Entrevista a Dat García: Maleducada y la expresión de una crisis cultural

por Alejandra M. Zani

“Estar más despiertos emocionalmente: a eso me refiero con Maleducada”, nos cuenta Dat García sobre su último disco de nombre homónimo, un álbum que transita diferentes ritmos y estilos haciéndolos confluir en una obra que muchos adjudican al electronicfolk pero que ella se niega a cerrar dentro de los límites de un sólo género. “El disco habla de una mala educación sentimental que nos enseñaron culturalmente”, agrega la artista de Monte Grande.


DAT chiquitaDat García es cantante, compositora y escritora de todas sus letras. Ermitaño Interior (2014) fue su primer disco solista, y desde entonces, no dejó de producir la música que ella misma quería hacer. A partir de ese momento, atravesó una serie de procesos emocionales que le permitieron abrir una búsqueda interna de sonidos y sensibilidades que se encuentran plasmados en Maleducada, su último disco producido por ZZK Récords. En este álbum, que planea hacer su presentación oficial en junio, expresa la mala educación emocional que recibieron muchos jóvenes, sobre todo mujeres, sobre cómo vivir y amar. Lee todo sobre su último disco en la siguiente entrevista.

—Tu música tiene un fuerte componente originario, sonidos folklóricos y otros de la naturaleza, ¿de dónde provienen esas influencias y cómo las acercaste a la música electrónica?

—El folklore era la música que siempre se escuchaba en mi casa. Es el primer estilo de música que empecé a hacer. Cuando quise hacer mi música, totalmente hecha por mí, empecé a usar la compu para grabar y descubrí que podía grabar flauras, bombos legüeros o lo que quisiera, y agregarle cosas extras usando sintetizadores o teclados virtuales. Después me empecé a copar más y a utilizar sintetizadores reales.

—Además de sonidos, Maleducada juega con letras que parecen poesías, hasta vos parecieras recitar en algunos momentos. ¿A qué se debe?

—De adolescente escribía muchísimo, pero siempre fue un canal de expresión y nada más que eso. Escribía muchas letras de canciones, desde chica, y las tocaba con mi guitarra. En Maleducada, todas las letras del disco son de mi autoría, salvo la versión de Canción para bañar la luna que es de María Elena Walsh.

—Algunos dicen que tu música es una variante del electronicfolk, si vos tuvieras que describirla, ¿cómo lo harías?

—Yo no la definiría así. Tiene cosas folklóricas, pero también tiene drum and bass, tiene copla, tiene hi hop, trip hop, rap. Yo diría que es una mezcla de un montón de estilos que me gustan, y justamente ahí está lo que define el disco. Es muy heterogéneo e intenta experimentar la mezcla de estilos y sonidos. Me encanta, por ejemplo, grabar sonidos. Ando con el celular, con la grabadora en la mochila, y las cosas que grabo después las uso para componer. Y la composición es cotidiana. Pongo la pava, me voy al estudio y me pongo a jugar con la música.

Si matan a una amiga tuya en la esquina, o si te roban, o si cierran un centro cultural cerca de tu casa, todo eso te repercute y es muy difícil de separarlo. La expresión siempre va ligada a lo socio-político si lo entendemos como nuestro contexto de todo.

—Ermitaño Interior y Maleducada tiene una línea invisible que los une. ¿En qué los sentís más parecidos y en dónde notás más diferencias?

—Son bastante parecidos a la hora de no tener un estilo definido. En los dos discos hay canciones super lentas, canciones más triphoperas, hay alguna cumbia, por ahí, o algo parecido a la cumbia, y muchas otras cosas. Creo que lo que más diferencia a uno del otro es en el ánimo del disco. El primero era más de descubrimiento personal, de todo lo que podía salir de mí como algo nuevo para la expresión, e intentaba reivindicarme a mí misma cosas que quería hacer y ser. Por eso se llamó Ermitaño Interior. Quería abrir esa búsqueda tan interna mía. Maleducada fue la apertura total de eso.

—El concepto “Maleducada”, en el disco, aparece completamente resignificado. ¿Qué sentidos de lo que era ser “maleducada” son los que pretendés romper o recomponer?

—Me refiero a una mala educación emocional que nos enseñaron culturalmente, a ese pensar en una sola forma de familia, en el deber ser de un padre, una madre e hijos que tienen convivir sin importar lo que uno siente, o a cuestas de lo que uno siente cuando ese sentir es diferente. Una cultura que no respeta el amor propio. Hablo de una crisis total con eso. En realidad, yo no hice el disco pensando en eso. A veces me pasa que hago las cosas y no entiendo bien por qué, y después, más adelante, encuentro el significado. Así, de repente, el disco era una amalgama totalmente perfecta de esto que quería contar pero que no me di cuenta al instante.

¿Hay un mensaje, entonces, detrás de la idea de Maleducada?

—Lo que quiero decir es que recuerdes amarte a vos primero y no ser tan complaciente con los demás a cuestas de tu felicidad. Tengo una humilde teoría de que, si te reprimís en lo que realmente deseás, en lo que querés ser y en lo que sos, eso genera una violencia subliminal. Mi manera de colaborar para disminuir la violencia en la sociedad es esta. Me parece que un paso importante es empezar a ser sincero con uno mismo. Estar más despiertos emocionalmente. A eso me refiero con Maleducada.

—¿Crees que es posible separar la producción artística de lo político?

—Yo creo que no. Toda la expresión va de la mano de la emoción, y la emoción va con lo que estás viviendo, y lo que estás viviendo es lo que pasa. Si matan a una amiga tuya en la esquina, o si te roban, o si cierran un centro cultural cerca de tu casa, todo eso te repercute y es muy difícil de separarlo. La expresión siempre va ligada a lo socio-político si lo entendemos como nuestro contexto de todo.

—¿Cómo fue trabajar con ZZK Records?

—Fue un sueño porque era la plataforma que más me gustaba y a la que más admiraba en todo aspecto: estético, sonoro, la onda, la frescura. Un día el Director de ZZK fue a ver una fecha en la que yo tocaba y le encantó lo que hacía y me preguntó si tenía algo nuevo para sacar. Le mostré las canciones que tenía y le encantaron. Así me propuso firmar contrato y sacarlo. Todos los artistas de ZZK tienen un estilo compartido, y mi música es bastante diferente, nunca imaginé que podía estar en el sello, así que estoy muy feliz.

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