Reseñas Caprichosas – “Y la gata se relame” de Cynthia Langier: lo impredecible del propio cuerpo

por Gustavo Yuste

El libro Y la gata se relame (Modesto Rimba, 2016) de Cynthia Langier hace de la experiencia una voz poética íntima y extraña al mismo tiempo. Aprovechándose de la brevedad de las palabras y las expresiones, la autora se permite reflexionar sobre lo impredecible del propio cuerpo, al mismo tiempo que los grandes temas como la muerte y el amor también aparecen retratados en versos simples y profundos como algo que ocurre en el momento oportuno. 


Sobre la autora

ylagataperfilCynthia Langier nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1971. Es psicoanalista y poeta. También fue ajedrecista y profesora de ajedrez. Estudió en la Universidad de Buenos Aires y Casa de Letras. Algunos de sus poemas fueron publicados en antologías recientes y el libro Y la gata se relame es su primer poemario.


Lo impredecible del propio cuerpo

Lo impredecible puede estar en los lugares que más creemos dominar por completo, como el propio cuerpo. Más allá de los avances del psicoanálisis, la poesía debe ser la otra disciplina que más se encarga de ahondar en ese asunto. En ese sentido, Y la gata se relame (Modesto Rimba, 2016) de Cynthia Langier no tiene temor de mostrar ese desconocimiento de lo propio, retratando de manera cotidiana una búsqueda compleja.

Puede leerse en este poemario: “Armé las valijas/ para hacer un viaje/ ilusionado y desesperado:// crucé el umbral.// Ella dijo: del otro lado de la puerta/ hay otro lado”.  O también: “A dónde van a parar/ los llantos atascados./ No pueden quedar/ sin su cauce.// A dónde van a matarse”. Esa manera de poner el centro en lo que no se sabe y quizás nunca se llegue a comprender del todo es una de las marcas distintivas de comienzo a final en el libro, donde la autora propone un recorrido sensible y hondo por cada parada de ese camino.


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Otro rasgo característico de Y la gata se relame es el manejo audaz que tiene la voz poética con la brevedad, donde tres versos pueden condensar la potencia de una mirada o un sentimiento. Lo que otros resolverían utilizando la longitud como arma principal, Langier prefiere sorprender con la precisión. Un ejemplo de esto puede ser: “Cuando hay terremotos/ o el cuerpo implosiona/ mejor guarecerse/ en un descampado”. 

Esa visión del cuerpo como algo inestable y a conquistar de nuevo cada día es, quizás, el mensaje principal de este libro que queda rebotando en el lector como una frase dicha en el momento oportuno. La enfermedad, la muerte o el amor, entre otras cosas que no podemos controlar, amenazan con desordenar un orden precario que tanto costó conseguir. Sin embargo, en Y la gata se relame eso no se ve de manera trágica, sino que se pone en el centro de la escena bajo la luz de la ironía, el humor y la ternura de un lenguaje familiar: “A los 58/ mi viejo lindo/ no llegó a viejo/ pero sí a lindo”. Después de todo, como dice la propia autora, “las cicatrices/ aunque te hagan llorar cada noche/ (…) no tienen derecho a doler”. 


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