Reseñas Caprichosas – “Australia” de Cecilia Perna: las capas de la poesía

por Laura Verdile

Los poemas que integran Australia (El ojo del mármol, 2017), de Cecilia Perna, se internan en un diálogo con el propio pensamiento para explorar la intensidad de sensaciones ocultas en el frenesí de lo cotidiano. Con un ritmo preciso y constante, la autora aprovecha la potencia del lenguaje para desdoblar la voz propia y plasmarla en distintas capas poéticas.



Sobre la autora

Cecilia Perna nació en la provincia de Buenos Aires, en 1979. Es profesora y poeta. Estudió la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Publicó los libros La boca de Mercurio (Siesta, 2003), Libro Chino (Gog y Magog, 2009), el libro-álbum Vísperas (Zorra/poesía, 2009) y su reedición ampliada, Otra Víspera, (Buenos Aires Poetry, 2016).


Las capas de la poesía

Tirar de un hilo y dejar que el lenguaje se desenvuelva. Esa parece ser una de las líneas que sigue Australia (El ojo del mármol, 2017), de Cecilia Perna, un poemario donde la autora da rienda suelta a la escritura para exprimir la riqueza de una idea que comienza en un punto, toma viaje y llega hasta lugares insospechados para el lector. El ritmo de los versos imprime así un movimiento preciso y continuo, que una vez que comienza no se detiene hasta el final del libro.

Prometer dar a un nombre/ la inyección/ viva y temblorosa/— para mí letal de/ una escritura — es comprometerse/ a ser Dios por una tarde”, escribe Perna en uno de los primeros poemas, donde se observa lo que se mantiene como una constante: intervenciones de una primera persona que dialoga consigo misma, que se desdobla e introduce reflexiones en otro nivel de profundidad.

Esos pensamientos no sólo construyen capas poéticas, sino que plasman también una conexión íntima de la autora con su interioridad  y un deseo por sumergirse a paso firme por sensaciones que se ocultan en lo cotidiano. En ese sentido, puede leerse: ” — un dolor completamente ajeno/ a mis nervios/ ahí/ ‘eso que llora soy yo’ — pienso/ alguien anterior/ a mi cuerpo un viajero/ que no sé de dónde viene/ que carga/ bolsones infinitos de tristeza”.




Es al interior de estos poemas, y de otros que adquieren un tinte más narrativo, donde encontramos la presencia de Australia, pero no como un lugar delimitado y concreto, sino como un espacio presente en los sueños, en el cielo, en todo lo que nos rodea. Un punto de referencia siempre presente e inevitable, cuyo peso aumenta hacia el final del libro, y que se despliega como parte de una búsqueda personal. Así se encuentran versos como por ejemplo:  “Si en el Sur/ alzamos de noche la mirada al firmamento/ se abre ante los ojos un dominio/ de luz —/ eso es Australia”.

Como menciona Daniel Freidemberg en la contratapa, Perna se mantiene atenta a “la pequeña pero irrevocable sorpresa de todo lo que va encontrando a su paso…”, y es en ese movimiento donde camina por los bordes del ciclo de la vida y la muerte, explorando sus variantes, cuestionando a cada paso su relación con la escritura. Un camino poético donde la voz propia se interna en diálogo consigo misma.



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