Yo, la perra, de Romina Ruffato

por Gustavo Yuste

Con un estilo directo y elegantemente distendido, los poemas de Yo, la perra (Griselda García Editora, 2018) de Romina Ruffato contienen una potencia que se mueve entre lo íntimo y la construcción de escenas. A partir de poemas breves, la autora logra un conjunto de versos que mantienen una regularidad a lo largo del libro, sin perder el factor sorpresa ni la capacidad de generar empatía en el lector. A continuación, 5 poemas. 



Sobre la autora

Romina RuffatoRomina Ruffato nació en 1975 en la Ciudad de Buenos Aires. Es periodista y licenciada en Ciencia Política (UBA). Trabaja en gráfica y radio desde hace más de veinte años. Yo, la perra es su primer libro publicado.

(Leer nota relacionada: ¿Qué es la poesía? #20 – Griselda García: “La poesía y el mercado muchas veces están reñidos”)


1 – Algo habré hecho

Le pido al lobo
que me coma
de un solo bocado.
Entera y
sin masticar.

No hay pausa.
Clava los dientes
y me engulle.

Mejor así.

Odio las agonías.


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2 – La catarsis no es poesía

Escribo
para ahuyentar
la pulsión del silencio.
Esa manía
de esquivar la otra voz
y hallar una propia.


3 – Diagnóstico

No tiene nada
señora
repite el médico
y me deja sola
en este espacio
de luces tenues.

Me convenzo:
no tengo nada.

¿Acaso alguna vez
creí lo contrario?



4 – A salvo

La oscuridad en el cielo
no tiene grietas
cuando anochece.

Un apagón
en la escena
del tiempo.

Sabemos
que la aurora
despejará
la densa negrura.

Sin embargo
cuánta desolación
nos invade
en la ficción de lo eterno.


5 – Gravedad

Como un dominó
se desacomodan
mis vértebras.

No hay alivio posible.

Mi columna
ya no quiere
ya no puede
sostenerme.

Se cansó de
mantenerme erguida
a pesar de mí.



 

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