Ley de obstetricia: la lucha por la autonomía de las mujeres

por Laura Verdile

El debate por la legalización del aborto permitió hablar a viva voz de los derechos sexuales y reproductivos, sacando a la luz la persistencia de un sistema en controlar los cuerpos de las mujeres. En este contexto, en el que la violencia obstétrica continúa siendo una de las agresiones más invisibilizadas, un grupo de activistas reclaman la modificación del proyecto de ley sobre el ejercicio profesional de la obstetricia, una iniciativa que se está discutiendo en el Congreso y que no contempla derechos ya adquiridos por las mujeres respecto al embarazo, parto y post parto. (Foto: Nicolás Stulberg para Infobae)



En un contexto en el que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres se encuentran en el centro del escenario gracias al debate sobre la legalización del aborto, la lucha por la soberanía de los cuerpos está atravesando un camino que no tiene marcha atrás. Así también lo demostraron los reclamos frente al anteproyecto de ley 2070-D-2018 sobre el ejercicio profesional de la obstetricia, presentado en el mes de abril por los diputados del PRO Eduardo Amadeo, Carmen Polledo y Sergio Wisky. Si bien la iniciativa pretende regular la profesión, organizaciones nucleadas en la Campaña Nosotras Parimos, Nosotras Dedicimos, denuncian que quita derechos ya explícitos en la ley vigente y que excluye la posibilidad de otros modelos de parto, como el domiciliario.

Si bien la iniciativa pretende regular la profesión, organizaciones nucleadas en la Campaña Nosotras Parimos, Nosotras Dedicimos, denuncian que quita derechos ya explícitos en la ley vigente y que excluye la posibilidad de otros modelos de parto, como el domiciliario.

Al restringir toda actividad relacionada al acompañamiento pre y post parto exclusivamente a quienes tienen título de licencias obstétricas, el proyecto deja fuera a todas figuras, como las doulas – especializadas en dar apoyo emocional, físico y educativo antes, durante y después del parto – y las puericultoras -encargadas del seguimiento de la lactancia y desarrollo del desde bebé hasta el destete-. “Pretende ser prohibitivo con otras disciplinas, restringiendo las elecciones y preferencias individuales de las mujeres y monopolizando servicios que no podrá cubrir ni satisfacer por el número reducido de Lic. en Obstetricia en relación a la cantidad de partos/nacimientos”, afirman desde la Campaña.


Foto: Facebook Asociación Argentina de Parteras Independientes



Pero además, distintos puntos del proyecto muestran que se continúa pensando al proceso de parto y post parto desde una perspectiva verticalista, donde la mujer es vista como un sujeto pasivo que no tiene incidencia sobre los ritmos de su propio embarazo. Por eso es que parte de los cambios que se plantean están relacionados con modificar todo aquello que habla de “controlar” y “conducir el trabajo de parto”, puesto que, como explica la Asociación Argentina de Parteras Independientes, esto implica la intervención explícita sobre un proceso físico y psicológico que debe ser respetado, según lo establecido en la ley 25.929 de Protección del Embarazo y del/a Recién Nacido/a.

Distintos puntos del proyecto muestran que se continúa pensando al proceso de parto y post parto desde una perspectiva verticalista, donde la mujer es vista como un sujeto pasivo que no tiene incidencia sobre los ritmos de su propio embarazo.

En relación a lo anterior, desde la Campaña Nosotras Parimos, Nosotras Decidimos se propone además un modelo superador de los “cursos de preparación integral para la maternidad” que los profesionales en obstetricia pueden “dirigir y dictar” de acuerdo al proyecto de ley. Esta visión responde a una línea prescriptiva que considera una única forma “adecuada” y que por lo tanto excluye toda posibilidad de construcción horizontal e individualizada con la mujer protagonista de su propio embarazo y parto. Como mencionan en un video las organizaciones que promueven estas alternativas esto “consolida la relación desigual y autoritaria sobre las mujeres en los servicios de salud y en las prácticas médico-sanitarias”.

(Leer nota relacionada: “Acá no hacemos partos humanizados”: la historia del primer juicio civil por violencia obstétrica)


Foto: Colectivo La Vuelta



A su vez, como se mencionó anteriormente el proyecto restringe la posibilidad de que otros trabajadores de la salud, además de las y los obstetras –  participen de un modelo disciplinario en el que la mujer decida cómo, cuándo, dónde y con quién parir, según su propia elección. El artículo 20 expresa:“Queda prohibido a toda persona que no esté comprendida en el artículo 8º de la presente ley participar en las actividades o realizar las acciones propias del ejercicio de la actividad propia de la Licenciatura en Obstetricia”. Así, esto implica que la salud de las mujeres caiga bajo la órbita de determinados profesionales desconociendo otros. 

El proyecto restringe la posibilidad de que otros trabajadores de la salud, además de las y los obstetras –  participen de un modelo disciplinario en el que la mujer decida cómo, cuándo, dónde y con quién parir, según su propia elección.

La exclusión del modelo de parto planificado a domicilio es otra de los puntos que se plantean, ya que la iniciativa habilita a las parteras a trabajar únicamente en los hospitales y sanatorios y centros de salud. A pesar de los intentos por de activistas y organizaciones por concientizar sobre el parto en casa como un modelo de atención válido y reconocido a nivel universal, aún persisten los prejuicios y la estigmatización que también evita que se lo integre a las regulaciones normativas. A diferencia de lo que se suele difundir desde muchos sectores, este modelo no es un proceso improvisado, sino que cuenta con un protocolo que le otorga viabilidad y bajo el que se encuadra la práctica  de los profesionales que lo asisten.

(Leer nota relacionada: 5 mitos sobre el parto en casa que afectan la libre elección de la mujer)

Una ley inclusiva y desde una perspectiva de género implica un acompañamiento de las mujeres y no un control sobre sus cuerpos o decisiones, que buscaron ser dominados históricamente en detrimentos de sus derechos sexuales y reproductivos. Adaptar las regulaciones a prácticas que contemplen la singularidad de las personas gestantes y transformar modelos de atención verticalistas es lo que también permite que se destierre la violencia obstétrica, una de las agresiones más invisibilizadas que circulan desde el sistema médico hegemónico.


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4 Comentarios

la colorada trepadora 14 julio, 2018 - 00:23

Agustina Kampfer (ex de Boudou) también quería elegir
Y eligió.
Como quería que su hijo fuese de un signo zodiacal y no de otro, decidió adelantar el nacimiento a través de una cesárea,

Pero eso no es violencia obstétrica, nooooooooooo

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dubai vizecilik 5 febrero, 2019 - 18:59

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