Luciano Benjamín Menéndez: los dinosaurios van a desaparecer

por Giuliana Sordo

Este martes 27 de febrero, a las 11:20 de la mañana, murió el genocida y asesino Luciano Benjamín Menéndez. El represor es responsable de miles de desapariciones, torturas y asesinatos durante la última dictadura cívico-militar. Con 90 años, recibió 14 condenas a perpetua durante los juicios de lesa humanidad y esperaba ser condenado nuevamente. Su rostro encarna el horror del genocidio. (Foto: Facundo Moya)



Luciano Benjamín Menéndez encarna uno de los rostros más representativos y sanguinarios del genocidio. Fue uno de los principales responsables e ideólogo del plan sistemático de exterminio que se impuso en Argentina entre 1976 y 1983. Con 90 años, falleció este martes en el Hospital Militar de la ciudad de Córdoba, donde permanecía internado desde hace unas semanas. En estos últimos años, el represor gozaba de prisión domiciliaria.

En 1984, bajo el informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), fue acusado por tres mil casos de torturas, secuestros y privaciones ilegítimas de la libertad. Las causas que lo condenaron 16 veces, desde la reapertura de los juicios de lesa humanidad en 2005, comprobaron que fue responsable de, al menos, 52 homicidios, 260 secuestros y 656 casos de tortura, y fue partícipe del robo de bebés.

Sin embargo, los testimonios de sobrevivientes arrojan un número aún muy superior por lo que Menéndez esperaba otros procesos judiciales. Una de sus últimas condenas fue en el año 2016 en la Megacausa La Perla – La Ribera, en Córdoba, en la que juzgaban lo ocurrido en estos centros que estuvieron bajo el control total del genocida.

(Leer nota: Sentencia “La Perla”: fallo histórico por los delitos de lesa humanidad en Córdoba)

Su participación asesina fue anterior al comienzo de la dictadura cívico-militar. Gracias a los juicios de lesa humanidad se comprobó su rol en los crímenes cometidos durante el Operativo Independencia en la provincia de Tucumán en 1975, proceso judicial que permitió comprobar del inicio del genocidio antes del 24 de marzo de 1976. Además, estuvo vinculado a más de 140 causas por delitos de lesa humanidad, recibió 14 condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, dos condenas de 20 años y 12 años de prisión y en la actualidad estaba siendo juzgado nuevamente.


Foto: Enrique Rosito


Desde septiembre de 1975 hasta septiembre de 1979 fue comandante en jefe del III Cuerpo de Ejército. Allí, coordinó y dirigió la represión militar en diez provincias del país y fue responsable de 238 centros clandestinos. Tuvo un control total sobre dos de las provincias que más muerte vivieron en el genocidio: Tucumán contó con 78 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y Córdoba con 59 centros. Intentó disputar el poder a Jorge Rafael Videla y ser jefe de Ejército, también aspiraba a ser la cabeza de la junta militar.

Menéndez fue juzgado en el Juicio a las Juntas en 1985. En 1990, luego del dictado de las leyes de impunidad (Obediencia Debida y Punto Final), fue indultado por el presidente Carlos Saúl Menem. En esa década, el represor fue protegido, manejaba poder y paseaba por las calles de la provincia de Córdoba con total impunidad. H.I.J.O.S. hacía escraches, pero la pintada “acá vive un genocida” era constantemente tapada. El ex gobernador de la provincia, Eduardo Angeloz, lo invitó varias veces a subir al palco. Allí compartió asiento con Oscar Aguad, actual ministro de Defensa del gobierno de Cambiemos, como se registró en la famosa foto.



Como a tantos militares, en 2005, luego de su anulación y de que las mencionadas leyes se declaren inconstitucionales, fue procesado por su largo historial en delitos de lesa humanidad. La primera condena a prisión perpetua que recibió fue en 2008, en Córdoba, dónde fue condenado por el secuestro, desaparición, torturas y asesinatos de militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que estuvieron en el centro La Perla. En el año 2012 fue detenido por su participación en el Operativo Independencia, la represión a trabajadores iniciada durante el gobierno de Isabel Perón en febrero de 1975.

(Leer nota: Histórica sentencia en la Megacausa Operativo Independencia, el inicio del genocidio antes de la dictadura)

En este momento, se estaba llevando adelante un juicio contra Luciano Benjamín Menéndez en el Tribunal Oral Federal N° 1 de Córdoba. El proceso judicial investiga los crímenes cometidos entre febrero de 1975 y mayo de 1978 en los centros clandestinos de detención del Departamento de Informaciones Policiales (D2) y Campo de la Ribera de la ciudad de Córdoba.

El genocida responsable de tanta muerte falleció sin romper el pacto de silencio. Murió sin dar ningún tipo de información de los 238 centros clandestinos que coordinó. Nunca habló ni reveló los datos sobre qué hicieron con los miles de desaparecidos que pasaron por sus manos, dónde están sus cuerpos, ni tampoco contó dónde están los bebés que nacieron en cautiverio. Luciano Benjamín Menéndez murió con esa información silenciada. “Los desaparecidos desaparecieron y nadie sabe dónde están, lo mejor será entonces olvidar”, expresó el 25 de febrero de 1982, en la Revista Gente. Sin embargo, él murió el martes 27 de febrero en la provincia de Córdoba, fue juzgado y su familia va a poder elegir como despedirlo.



 

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