Entrevista a Marcelo Savignone: “Creo que Ricardo III tiene la misma capacidad que han tenido las grandes doctrinas para adormecer al pueblo”

por Laura Gómez

En el mes de agosto se estrenó Cruel, la versión de Marcelo Savignone inspirada en Ricardo III de William Shakespeare. La propuesta surgió en medio de un duelo personal y a partir de la necesidad de encarnar a un villano en ese afán desmedido por tener el mundo a sus pies. Antes de uno de sus ensayos semanales, Marcelo se hizo un tiempo para charlar con La Primera Piedra sobre el proceso creativo de esta puesta, y aquí está el resultado de ese intercambio. Cruel puede verse los sábados a las 21 hs. en el CCR (Junín 1940).


Marcelo Savignone es un artista prolífico y gran referente en materia teatral. A lo largo de estos años ha construido un sello muy personal que imprime en cada uno de sus proyectos y lo distingue como autor. Claro que esa construcción no fue azarosa ni se produjo de la noche a la mañana, sino a fuerza de trabajo, investigación y experiencia. Ha pasado un mes desde el estreno de Cruel —su creación más reciente— y, en este contexto, no resulta para nada casual que un día antes de la segunda función de septiembre, los portales de la Sala Capilla del Centro Cultural Recoleta estén custodiados por un pequeño cartel que reza: «Estamos ensayando». Esta es sin dudas la mejor carta de presentación para Marcelo Savignone, un artista que no reposa en los laureles de las críticas elogiosas sino que continúa trabajando.

— ¿Por qué elegiste Ricardo III para encarar esta relectura?

— El proyecto surgió con las ganas de ponerle el cuerpo a algún tirano, y para mí uno de los autores que mejor ha retratado a los grandes tiranos fue Shakespeare. Entonces empecé a indagar en la poética de sus obras y Ricardo III se convirtió inmediatamente en un punto de inspiración. También me doy cuenta de que la obra surge en un momento de mi vida donde me encontré con un dolor muy importante que fue la muerte de mi padre, y todo lo que sucedía alrededor de eso. Son momentos en los que uno pierde la esperanza en este mundo, y el arte siempre está ahí para trascender el dolor. Así surgió la idea de ponerle el cuerpo a eso que me provoca tanto dolor: la ambición desmedida.

— La mirada sobre Cruel escrita para esta revista lleva el título “Un Shakespeare a la Savignone” porque indudablemente hay un sello de autor en tu obra. ¿Qué elementos propios creés que hay en esta versión?

— Hay un proceso de síntesis: la composición, la intervención de la música, el movimiento, el acto de decir más allá de las palabras (ya sea con coreografías o con máscaras). Aparece la posibilidad de hablar del oficio de la poesía a través del teatro: las máscaras, por ejemplo, sintetizando, aludiendo, mezclando momentos, moviendo una mesa que se transforma en otra cosa. Es el juego teatral puro, el hecho de ficción.



Cruel es un proyecto que ganó una de las convocatorias impulsadas por el Centro Cultural Recoleta para el Desarrollo de Obras Escénicas, junto a Pundonor (de Rafael Spregelburd y Andrea Garrote) y Asuntos que queman (de Jimena Pérez Salerno). Inmediatamente después de haber obtenido ese galardón, se pensó adecuar la puesta para la Sala Capilla del Recoleta, un espacio tan peculiar como inspirador, y muy pertinente para la propuesta ideada por Savignone.

— Cuando uno ve Cruel no aparece la solemnidad que suele caracterizar este tipo de puestas, pero tampoco se vuelve algo difuso o irreconocible. ¿Cómo fuiste dosificando eso considerando que siempre se corre algún riesgo con los clásicos?

— Hay una herramienta que a mí me gusta trabajar que es el “lejano reconocible”, es decir, aquello que es lejano —Shakespeare, Ricardo III, dependiendo de las traducciones— pero en un entorno reconocible. Reconocible pero no al punto de que nos impida el ejercicio de la poesía. Por ejemplo: en lugar de referirnos a Hastings, hablamos del Ministro; en lugar de referirnos a Buckingham, hablamos del Duque. Esto permite que resulte reconocible y que no haya tantas distancias. Pero no llegamos al extremo de hablar de un capataz. Tampoco identificamos a los York y los Lancaster. En ese espacio uno sigue reconociendo a Shakespeare y el autor sigue interpelándonos.

