Los últimos 5 nietos recuperados por Abuelas de Plaza de Mayo

por Redacción La Primera Piedra

La lucha de Abuelas de Plaza de Mayo cumplió, en el 2017, 40 años de búsqueda, abrazos y encuentros. El organismo que nació frente al dolor de la dictadura cívico-militar, que no solo desapareció a sus hijos e hijas sino que también se apropió la identidad de los bebés que nacieron en cautiverio, cada vez que encuentra un nuevo nieto logra quebrar las secuelas más crueles del genocidio. En La Primera Piedra repasamos la historia de los últimos cinco nietos recuperados.



Nieta 126 – Adriana/Vanesa Garnier Ortolani

La nieta 126 nació en cautiverio en enero de 1977. Hija de los militantes Violeta Graciela Ortolani y Edgardo Roberto Garnier.  Violeta fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976, en el Barrio La Granja, en la ciudad de La Plata, cuando estaba embarazada de 8 meses. Edgardo, que buscó tanto a su mujer como a su hijo, fue secuestrado el 8 de febrero de 1977 en La Plata. La pareja pensaba llamar a su bebé, si era nena, Vanesa, cuyo parto estaba previsto para enero de 1977.

Violeta y Edgardo militaban en el Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP). Él también militó en la Juventud Peronista (JP) y ella en la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Luego compartieron su militancia en Montoneros, donde ella era llamada “La Viole” y él “La Vieja Bordolino” o “El Viejo”. Desde el momento de su desaparición, su familia continuó la búsqueda de ellos y por su bebé, siendo una de las primeras denuncias en Abuelas de Plaza de Mayo. Aún al día de hoy, Violeta y Edgardo siguen desaparecidos.

Adriana, se acercó al organismo luego de que alguien de su entorno le confesara que no era hija biológica de quienes la habían criado. Hasta entonces, ella no tenía dudas sobre su identidad. Fue derivada a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y, luego, al Banco Nacional de Datos Genéticos. El 4 de diciembre de 2017 la joven conoció su verdadera identidad. “Estoy feliz. Esa es la palabra. Estoy plena. Se me completó la vida”, señaló en la conferencia de prensa que se realizó por su encuentro.


Nieta 125 – Victoria Tartaglia

La nieta 125 nació en cautiverio a principios de 1979. Victoria es hija de Lucía Rosalinda Tartaglia. Lucía, “La Flaca” para su familia nació en Santa Rosa, La Pampa, pero se mudó a La Plata para estudiar. Allí cursaba la carrera de Derecho y militaba en la Juventud Peronista (JUP). En esa ciudad fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977 con 24 años de edad. Durante un año, la familia no tuvo ninguna noticia de la joven hasta que en noviembre de 1978, recibió una carta su hermano, Aldo Tartaglia. Allí relataba que se encontraba detenida. En otra carta contó que estaba embarazada y que esperaba dar a luz a principios de 1979.

En democracia, gracias a los testimonios de sobrevivientes, se pudo reconstruir que Lucía estuvo secuestrada en el Centro Clandestino de Detención conocido como “Atlético-Banco-Olimpo”. Este circuito represivo, si bien fueron tres lugares diferentes (Club Atlético, El Banco y El Olimpo), funcionó como un mismo centro clandestino al que se lo juzgó como ABO. Los compañeros de cautiverio que pudieron ver a Lucía la conocían con el apodo de “Anteojito” y confirmaron que estaba embarazada y fue llevada a parir mientras aún estaba en cautiverio.

La desaparición de Lucía fue juzgada en el juicio realizado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 2 por los crímenes del circuito represivo ABO, por el cual fueron condenados catorce represores el 22 de marzo del 2011. La nieta 125, fue convocada en el marco de una investigación judicial para ser informada acerca de las dudas sobre su identidad y accedió a realizarse de manera voluntaria los exámenes de ADN. El 26 de octubre de 2017 el resultado del análisis confirmó que es hija de Lucía Tartaglia.

Lucía Rosalinda Tartaglia


Nieto 122 – Bustamante García

El nieto 122 nació en la Ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y es hijo de los militantes Iris Nélida García Soler y Enrique Bustamante, ambos desaparecidos el 31 de enero de 1977 durante la última dictadura cívico-militar, como se puede leer en el sitio web de Abuelas de Plaza de Mayo. Al momento del secuestro, Iris estaba embarazada de tres meses. Ese mismo día, ella había llamado a sus padres para avisar que pasaría de visita, pero luego canceló el encuentro y su familia nunca más supo de ella, ni de su compañero, ni del niño que debió nacer en julio de 1977.

Iris y Enrique eran militantes de Montoneros y fueron secuestrados por la Policía Federal en la pensión que vivían en Tacuarí al 400. Ella tenía 24 años y él 25. El padre de Iris había realizado la denuncia de su desaparición y también había informado que su hija estaba embarazada de tres meses al momento de su secuestro. Sin embargo, Enrique Bustamente no estaba denunciado como desaparecido, no había familiares para contactar y sus padres se encontraban fallecidos. Recién en 2010 una prima se acercó a la secretaría de Derechos Humanos para solicitar información sobre él y se pudo incorporar al Banco de Datos como nuevo grupo familiar.

