Mapa del tiempo: caer entre retazos

por Laura Gómez

Caer por un agujero. Caer, caer, caer. Esa es una de las tantas sensaciones posibles que podrá experimentar el espectador de Mapa del Tiempo, obra escrita e interpretada por Cristian Palacios (miembro de la Compañía Nacional de Fósforos), quien se atreve a hundirse en las profundidades de la indagación filosófica con una apuesta escénica fuerte que combina cinismo y humor en sus dosis justas, y hacen de esta obra un viaje vertiginoso en el cual vale la pena embarcarse. Se presenta todos los sábados a las 23 hs. en El Extranjero (Valentín Gómez 3378).



Hay un hombre (o varios) en medio de un pantano (o acaso un simple basural, un triste descampado). Uno de ellos oficia de cuentacuentos, el resto de intérpretes; alguien narra mientras otros viven. Todos ellos sumergen sus pies en el barro de esos acontecimientos que —quizás a causa de los caprichos del tiempo— parecen estar condenados a contar una y otra y otra vez, como en un ciclo sin fin. Y todos ellos son encarnados por un único actor que viste todas las pieles o desgarra la suya en la misma cantidad de retazos que inundan el escenario de El Extranjero.

No sería desatinado afirmar que Cristian Palacios lo es todo en esta obra porque, en esencia, es quien la concibió y también quien la interpreta; y lo hace con esa clase de habilidades que hacen del acto de ir al teatro una actividad con pleno sentido en este siglo de tantas ofertas culturales. Ver a este actor en acción sencillamente permite el retorno a la esencia del fogón dramático en torno al cual un grupo se reúne para ver a otro, o acaso para verse a sí mismos. La acción comienza en ese descampado situado al final de una carretera (o del tiempo), donde todo parece ser posible. Allí se encuentran las fuerzas policiales de tres o cuatro países para medir su poder. Todo lo que ocurre después es producto de aquel acto —aparentemente inocente— que consiste en desmadejar la telaraña de un relato, con el secreto propósito de encontrar algún mínimo detalle que venga a otorgar sentido al universo.

Mapa del tiempo 2

Ver a este actor en acción sencillamente permite el retorno a la esencia del fogón dramático en torno al cual un grupo se reúne para ver a otro, o acaso para verse a sí mismos

Palacios se desdobla en el narrador que guía ese encadenamiento caótico de secuencias narrativas y, al mismo tiempo, es quien las protagoniza. Así, la pieza combina cosmogonías, mitos, leyendas de fogón, relatos ancestrales en torno al origen, charlas entre camaradas, chicanas cínicas, entrevistas periodísticas, discursos políticos, soliloquios, intercambios crueles entre dioses y esclavosMapa del tiempo podría ser un mero caos sin sentido, pero ciertamente está muy lejos de eso: el protagonista demuestra una gran presencia escénica, y su destreza para habitar con facilidad todas esas pieles hacen que los cambios de máscaras y climas se perciban como naturales, en un flujo continuo.

Isabel Ayende LSF

Este actor logra por un momento una gran cercanía (incluso inquietante) con su público; tal vez no deliberadamente, pero algo ocurre en esas breves fracciones de segundo entre una escena y otra: búsqueda, pensamiento, duda, patada en la cabeza, shock de sentidos o nada. Por otra parte, el diseño lumínico y sonoro, la escenografía y la puesta cobran aquí la dimensión de personajes. En cada uno de esos recursos escénicos se aloja lo roto, lo desgarrado, el vacío de un mundo que ni siquiera el último de los hombres ha logrado comprender.



Funciones: sábados 23 hs. en El Extranjero (Valentín Gómez 3378)
En escena: Cristian Palacios
Escenografía e iluminación: Facundo Domínguez
Vestuario: Yanina Pastor
Diseño sonoro: César Medeiros
Diseño gráfico e imágenes: Gastón Malgieri
Entrenamiento actoral: Pablo López
Dirección general y puesta en escena: Daniela Martín

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