— Vos sos quien le pone el cuerpo a este Ricardo III. ¿Qué es lo que percibís en la sala con esta tragedia desde el lugar del actor?

— Veo que hay mucha atención porque la trama de la obra es fascinante: Ricardo dice, hace y lo logra. Es así todo el tiempo. Eso es muy atrapante. Yo tengo la sensación de que el espectador nos acompaña para ver cómo este arquetipo va logrando su cometido que… es bestial.

— ¿En qué villanos te inspiraste para componer un personaje tan complejo?

— Bueno, en la vida misma. Lamentablemente, en la vida misma.

— En una entrevista señalabas algo respecto al “adormecimiento” que me pareció muy interesante. ¿Podrías ampliar esa idea?

— Sí. Creo que las palabras de Ricardo adormecen al pueblo porque les dice lo que quieren escuchar, y eso nos adormece, nos calma. Como en las grandes ficciones de la historia de la humanidad, que brindan certezas sobre la incertidumbre de qué es la vida o la muerte. Creo que Ricardo III tiene la misma capacidad que han tenido las grandes doctrinas, las verdades absolutas, para adormecer al pueblo. En ese sentido, hay cierta manipulación en el personaje.

— El actor de alguna manera también debe seducir a su público, aunque no siempre diciéndoles lo que quieren escuchar como este villano. ¿Cómo concebís ese vínculo entre actor/espectador?

— Considero que el teatro refiere a ese encuentro vital entre el espectador y los intérpretes. Cuando una obra logra ese tipo de conexión tan real, en ese momento sucede el teatro. Por eso considero fundamental el encuentro, para tratar de ir jugando y convenciendo al espectador de que me siga siendo Ricardo. El ritmo se construye en ese ida y vuelta con los espectadores.

La pregunta final es sobre la situación actual del circuito teatral independiente, y Savignone no duda en dar su opinión al respecto: “Yo creo que estamos en un momento crítico, con la sensación de no saber muy bien hacia dónde vamos. Sin dudas vamos a seguir existiendo. Yo estoy acá por ser parte de la escena alternativa y por haber ganado un premio a la producción, pero también soy alguien que continúa bajo la necesidad de seguir expresándose con libertad. En ese sentido me parece que estamos en un momento de incertidumbre cultural pocas veces vista. Creo que es un momento para salir a hacer arte”.


Funciones: Sábados a las 21 hs. en la Sala Capilla del Centro Cultural Recoleta (Junín 1940) hasta el 29 de septiembre. Función extra el 27 de octubre.
Función especial: 13 de octubre en formato especial: desmontaje de la obra, escenas emblemáticas de Ricardo III, comentarios del director Marcelo Savignone y se sumará un mediador crítico de Artes Escénicas.
Localidades: $160 por Alternativa Teatral

FICHA TÉCNICA
Adaptación: Patricio Orozco y Marcelo Savignone.
Actúan: Marcelo Savignone (Ricardo) Sergio Berón (Conde de Rivers y Asesino II) Luciano Cohen (Lord Hastings) Agostina Degasperi (Brakenbury y Asesino I) Andrea Guerrieri (Isabel) Marta Rial (Margarita) Mercedes Carbonella (Duquesa) Belén Santos (Lady Ana y Príncipe) Pedro Risi (Jorge, Eduardo y Catesby) Víctor Malagrino (Duque de Buckingham).
Realización de máscaras: Alfredo Iriarte
Realización de objetos: Cristian Cabrera
Asistencia de dirección: Chusa Blazquez y Antonela Scattolini Rossi
Colaboración artística: María Florencia Álvarez, Gabriela Guastavino
Vestuario: Mercedes Colombo
Iluminación: Ignacio Riveros
Escenografía: Gonzalo Córdoba Estevez
Música original: Sergio Bulgakov
Fotos: Cristian Holzmann
Diseño gráfico: ED
Social Media & Video: Rakia Comunicación 
Prensa: Marisol Cambre
Concepción y dirección: Marcelo Savignone

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