Los dos estuvieron detenidos en el Club Atlético y, mediante los testimonios, se pudo conocer que Enrique había sido llevado a la ESMA pero que luego volvió al Atlético. Iris, en cambio, fue llevada definitivamente a la ESMA para dar a luz en mayo del 1977 en la maternidad clandestina del centro de detención. El nieto que recuperó su identidad el 18 de abril del 2017, según el organismo de Derechos Humanos, pidió tiempo y respeto luego de conocer su verdadera historia, pero se pudo saber que al momento del reencuentro tenía 40 años, dos hijos, y vive en el interior del país.

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Iris Nélida García Soler y Enrique Bustamante


Nieto 121 – Maximiliano Menna Lanzillotto

El nieto 121, Maximiliano, es hijo de Ana María Lanzillotto y de Domingo “El Gringo” Menna, ambos cuadros del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Además es sobrino de Alba Lanzillotto, integrante durante más de 25 años de Abuelas de Plaza de Mayo y única tía que formó parte de la Comisión Directiva, según los datos indicados por el organismo.

Sus padres fueron secuestrados el 19 de julio de 1976 junto con Mario Roberto Santucho, su compañera Liliana Delfino y otros militantes del PRT, en un operativo que trascendió en los medios de ese momento como “un éxito en la lucha contra la subversión judeomarxista” que había permitido “aniquilar a la dirección de la organización revolucionaria”. Ana María estaba embarazada de ocho meses al momento del secuestro y, por testimonios de sobrevivientes y compañeros, se supo que ella y el Gringo estuvieron detenidos en Campo de Mayo. La madre de Maximiliano también fue vista en el centro clandestino “Puente 12”.

Maximiliano Menna Lanzillotto, el nieto 121, recuperó su identidad el 3 de octubre del 2016, es porteño y tiene 41 años. Estaba seguro que no era hijo de desaparecidos, pero luego de que se acercará a él un equipo de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), se presentó espontáneamente, sin que intercediera la justicia, para realizarse los análisis de ADN que determinaron su verdadera identidad y la reconstitución de su historia.

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Ramiro Menna, hermano menor de Maximiliano


Nieto 120 – José Luis Maulin Pratto

El nieto 120, José Luis, es hijo de Rubén Maulín y Luisa Pratto. Su padre era militante político en el PRT y fue secuestrado en octubre de 1976, en Reconquista, provincia de Santa Fe, delante de sus dos hijos pequeños y de su esposa Luisa Pratto, embarazada de cuatro meses. Luego de que se llevaran a su marido, Luisa fue torturada en su domicilio, vigilada y violada en reiteradas ocasiones. Cuando ella fue a dar a luz a un sanatorio privado local, el 26 de marzo de 1977, fue registrada con el nombre de la apropiadora de su bebé, Cecilia Góngora de Segretín. Góngora y José Ángel Segretín, vinculados por un familiar a la Fuerza Aérea, se quedaron con el niño, a quien inscribieron como propio con un acta de nacimiento falsificada y firmada por la doctora Elsa Nasatsky de Martino. Esto evidenció la premeditación del delito, como manifestaron desde Abuelas de Plaza de Mayo.

Rubén Maulín estuvo detenido como preso político de la dictadura y en 1982 recuperó su libertad. Allí, tanto él como Luisa se presentaron ante la justicia para reclamar por su hijo pero no obtuvieron demasiada respuesta. En ese momento, su familia comenzó a tener pruebas certeras del lugar en donde se encontraba y la escuela a donde asistía su hijo, pero la falta de documentación y las amenazas de los apropiadores obstaculizaron la búsqueda. En 2008, Luisa y su hermana hicieron una nueva declaración ante la justicia santafesina y después de años de impunidad, fue la primera vez que aceptó investigar su caso. José Luis en ese entonces ya sabía que no era hijo de la mujer que lo había criado.

A partir de una nota radial que dio Luisa, el nieto 120 se sintió motivado a averiguar sobre su identidad y, en enero de 2009, llamó a Luisa para contarle que él podría ser su hijo. Rubén, Luisa y José Luis se presentaron ante la justicia nuevamente y se realizaron el estudio en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) y en mayo de 2009, los tres pudieron confirmar su historia y el nieto 120 recuperó a su verdadera familia e identidad. La relación con Abuelas de Plaza de Mayo surge cuando José Luis y sus padres inician la causa por apropiación y el organismo decide incorporarlo al listado de nietos restituidos, “como un acto de reparación y verdad histórica”. Sin embargo, hasta la actualidad la Justicia federal de Santa Fe aún no le restituyó su verdadera filiación ni su nombre.

Abuelas

José Luis Maulin Pratto



Si naciste entre 1975 y 1980, y tenés dudas sobre tu origen, comunicate con ABUELAS DE PLAZA DE MAYO (011) 4384-0983 – www.abuelas.org.ar

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