Reseñas Caprichosas – “Rugido que toda palabra encubre” de Saúl Sosnowski: siempre hay algo que trasciende lo que se dice

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Rugido que toda palabra encubre (Alción, 2017), de Saúl Sosnowski, es un libro de poemas en el que se nota el trabajo de búsqueda detrás de cada verso. El autor se mueve entre el terreno de las emociones universales y el de lo íntimo, y deja traslucir en el texto el conocimiento de una vida dedicada al estudio de la literatura.

Por Tamara Grosso*


Sobre el autor

Saúl Sosnowski nació en Buenos Aires. Desarrolló una carrera académica dedicada a la literatura en la Universidad de Maryland, Estados Unidos. Allí es Profesor Titular de literatura latinoamericana, dirigió el departamento de Español y Portugués, y hasta 2008 dirigió el Centro de Estudios Latinoamericanos, que fundó en 1989.

Editó o co-editó más de 15 libros, y como autor publicó Julio Cortázar: una búsqueda mítica; Borges y la Cábala: la búsqueda del Verbo; La orilla inminente: escritores judío-argentinos; Fascismo y nazismo en las letras argentinas (con Leonardo Senkman) y Cartografía de las letras hispanoamericanas: tejidos de la memoria. En 1972 fundó la revista de literatura Hispamérica, que dirige desde ese año.


Siempre hay algo que trasciende lo que se dice

Saúl Sosnowski dedica su vida al estudio de la literatura latinoamericana, y eso se nota en su poemario, Rugido que toda palabra encubre (Alción, 2017). Hay en cada poema un trabajo cuidadoso y una búsqueda de que las palabras trasciendan su significado superficial: que revelen ese rugido encubierto tras ellas. Como el título sugiere, podemos pensar que lo que se esconde detrás de lo dicho no solo tiene otro sentido, sino que ruge, que es quizás aún más potente que lo fácil de descifrar.

“Una tristeza empozada tras los ojos / sin saber por qué / ni de dónde / ni hasta cuándo. // Incómoda, / allí / aguarda que los párpados la oscurezcan / y pueda deslizarse cuerpo adentro. // Porque aún puede, / porque la dejan.”, escribe Sosnowski en el segundo poema de la serie Ecos, con la cuál comienza el libro. El autor busca las palabras y el modo para decir sobre la tristeza algo que no haya sido dicho, a la vez preciso y personal. Como si detrás de la tristeza también hubiera un mensaje que ruge.



Los poemas de Sosnowski transitan entre lo universal y lo íntimo, moviéndose con habilidad entre ambos terrenos. El ritmo acompaña esa transición. Así, el lector puede sorprenderse con imágenes como esta, de una enorme potencia: “Vagué entre tumbas y charcos / creyendo saber dónde estaban. / Sonrientes los hallé. / Mis padres: / sin edad el tránsito de sus años”. De esa forma, los temas abordados en los poemas, como la distancia, la soledad, la memoria o la nostalgia, son representados con una gran fuerza.

Hay también, en estos poemas, un esfuerzo por capturar algo, como si se quisiera guardar o cristalizar una esencia, o dejar plasmados ciertos sentimientos para no olvidarlos. Un ejemplo es este poema: “Y a pesar de todo, algo: / La alegría chica de una voz, / de un nombre y un recuerdo / de una presencia tras la puerta, / de una sonrisa y una contagiosa carcajada, / de un verso en el que se reconocerá. // Algo, / Apenas algo. / No es poco”.



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