Mínimo, vital y móvil, de Marcos Kramer

por Gustavo Yuste

Los poemas que integran Mínimo, mital y móvil (Santos Locos, 2018) de Marcos Kramer integran un conjunto de textos irregulares pero que derivan en un todo compacto, similar a la espuma del mar en la orilla.  Con imágenes potentes, el autor coquetea por momentos con el tono ensayístico y también con la poesía de la experiencia, dejando como resultado final textos que encuentran un eco en la memoria del lector. A continuación, 5 poemas del libro. 



Sobre el autor

Marcos Kramer nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1987. Es poeta, ensayista y licenciado en artes visuales. Además de realizar curadurías junto a distintos artistas contemporáneos, fue parte del área de educación del Museo Nacional de Bellas Artes, y actualmente del área de curaduría del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Publicó “Cortar el horizonte” (Document Art Gallery, 2014) en colaboración con José Luis Landet y “Un reflejo en la penumbra” (Milena Caserola, 2016) sobre el artista plástico argentino Fernando García Curten. Hace años persigue la huella del poeta visual argentino Carlos Gómez y siempre encuentra una nueva definición del fracaso.


1) Bas jan Ander

Amo el mar
y a todos los boludos que devuelve
amo el mar y a ese afán
por no correr ni covertirse
como los picos altos de las montañas.

Lo amo porque no tiene sombras
ni tonos sorpresivos
ni grises oscuridades matutinas
ni atardeceres que en su vuelco enternezcan perfiles.

porque es una masa hacia abjo
desconocida y lúgubre
que no sabés cómo el cielo no le quiebra
el horizonte y lo vacía de un panzazo

Sólo eso es el mar
un tipo terco
contundente
y no te pinta preguntarle por qué
cambió el mar
porque no cambia
hasta que sos vos
de tanto llenarte la cabeza de su agua
de preguntas que rebotan en su muro
el que empieza a ser
mar
y descubrí muy lentamente
despacito
que todo lo que tiene en verdad está debajo
otras leyes
otros vértigos
que por eso no te muestran nada más
al punto de la imagen repetida hasta el cansancio
y vos
de vuelta acá en la superficie
como un mate friolento
mirándolo de frente
empezando a saber que el mar no tiene ruido a hueco
que el mar
es el museo más grande del mundo
y está a punto de tragarte para siempre.


2) La academia

No mires para arriba
no te enojes
la mayor parte del agua
de la lluvia
cae en el mar
tranquila.


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3) Antes que pase el temblor

Yo me cuido de lavar toda mi ropa
prenda por prenda
un taladro
un cepillo en cada una de mis manos
y la cámara vieja de mi abuelo
sin rollo y oxidada oscilando sobre un pozo.

Ni siquiera esta vez pudo ser él
el que salga en la foto
porque no más que pibes
como yo sonriéndole
a este flaco esqueleto que es ahora
como la boca cerrada en pegamento.
Y ahora que él se fue
no hay ninguna foto mía
volvé
por favor
volvé
hacé de mí la imagen de tus errores
abrime la boca de un disparo.



4) Roma

La gente no me deja ver los patos
los tambores no me dejan
escuchar a las hormigas.

Y yo que sólo vine
a que algún desconocido transpirado
cualquier chico
me invite a jugar un fútbol 5
O a que aparezca su perro
y atrás ella
pateándose los ojos con tal verme contento.


5) Ping Pong

A veces me saco los anteojos
y dejo de escuchar algunos ruidos
grandes gritos de aluminio
que me cansan los vidrios lamentables
y me que3do
mirando
con un sopapo cálido en la boca
que me hace subir algo de sangre
turbia
hasta el fondo de los ojos.
Miro
digo
como si viera todo adentro de una media de mujer
o mejor
dentro de su mismo pie
y se me entrega así nomás
la tibieza regular con que respiran los objetos.



 

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