Reseñas Caprichosas – “Catástrofes naturales” de Cecilia Martínez Ruppel: entre la empatía y el dolor

por Gustavo Yuste

La brevedad puede ser la segunda cara de la profundidad y el poemario Catástrofes naturales (El Ojo del Mármol, 2017), de Cecilia Martinez Ruppel, así lo comprueba. A través de poemas cortos y versos precisos, hay imágenes precisas que sirven para retratar aquellas cosas que nunca se quedan quietas, como los sentimientos, los vínculos o las certezas que engordan la calma. 



Sobre la autora

Cecilia Martínez RuppelCecilia Martínez Ruppel nació en Buenos Aires en 1981. Es periodista y colaboró para diversos medios de comunicación, actualmente se desarrolla como redactora y editora en el diario BAE y las revistas Newsweek y Lovely Planet Argentina. Publicó La reacción opuesta (Nulú Bonsai, 2009) y la plaqueta Poemas sin verano (La fuerza suave, 2015). También participó de la antología poética Atada a la reacción (Nulú Bonsai, 2010).

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Entre la empatía y el dolor

Es difícil tomar fotos que no salgan movidas, más si lo que se busca es el detalle. En esa misma dirección, los poemas que conforman Catástrofes naturales (El Ojo del Mármol, 2017) de Cecilia Martínez Ruppel tienen esa búsqueda ambiciosa: comprender y retratar lo que no se queda quieto. En este terreno, no es solo el movimiento animado el que complica la tarea, sino lo inanimado, como las emociones, los vínculos y la seguridad conceptual que edifica nuestro confort.

Fruto de esa misión, florece la empatía como uno de los componentes más notorios en la poesía de Martínez Ruppel. Universalizando lo propio, no se busca dar una respuesta u homogeneizar las diferencias, más bien todo lo contrario: bucear en ese pozo sin fondo que es la sensibilidad. Escribe la autora: “No hay tragedias ajenas, pienso/ en lo que no recuerdo tener/ pero extrañaría si perdiera”.

Este rasgo empático se puede ver aún en más profundidad en el siguiente poema: Al ser atacadas las plantas de la selva/ producen moléculas que viajan a kilómetros/ y avisan a las demás para que preparen sus defensas./ Quisiera hacer lo mismo, mandarte/ una partícula de mí que te advierta/ acá ya oscureció y hoy pegó la nostalgia,/ a lo mejor vos puedas evitarla todavía”. Al igual que los consejos o los refranes, hay algo que generaliza y nos convoca en los poemas de Martínez Ruppel, pero lo que conmueve es la forma particular en la que cada uno se siente interpelado por esos verso.



Cecilia Martínez Ruppel


En la brevedad de los poemas de este libro, descansa la convivencia entre la imagen profunda y el ahorro de recursos para lograr un resultado aún más efectivo. Como los gatos, capaces de maniobrar en poco espacio, Martínez Ruppel despliega imágenes e historias sin necesidad de descripciones o adjetivos innecesarios, son las acciones y las afirmaciones las que motorizan este poemario. Un ejemplo: “Necesito evitar que se rompan/ más cosas en mi vida,/ en especial esas que sólo/ es capaz de arreglar alguien extraño”.

Entre lo que se espera y lo que se decide, lo que retrocede y lo que avanza, la cotidianidad en este libro funciona como un canto de sirenas: allí donde se esperaba algo liviano, la epifanía aparece para desconcertar al lector. Como John Lennon en “Mind Games”, la autora escribe: “Hay voces que me insisten y dan vueltas/ alrededor del pasado y el futuro, asamblea/ de una guerrilla escondida que entrena/ para ganar terreo en lo más frágil de mi mente”. Leer Catástrofes naturales genera, sin dudas, un efecto similar.



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