#NiUnaMenos y los “vagones para mujeres”: La lucha continúa

por Alejandra M. Zani

A tan sólo unos días de la masiva movilización #NiUnaMenos contra la violencia de género, la diputada de Confianza Pública, Graciela Ocaña, propuso en la Legislatura porteña una iniciativa que busca evitar situaciones de acoso en el subte. La medida implica la disposición de vagones exclusivos para mujeres en los dos horarios pico, de 7 a 10 am y de 17 a 19 pm, con el objetivo de evitar situaciones de acoso sexual hacia ese género. Lejos de plantear una solución, la medida atrasa fuertemente la lucha por la igualdad de género que se viene llevando hace mucho tiempo.

La iniciativa, que no tardó en desatar polémicas, fue fuertemente criticada desde varios frentes políticos. Javier Gentillini, diputado del Frente Renovador, explicó que la medida “resulta insuficiente porque no apunta al problema de fondo y va en detrimento de la promoción de una verdadera igualdad de género”, y agregó que “el abuso y el acoso se combaten desde la educación, la protección y el control del Estado”. Con una postura similar, la legisladora de la Coalición Cívica, Paula Oliveto Lago, opinó que “el Estado no puede seguir poniendo parches, sino que debe controlar”, y agregó que “no se puede poner a todas las mujeres juntas como si fueran un ghetto”. Por su parte, el Ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, no estuvo de acuerdo con la iniciativa a la que acusó de “no tener lógica” y expuso que “hay una cuestión cultural que hay que trabajar de raíz” y que “hay que participar de campañas de concientización en las cuales todos nos involucremos”.

La Policía de la Ciudad de Buenos Aires informó que en 2015 hubo 17 denuncias por abuso sexual en diferentes líneas de subte que terminaron con la detención de 15 personas. En lo que va del año, a su vez, ya hubo 15 denuncias por abuso en todas las líneas, casi la misma cantidad que durante 2015, y en estas cifras no entran los casos que nunca llegan a ser denunciados

La Policía de la Ciudad de Buenos Aires informó que en 2015 hubo 17 denuncias por abuso sexual en diferentes líneas de subte que terminaron con la detención de 15 personas. En lo que va del año, a su vez, ya hubo 15 denuncias por abuso en todas las líneas, casi la misma cantidad que durante 2015, y en estas cifras no entran los casos que nunca llegan a ser denunciados. En este contexto, y en el marco de un fuerte debate sobre una cultura de la opresión femenina instaurado como resultado de la movilización #NiUnaMenos, la diputada Ocaña, la misma que fue Ministra de Salud del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, estableció que “como mujeres, sabemos que esta es una problemática que nos afecta a todas por igual, y que en cualquier momento podemos sufrir estas situaciones”. De esta manera, justificó un proyecto que se centra en poner parches a las heridas ocasionadas por los abusos diarios, pero que se encuentra aún muy lejos de resolverlos.


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Foto: Gustavo Yuste


¿Cuál es el problema de fondo que arrastra esta iniciativa?

A un año de la primera movilización, #NiUnaMenos se convirtió en un hito histórico para el movimiento feminista argentina ya que, por primera vez en la historia, una protesta masiva llegó a las plazas públicas para poner a la mujer como protagonista de la escena. Gracias a esta movilización, se comenzó a debatir acerca de temáticas que históricamente fueron silenciadas por los discursos dominantes de una sociedad machista, heterosexista y patriarcal: la clandestinidad del aborto, las redes de trata, las divisiones del mercado laboral, sin contar los acosos diarios que, sólo por ser mujeres, se viven periódicamente como una parte más de la cultura de la violación, la cual fue por mucho tiempo aceptada y avalada por todos que hoy se está poniendo en cuestionamiento.

el proyecto de ley impulsado por la disputada Ocaña significó un gran retroceso en materia de los logros obtenidos y una ofensa frente a las demandas más urgentes de las mujeres. Una vez más, la respuesta parece ser la segregación social de la mujer en los ámbitos públicos, retrocediendo varios escalones en la lucha histórica

Frente a esto, el proyecto de ley impulsado por la disputada Ocaña significó un gran retroceso en materia de los logros obtenidos y una ofensa frente a las demandas más urgentes de las mujeres. Una vez más, la respuesta parece ser la segregación social de la mujer en los ámbitos públicos, retrocediendo varios escalones en la lucha histórica. La iniciativa se sumaría al listado de medidas contra los derechos de las mujeres de la coalición política del gobierno de Cambiemos, entre las que se encuentran: el desmantelamiento del Programa de Salud Sexual y reproductiva; la revocación del protocolo de intervención en casos de aborto no punible que regía en la Ciudad de Buenos Aires desde 2012, y por lo tanto el consiguiente desconocimiento del fallo de la Corte Suprema para estos casos; el cierre de varios refugios para mujeres víctimas de violencia de género.


NI UNA MENOS TV MEDIOS

Foto: Gustavo Yuste


Que se naturalice la existencia de “vagones rosas”, vagones exclusivos para mujeres, en una situación cotidiana como lo es la del transporte público, atravesado por millones de personas diariamente, fomenta el arraigamiento de la segregación como un “sentido común” que propone solucionar el problema de violencia de género cuando, en realidad, no hace más que tapar un bache y dar la espalda al problema de fondo.

La iniciativa olvida que no es la mujer la que debe ir en otro vagón por su protección, sino que hay alguien que la amenaza, y es en esa amenaza donde esta el quid de la cuestión. La amenaza viene de una sociedad machista, de un discurso dominante misógino, de una educación que nunca se tardó en preguntarse por la diversidad y por la igualdad, y de contextos y entornos familiares que no hablaron del tema ni enseñaron a sus hijos al respecto.

La iniciativa olvida que no es la mujer la que debe ir en otro vagón por su protección, sino que hay alguien que la amenaza, y es en esa amenaza donde esta el quid de la cuestión. La amenaza viene de una sociedad machista, de un discurso dominante misógino, de una educación que nunca se tardó en preguntarse por la diversidad y por la igualdad.

Mientras en las currículas escolares, en los debates públicos, en los medios de comunicación masiva, en las universidades y en las mesas de cada familia no se instaure el debate sobre la violencia de género ni se pregunten acerca de una cultura heterosexista y patriarcal, hasta que no se cuestione al discurso dominante que contiene en su seno los fundamentos de una sociedad machista, el problema, lejos de solucionarse, seguirá al servicio de una cultura mercenaria que le da forma y vida, y todos los ciudadanos que no se sienten a pensar en ello, seguirán siendo cómplices de esa realidad.

Es necesario seguir la lucha por una Ley de Patrocinio Jurídico Gratuito, que se promulgó en noviembre y este gobierno aún no la puso en marcha; es necesario seguir la lucha por un Plan Integral de Emergencia contra la Violencia hacia las mujeres que pueda aplicarse a nivel nacional y que garantice el respaldo de un Estado protector, no machista; es necesario seguir la lucha para que la interrupción voluntaria del embarazo sea libre, gratuita y legal. Es necesario seguir la lucha para que los femicidios y los abusos no sean la cotidianeidad de la mujer.

Ni Una Menos: La lucha continúa.


Todas las fotografías son de Gustavo Yuste en FOTOREPORTAJE – #NiUnaMenos: un nuevo grito histórico

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