niña que le interesa la moda sobre ese evento: María Cher “es lo más”. La marca en ese momento parecía seria, las modelos no eran esqueléticas, los diseños eran agradables y elegantes sin la necesidad de mostrar tanto tal vez por la moda de ese entonces. Exhibir el cuerpo es una moda, sí, pero imagínense si esa misma chica de 16 años presenciando un desfile por primera vez hubiera dicho “María Cher es lo más” si el desfile promovía la exhibición del cuerpo sin cuestionamientos como #BelfieCher. El punto es: esa niña de 16 años se hubiera quedado con la propuesta de una mujer que exhibe. La sociedad, en este hipotético caso, el círculo de la moda, propondría tal cosa. Me dirán: en un desfile se cuidan determinadas formas. Sí, tal vez. Pero hoy existen las redes sociales. Las jóvenes que están creciendo toman modelos constantemente de ahí. Pregunto nuevamente: ¿Eso es lo que queremos mostrarle como sociedad a las jóvenes?

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