Pequeña Voz: el lenguaje muestra sus infinitas caras

por Gustavo Yuste

El proyecto de teatro independiente Pequeña voz – Miniaturas teatrales hechas con poesía coordinado por Mariana Mazover y  Sandra Martínez tuvo su estreno el pasado sábado 4 de febrero y cumplió más que satisfactoriamente lo que se proponía: mostrar la potencia y profundidad del lenguaje. A través de poemas de ocho autores contemporáneos, nueve directores asumen el desafío de ponerle un cuerpo y una escena al lenguaje poético. 


El riesgo de llevar al teatro un texto que pertenece a otro ámbito siempre es alto, más aún cuando esa obra originaria es un poema. El cómo pasar de un lenguaje donde la austeridad y la precisión son primordiales, a un escenario donde los sentidos se amplían es lo que Mariana Mazover y Sandra Martínez se propusieron investigar con Pequeña voz – Miniaturas teatrales hechas con poesía, que tuvo su estreno el pasado sábado 4 de febrero en el barrio de Boedo, Ciudad de Buenos Aires.

(Leer nota relacionada: Pequeña Voz: cuando la poesía y el teatro independiente juntan sus fuerzas)

Tomando como materia prima una serie de poemas de un autor, cada director tuvo que asumir la tarea de crear una escena teatral. La apertura creativa para eso era gigante, salvo por una condición: no se podía agregar ni una palabra que el poeta no haya escrito originalmente. De esa forma, directores y actores se vieron sumergidos en la misión de bucear en los sentidos que esconden las palabras en la poesía, a la vez que con sus lecturas iban dando paso a nuevas interpretaciones, condensando la dificultad en el tiempo preestablecido: 20-25 minutos para cada miniatura.


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Guarisover, de Marina Ollari


Las primeras cuatro obras que se estrenaron en Animal, una coqueta y completa sala teatral de Boedo, cumplieron lo que se esperaba: la diversidad de interpretaciones que un poema puede despertar en su traducción al lenguaje teatral, donde la historia puede estar suspendida de una oración o, más aún, una palabra. En el caso de la primera miniatura de la primera función, Guarisover, dirigida por Marina Ollari y basada en poemas de Gabriel Cortiñas, el trío de actores puso en escena una trama que abría el juego a la múltiple interpretación, donde los gestos, acciones y las palabras que conformaban los monólogos -que a su vez coqueteaban con la idea de ser diálogos- compartían la atención del espectador.

Guarisover – Dramaturgia y dirección: Marina Ollari / Textos: Gabriel Cortiñas /Actúan: Paula Budnik, Juan Ignacio Pereyra Cáceres y Elías Vicente /Asistente coreográfica: Paula Budnick

Nos vimos solo cuatro veces – Dramaturgia y dirección: Diana Ullerup y Martín Urbaneja / Textos: Diego Alfaro Palma / Actúan: Mercedes Merino, Marcio Barceló

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Nos vimos solo cuatro veces, de Martún Urbaneja y Diana Ullerup

Distinto es el caso de Nos vimos solo cuatro veces, dirigida por el dúo Martín Urbaneja – Diana Ullerup y basada en poemas de Diego Alfaro Palma, donde la puesta en escena es más minimalista, algo que incluso se puede ver en el vestuario elegido por la pareja de actores que naufragan en los profundos sentidos del amor, depositando en cada palabra y su tono la clave para avanzar a lo largo de esta historia.

La segunda función empezó con la más que interesante propuesta de Lógica de los accidentesdirigida por Manuela Estigarribia y basada en textos de Nurit Kaztealan, donde el ritmo y la cadencia de las palabras tomaron el protagonismo para que el cuerpo del trío de actores no solo interprete los poemas en las actuaciones, sino también mediante coreografías, dándole al cuerpo y el movimiento una centralidad que enriquece mucho al texto original.

Lógica de los accidentes – Dramaturgia y dirección: Manuela Estigarribia/ Textos: Nurit Kasztelan/ Actúan: Constanza Feldman, Aimé Ibaldi, Juan De Rosa/ Asistente: Elena Fuster

Un moño es un nudo, solo que hecho con belleza – Dramaturgia y dirección: Katia Szechtman/ Textos: Mariela Gouiric/ Actúan: Iair Said, María Soldi, Katia Szechtman / Música: Sofia Vitola/ Asistente artístico: Renzo Cozza

Por último, la segunda miniatura Un moño es un nudo, solo que hecho con bellezadirigida por Katia Szechtman y basada en poemas de Mariela Gouiric, hace uso de la música y el humor para representar los poemas de la autora nacida en Bahía Blanca, los cuales cuentan desde el principio con una oralidad y un lenguaje propio de la cotidianidad. Los cuatro actores que representan esta obra dan paso a situaciones divertidas, incluso rozando lo bizarro, sin que eso les prohíba poner el acento en los momentos pensativos y lentos que también tienen lugar en la obra de Gouiric.

(Leer nota relacionada: ¿Qué es la poesía? #17 – Mariela Gouiric: “Escribir poesía es como una buena piña: cortita y al hígado”)

Estas cuatro miniaturas pueden volver a verse el próximo sábado 18 de febrero a las 21 hs (GuarisoverSolo nos vimos cuatro veces) y a las 22:30hs  (Lógica de los accidentes y Un moño es un nudo, solo que hecho con belleza). Además, el ciclo sigue el sábado 11 de febrero  con el estreno a las 21hs de Chapa y pintura, dirigida por Javier Laureiro y basada en textos de Carla Sagulo, y Números naturales, con la dramaturgia de Mon Borgatello y textos de Clara Muschietti. En la segunda función, a las 22:30 hs, se estrenarán: La burbuja, dirigida por Violeta Marquis y basada en textos de Janice Winkler, y Ártico, con la dirección de Sebastián Romero y textos de Jonás Gómez. Esta segunda tanda de miniaturas va a poder volver a verse también el sábado 25 de febrero.

 

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