Eva no duerme: el cuerpo sin paz

por Laura Gómez

“Esa yegua”. Palabras fuertes y contundentes, que resuenan con un eco extraño en este presente inquieto de nuestra Argentina. Son las palabras que se oyen en los primeros segundos de la película de Pablo Agüero que se estrena hoy, Eva no duerme. Palabras que llegan a nuestros oídos en la voz grave y cadenciosa del actor español Gael García Bernal en la piel de Eduardo Massera, a quien no se verá tanto tiempo en pantalla pero cuya voz será el hilo conductor de toda la trama (con un acento porteño perfectamente logrado que logra materializar la altanería de los milicos de la época). Su voz dispara el discurso desde una posición ofensiva, donde cada palabra se convierte en una bala que se incrustará de inmediato en la cabeza del espectador, increpándolo, interpelándolo, interrogándolo, cuestionándolo. ¿En qué vereda estabas cuando ocurrieron aquellos episodios de la historia? Podríamos aventurar una hipótesis y decir que tal vez más de la mitad de los espectadores presentes en cualquier sala de cine, ni siquiera había nacido en esa época. Sin embargo, cada quien podría intentar el ejercicio de ubicarse en algún lugar desde este presente que nos apura en las definiciones porque, de algún modo, la patria ya nos había parido a todos.

La historia se inicia en 1952, año de la muerte de Eva Duarte de Perón; a los 33 años, un cáncer de útero letal acabó con su cuerpo en muy poco tiempo (recuérdese que muchos opositores, eufóricos, salieron a pintar los paredones con la imperdonable leyenda: “Viva el cáncer”; ese solo gesto quizás presagiaba la furia que se desataría años después). Pese a todos esos padecimientos, tras su muerte, el cuerpo de Evita seguía intacto, durmiendo la muerte de los santos, y para los “contreras” ese descanso en paz no resultaba suficiente. Luego de la mal llamada “Revolución Libertadora” de 1955 (el golpe militar a Juan Domingo Perón comandado por Eduardo Lonardi), comenzaría una misión para destruir por completo el cuerpo de Eva. La oligarquía nacional, ahora instalada en el poder por la fuerza, pretendía aniquilar uno de los movimientos sociales y políticos más trascendentes de toda la historia argentina: el peronismo. Y no sólo aspiraba a deshacerse de los elementos simbólicos más irrisorios (prendedores, distintivos, retratos, manuales escolares, insignias, escudos, banderas y todo aquello que aludiera a alguno de sus referentes), sino que pretendía deshacerse propiamente de los líderes, que constituían en sí mismos el símbolo popular por excelencia.

Luego de la mal llamada “Revolución Libertadora” de 1955, comenzaría una misión para destruir por completo el cuerpo de Eva. La oligarquía nacional, ahora instalada en el poder por la fuerza, pretendía aniquilar uno de los movimientos sociales y políticos más trascendentes de toda la historia argentina: el peronismo.

La estructura de la película está organizada en capítulos que despliegan la cronología de los hechos (desde 1952 a 1977). El primero se titula “El Embalsamador”, y está protagonizado por el otro actor español del reparto: Imanol Arias, en la piel del doctor Pedro Ara, quien fue el embalsamador del cuerpo de Eva en la antesala de un funeral que duró trece días y al que acudió medio país entre congojas. En los papeles secundarios participan Ailín Salas (como Juana) y una pequeña actriz en el rol de Esther, un personaje que reaparecerá hacia el final para cerrar un ciclo histórico. Este quizás sea el capítulo más olvidable.

El segundo se titula “El Transportador”, y está protagonizado por Denis Lavant, el actor francés que encarna con gran destreza al teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koening, a quien se le asignó la misión secreta de transportar el cuerpo de Eva desde la CGT hacia un lugar seguro, para mantenerlo a salvo de cualquier daño. Aquí participa el joven Nicolás Goldschmidt en la piel del soldado Robles, quien junto a Lavant interpretan algunas de las mejores escenas de la película, en un gran trabajo corporal y expresivo a través del cual recrean una lucha muda de cuerpos que se disputan otro cuerpo: el de Eva.

El tercer capítulo se titula “El Dictador” y está protagonizado magníficamente por el inmenso actor argentino Daniel Fanego, esta vez en la piel de Pedro Eugenio Aramburu. Aquí se narra con gran tino interpretativo y cinematográfico el secuestro y posterior juicio del dictador en manos de los miembros de la agrupación peronista más polémica de la época: Montoneros, quienes hasta el último minuto intentaron sonsacarle información sobre el paradero del cuerpo de su líder espiritual, que había sido enterrado en un cementerio de Milán bajo el nombre falso: María Maggi de Magistris (notablemente, “maestra de maestros”). Este es el capítulo más contundente, no sólo por su peso histórico sino por sus resoluciones a nivel audiovisual, con un excelente juego de luces y sombras que tiñen las figuras y caen de forma significativa sobre los cuerpos de estos personajes que han tenido las propias.

Eva no duerme no es sólo una película histórica; se trata de un relato sumamente actual. Nos habla –voluntaria o involuntariamente– de nuestro presente. La famosa “grieta” no es ninguna novedad ni es un dato clave de la época. Se trata –y eso es lo que no nos dicen, lo que tiende a ser ocultado– de la proverbial lucha de clases. Porque es imposible pensar la complejidad de la historia desde la óptica de un único actor social. En la política rara vez hay unísonos, pero esto no implica que estemos condenados a la incomodidad de oír la disonancia; también existen las armonías. No todos estamos ubicados en el mismo espacio social, y eso, en algunos momentos, se torna evidente.

Eva no duerme no es sólo una película histórica; se trata de un relato sumamente actual. Nos habla –voluntaria o involuntariamente– de nuestro presente. La famosa “grieta” no es ninguna novedad ni es un dato clave de la época. Se trata –y eso es lo que no nos dicen, lo que tiende a ser ocultado– de la proverbial lucha de clases.

Hoy atravesamos un momento que, a la distancia, podrá ser catalogado indudablemente como histórico. Pero, ¿cómo pensar la historia imbuidos aún en un presente cegador? Una buena forma de intentarlo es ir a ver esta película y repensarnos a nosotros mismos; ubicarnos en aquella configuración política, en aquella trama compleja, si acaso no nos atrevemos a tomar una postura clara desde este presenta. Quizás, la historia ya ha sido contada, y ahora nos toca a nosotros representarla.

FICHA TÉCNICA

Título original: Eva no duerme

País: Argentina

Año: 2015

Dirección y guión: Pablo Agüero

Reparto: Gael García Bernal, Imanol Arias, Denis Lavant, Daniel Fanego, Ailín Salas, Nicolás Goldschmidt, Miguel Ángel Solá, Sofía Brito, Sabrina Machi

Duración: 85 minutos

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