Entrevista a Sergio Mazza, director de One shot: “La hegemonía no empatiza con nadie”

por Laura Gómez

One shot es la nueva película de Sergio Mazza, que se estrena exactamente una semana después de otra de sus producciones de 2018, Vergara. Aquí se narra la historia de una mujer transexual  de 60 años (María Laura Alemán) que debe completar el proceso de transición junto a su ex esposa y su hija, papeles interpretados por Esther Goris y Belén Blanco. Entrevistamos al director en la avant premiere de la película.


Aunque el relato de One shot tiene varios puntos en común con la historia de María Laura Alemán (actriz trans que protagoniza esta película), Sergio Mazza remarca que se trata de una ficción: “Lo real es muy chiquito pero tomó mucho cuerpo en la película. Todo esto surgió de mi propia deconstrucción. Creo que es un error pensar que esto podría haber sido un documental sólo porque está basado en la realidad; decir esto es bajarle el precio a María Laura, que hizo un trabajo actoral increíble”.

— ¿Cómo fue que convocaste a María Laura?

— Yo ya tenía una película escrita. Para el personaje de Marita íbamos a llamar a un hombre y lo íbamos a vestir de mujer, como habrás visto en tantas otras películas. Era lo lógico. Entonces mi productora me señaló esto y me preguntó si verdaderamente era algo “lógico”. Así fue como llegué a Marita y me cambió la vida. Eso es lo que debería pasar siempre con el lenguaje artístico, porque no es lo mismo lo que te devuelve un hombre vestido de mujer que alguien que está ocupando ese rol plenamente. Esa decisión cambió toda la estructura de la película, más allá de que sigue siendo el relato de encuentro entre dos solos.

— En One shot hay mucha improvisación. ¿Cómo trabajaste eso?

— Es que me di cuenta de que no sabía nada y tenía mucho que aprender. Entonces, en vez de mostrarle el guión para que ella se aferre, sentí que era mejor esconderlo para que pudiera mostrarme más sobre un universo que yo desconocía. Así fue incorporándose parte de esa realidad, pero la carne de la película está en María Laura.

Mazza considera que el manejo de la cámara para encontrar el tono del relato es una de las cosas más lindas de su cine. Con ojos encendidos cuenta los detalles del rodaje: la escena en la que Marita y su ex mujer (Esther Goris) discuten en la casa fue una de las más coreografiadas, de esas que requieren una gran sincronía de todo el equipo y mucha precisión: “Salía todo en una toma, era todo tan bello… Yo tengo el mejor equipo del mundo, me acompañaron en un montón de películas y son todos del interior del país”.

Leé nuestra entrevista a la protagonista, María Laura Alemán

— ¿Cuál creés que debe ser el rol del cine a la hora de aportar una mirada sobre temáticas tales como la identidad de género?

— Pienso que el cine mismo tiene un lenguaje hegemónico y patriarcal: las mujeres tienen un rol definido, los hombres también. Creo que es hora de que los artistas levanten ese guante y empiecen a repensar. No sólo por un tema de inclusión, sino también por el lenguaje estrictamente artístico. Mirá, hace poco estrené Vergara que muestra el instinto paterno, cuando lo que se suele mostrar en la pantalla es el instinto maternal. Acá el hombre le pide a la mujer ser padre y ella se niega. La actriz me decía: “Yo no vi nunca esto. ¿Cómo hago para no quedar como una hija de puta?”.

— La caracterización de los hombres y las mujeres en las pantallas están hoy muy instaurados. En One shot hay un intento por derribar esos cánones no sólo desde el relato sino también desde la estructura, desde la forma misma.

— Es que si vamos a repensar todo, ¿no deberíamos repensar también la forma? En la vida, ¿las cosas tienen tres actos y dos puntos de giro? Bueno, One shot no. Al menos en esta película esa fue la búsqueda puntual, no sé qué pasará con la próxima. Lo que propongo es empezar a investigar el lenguaje nuevamente, ponernos de acuerdo en eso. ¿Nos permiten hoy las instituciones y el Estado volver a indagar sobre el lenguaje cinematográfico? Si leés las críticas de Vergara, que es una película más tradicional en términos de lenguaje, vas a ver que las críticas son clásicas. En One shot no; cada crítico vio una película distinta.

El director de Graba aclara que no se considera un héroe en esta lucha: “Yo no soy quién para encarnar esta lucha; la encarnan María Laura y todas las mujeres que llevan hoy el pañuelo verde. Soy director de cine y me apoyo en estos relatos, pero si hay que dar una charla sobre identidad de género ahí tiene que estar María Laura, no yo”. Mazza asegura que desde las minorías es mucho más sencillo empatizar con el otro, “el problema es cuando te convertís en parte de la hegemonía; la hegemonía no empatiza con nadie, nunca”.

Recuerda que allá por el año 2009, cuando se estrenó su película Graba, uno de los diarios de tirada nacional publicó una crítica donde se señalaba que Mazza filmaba muy bien pero que era una lástima que se metiera con un tema tan trillado como el aborto. Hoy ese párrafo quedaría off side sin lugar a dudas porque, afortunadamente, los contextos han cambiado y seguirán cambiando en los próximos años. Sergio sostiene que en One shot la intención fue invitar a los espectadores a empatizar con Chan [Hung Cheng], “él está puesto ahí para entender que Chan podemos ser todos”.

 

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