Yo también tuve un novio ingeniero, de Sofía Storani

por colaboradores

Los poemas que forman el libro Yo también tuve un novio ingeniero, de Sofía Storani (Automágica, 2018), tienen la fuerza de la intimidad autobiográfica pero al mismo tiempo se guardan algo, cargan con la potencia de lo que no se dice del todo. La autora se desenvuelve en temas como la ruptura amorosa, la amistad y la juventud de un modo reflexivo y sincero, a veces enojado. Algunos poemas fluyen en una segunda persona enojada, harta de callarse, de contener lo que tiene para decir. 

*Por Tamara Grosso


Sobre la autora

sofia storaniSofía Storani nació en Santo Tomé, provincia de Santa Fe, fue a una escuela técnica y estudia Letras en la Universidad del litoral. Es editora y Correctora del proyecto editorial Corteza Ediciones. Participó en publicaciones independientes como Yerba Fanzine y en la antología de escritores santotomesinos Pay Sumé. Su primer libro de poemas se llama Circular y fue editado por La Gota Microediciones. También escribió un capítulo del libro Algirdas Julien Greimas editado por Ediciones UNL.

Sobre Automágica

Automágica es una editorial, pero al mismo tiempo es un software libre que permite maquetar libros de forma automática para enviar a imprenta o generar un e-pub. Más información: www.juanjoconti.com/automagica/


1- Gracias

Cómo acostumbrar
el cuerpo a una ausencia
a miles, a tres.
Ahora queda acomodar
todo este desorden
que queda en la casa.

Mis amigas
no me entienden
tampoco me preguntan nada pero
se callan
o hablan
para que todo esté mejor
por un rato
a veces funciona.


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2- Escape

A los 18 me quemé el tobillo
con la moto de Nacho
Ahora tengo una ampolla en el mismo lugar
por ir a remas sin protector solar.
A veces las consecuencias son parecidas
Igual
no voy a dejar de remar
la
ni de subirme a las motos
de algunos desconocidos.

Fui a la casa de una mina que no conocía.
Nos quedamos horas chupando y fumando.
Vos creés que si te quedás conmigo vas a ser infeliz
porque me voy a convertir en tu vieja.
Yo no voy
a repetir tu historia.


3 – Lo que no te mata no te fortalece

1.

Simplemente agradecer
no alcanza.
Los bichos huecos
también fueron
chicharras
o esas cosas verdes
que chirrían cuando
se suben a los árboles.

El silencio es un tornillo
que me viene apretando de a poco.

2. Odio que me digas
“hasta prontito”
como si todavía estuvieras acá
y fuésemos a vernos
uno de estos días.
Sabés que el chat de Facebook
no significa lo mismo
desde que no tenemos otra cosa
para decirnos lo mal
que nos hicimos
y toda esa gilada.
Lo único que queda
es sentir -intentar
sentir- que estamos cerca
aunque hayamos tirado todo
y no nos quede ni siquiera
algo parecido a la esperanza.



4- Furia

Los humedales de los ríos tienen
esa podredumbre viva, habitable
donde nacen viven mueven miles
de moléculas subcutáneas para romperte el asfalto
la cara.

No sabés que te estás pudriendo
hasta que algo rojo
te sale por la nariz.


5 – Después del incendio

Hay que sacar
los muebles afuera:
a lo que sobra
hay que tirarlo
a lo que sirve
hay que limpiarlo.


 


 

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