Las cuerdas: experimento fallido

por Laura Gómez

Las cuerdas, obra escrita y dirigida por Leo Bosio e interpretada por él mismo junto a otros cuatro actores, despliega una búsqueda intensa pero no arriba a ningún puerto. En ese camino aparecen algunos elementos interesantes pero no bastan para justificar las decisiones escénicas que se han tomado. Hay virtudes interpretativas en casi todos los actores, aunque no hallan un cauce adecuado en la propuesta. Si el espectador está abierto a nuevas experiencias y a que queden varias cosas por cerrar, entonces puede ir a Laboratorio Marte (Arévalo 1473) y ver Las cuerdas.



El título completo es Las cuerdas… o el capricho de lo inmenso, y no resulta desatinado porque ciertamente se trata de un capricho bastante pretencioso. La obra comienza con Anton (Pablo Martínez), un nerd algo excéntrico que camina de modo extraño y ordena obsesivamente algunas sillas en el espacio; luego ingresan tres personajes más que representan a los actores convocados para el ensayo de esta puesta ficticia. En la primera parte hay una evidente demora para encontrar el ritmo, hasta que entra en escena Henry (Leo Bosio), dramaturgo y director tanto en el plano real como en el ficcional.

Quizás a Las cuerdas le falte una vuelta de tuerca o una maniobra de timón que la saque de los arrecifes.

Aquí aparecen algunos recursos interesantes desde lo corporal, pero rápidamente se agotan y la obra vuelve a empantanarse. A cada uno de los actores se le asigna un personaje histórico bastante peculiar: Henry interpretará a Napoleón Bonaparte; Eliah Ruffell (Sabrina Macchi) representará a Virginia Woolf; Vanko (Nicolás Russell) encarnará a Nikola Tesla; y Helga (Seku Faillace) a Madame Blavatsky. La elección está bien porque esa mixtura entre diversas disciplinas abre las posibilidades del juego: política, literatura, física y teosofía. Sin embargo, todo desemboca en una mezcla difusa y, por momentos, inconducente. La heterogeneidad es arrojada por la borda.

Las cuerdas1

Además, hay algunos experimentos que resultan un tanto antojadizos: el audiovisual no está lo suficientemente justificado y termina asemejándose a un Power Point elaborado para una lección oral del secundario. En otra de las escenas, los personajes leen sus parlamentos desde el agujero de una sábana que oscila tanto como la estructura de la obra. Estos recursos resultan innecesarios en la arquitectura de la puesta porque no se indaga más allá de la superficie. La idea de la búsqueda metateatral en plena escena está bien pensada, y los primeros intentos parecen alcanzar el efecto buscado. Pero luego no se sostiene en el curso de la acción.

No es recomendable desvirtuar los experimentos, porque los grandes logros escénicos muchas veces surgen de esas usinas teatrales en donde lo impensado y absurdo se torna posible y concreto. Sin embargo, cuando no se logra un producto totalmente acabado, también es preciso decirlo. Quizás a Las cuerdas le falte una vuelta de tuerca o una maniobra de timón que la saque de los arrecifes.


Funciones: Domingo 20 hs. en Laboratorio Marte (Arévalo 1473), Palermo.
FICHA TÉCNICA
Dirección & idea original: Leo Bosio
Intérpretes: Leo Bosio, Sabrina Macchi, Nicolás Russell, Seku Faillace, Pablo Martínez
Vestuario: Buenas magas by Alina Paz Torres Claro
Asistencia de producción: Cecilia Macchi
Audiovisual & fotografía: Mar Matilla
Diseño & comunicación: Nicolás Russell
Producción general: Laboratorio Marte

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