Reseñas Caprichosas – “Tramoya” de Helga Fernández: un libro que gira sobre sí mismo sin marearse

por Gustavo Yuste

Los libros iniciáticos suelen caer en el pecado de las referencias personales y reflexionar de más acerca de la literatura y la cocina que hay detrás de publicar un libro. Sin embargo, Tramoya o la maquinaria de una voz novelada (Milena Caserola, 2016) de Helga Fernández no esquiva el bulto y directamente pone ese factor en primer plano, haciendo de esa novela una especie de híbrido entre el diario personal, la bitácora del autor y breves ensayos sobre literatura, donde distintos autores y lecturas dialogan todo el tiempo.


Sobre la autora

helgaHelga Fernández es psicoanalista y escritora. Sus relato des ficción se publicaron en distintos sitios online. Forma parte del colectivo literario Las Claudias, con el que publicó la antología Pelos (Editorial Outsider, 2015). Participó de la antología de relatos e imágenes 8ochoY8ocho (Arset ediciones, 2014) y otras antologías de cuentos.

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Un libro que gira sobre sí mismo sin marearse

Los primeros libros pueden ser conflictivos, tormentosos y derivar en algo que con el tiempo solo acumula polvo y la vergüenza del autor por publicarlo. Errores, apuros y una sobreabundancia de reflexiones en torno al mundo literario suelen ser los pecados más cometidos a la hora de sacar el primer título.  Tramoya o la maquinaria de una voz novelada (Milena Caserola, 2016) de Helga Fernández asume ese riesgo y hace una apuesta más fuerte: ponerlo en primer plano para que sea la materia prima de su novela.

En este libro que coquetea con diferentes géneros como los diarios personales, los diarios de escritor y los ensayos de literatura, la autora hace un delicado juego de marionetas que se van entrecruzando entre sí pero que, a final de cuentas, todas se mueven por el mismo impulso y la misma mano. La protagonista de Tramoya o la maquinaria de una voz novelada, Sol,  toma la primera voz en este relato a la vez que se desdobla en Ana, un alter ego con el que dialoga constantemente a medida que encara la idea de edificar un libro.


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Un complicado manojo de pensamientos, sentimientos y circunstancias cotidianas se dan en este libro, ya que nos permite meternos hasta las rodillas en el lodazal que implica publicar un libro, sobre todo uno iniciático. Ese constante diálogo entre Ana y Sol personifica los temores que un autor enfrenta antes de dar el primer gran paso, aunque en definitiva con el tiempo se entere que nada cambió ni cambiará con el libro ya editado. En ese sentido, puede leerse: “Escribo tratando de agudizar lo que quiero decir, modo que no se escurra tras el tiro de gracia del para qué. Mientras tanto, en la radio, suena la voz ronca y profunda de Tom Waist”. Esa conexión constante entre la voz propia, otros autores y el libreto que tiene la vida, es lo que motoriza a esta novela.  

Tramoya o la maquinaria de una voz novelada es un libro que gira sobre sí mismo sin marearse pero que puede llegar a confundir al lector, quien va a necesitar de una lectura atenta para no perderse, al igual que la protagonista, en un callejón sin salida del pensamiento. Quien logre avanzar, va a encontrarse con el premio de un libro que en su interior ofrece muchos otros, como si fuera un tour guiado sobre autores indispensables que hay que leer.


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