Reseñas Caprichosas – “Diarios de la edad del pavo” de Fabián Casas: La juventud al poder

por Gustavo Yuste

Los Diarios de la edad del pavo de Fabián Casas y publicados por Eloísa Cartonera son un aporte ineludible para aquellos que conocen la obra del célebre escritor de Boedo. A su vez, los tres diarios  que abarcan desde 1992 a 1996 y reunidos en un solo tomo,muestran a un escritor iniciático que pelea contra la rutina y sus propias dudas. A continuación, una reseña sobre uno de los libros que más ruido va a hacer en este 2016.


Sobre el autor

casasFabían Casas nació en Buenos Aires en 1965. En 1990 publicó el primero de sus 6 libros de poesía: Tuca. Trabajó durante muchos años como periodista en distintos medios y formó parte del grupo 18 whiskys. Sus poemas fueron leídos con un gran interés a lo largo del continente y fueron traducidos a distintos idiomas como el inglés, alemán y francés. También publicó libros de ficción (Ocio, Los Lemmings y otros, Titanes del Coco) y de ensayos (Ensayos Bonsai; La supremacía Tolstoi). En 2007 le fue concedido en Alemania el premio Anna Seghers por “poseer una lírica extraordinaria y ser su obra una fuente de inspiración para los autores de América Latina”.

(Leer nota relacionada: ¿Qué es la poesía? #1 Fabián Casas: “La mejor poesía está siempre en estado de incertidumbre”)


La juventud al poder*

Hace algún tiempo hablé con Fabián Casas para la serie de entrevistas “¿Qué es la poesía?”. Entre otras respuestas, hay una que me gustaría destacar: La mejor poesía está siempre en estado de incertidumbre, y la gente no quiere comprar incertidumbre, compra certezas.” En los Diarios de la edad del Pavo de Casas, esa incertidumbre está siempre exhibida en la vidriera, porque es ni más ni menos que el combustible con el que funciona la literatura para este autor. A través de las anotaciones a veces diarias, a veces semanales, Casas derriba el mito del escritor en su torre de marfil elucubrando grandes obras, mostrando, en cambio, a una persona normal y corriente que lucha por ordenar ideas, anhelos y trata de pasarlos al papel en medio del desastre que es la cotidianeidad.

Con el barro hasta las rodillas, nuestro protagonista se va encontrando con poemas de El Salmón (Libros de Tierra Firme, 1996) y de Oda (Libros de Tierra Firme, 2003), junto con relatos terminados que, con otro nombre, pasaron a engordar Los Lemmings y otros (Santiago Arcos Editor, 2006). También, producto de esa misma incertidumbre, aparecen referencias a algunos cuentos que, hasta el momento, quedaron a medias.

En esa misma sintonía, estos diarios son la bitácora del nacimiento, crecimiento e independencia de Ocio (Libros de Tierra Firme, 2000). La transformación que va sufriendo esa historia es una clara muestra de cómo Casas va trabajando sus textos: una metodicidad al tuntún. Así, lo que empezó como un cuento breve, terminó siendo una novela que se valía por sí misma.

DSC03905Sin embargo esa incertidumbre que motoriza a Casas no le va a ser gratuita: son varios los fragmentos que remiten a un escritor iniciático en plena búsqueda de un ritmo propio. Pero para llegar a ese puerto no son pocas las tormentas que el protagonista de estos diarios va a tener que sortear. Mientras se va acercando a cruzar la bandera a cuadros de los 30 años, el escritor habla constantemente consigo mismo sobre literatura y se bate a duelo en una esgrima silenciosa con sus propias dudas:

“¡La imaginación al poder! Imposible: la imaginación y el poder son antagónicos. Ahí donde un escritor empieza a escribir desde un supuesto poder, empieza a achatarse. El poder no se refleja en las formas de las obras sino en el ímpetu, en el tono, ¿no? Todos los ismos representan al poder. El escritor que escribe dentro de estos, caduca, ¡Kaput!” (Diario n°2)

Sin lugar a dudas, los Diarios de la Edad del Pavo publicados por Eloísa Cartonera son un complemento fundamental para entender la obra de Fabián Casas, pero no es eso lo más importante a destacar. Estos tres diarios de juventud son, principalmente, un material de lectura y consulta para muchos jóvenes escritores que quieran empezar a dar sus primeros pasos en este camino pantanoso que difícilmente lleve algún lado, pero que para algunos, como Casas, parece ser inevitable transitarlo.

* Fragmento del prólogo publicado por el autor de esta nota en la edición de Eloísa Cartonera


 

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