Violette y los locos años ’60

por Lucía De Dominicis

Violette Leduc fue una escritora francesa que habló de la sexualidad femenina, la belleza y sus contradicciones de una manera adelantada para su época (aunque le tocó una época particular: los años ’60, donde la utópica liberación de los tabúes sociales parecía estar a la vuelta de la esquina). En este film, Martin Provost se propuso contar la historia de esta escritora y del París rebosante de artistas reconocidos, y a la vez hablar del proceso de escritura como forma de superar las barreras que uno mismo se impone.

La película comienza mostrándonos a una Violette depresiva, enemistada con su madre y consigo misma, que comparte una mísera habitación en el campo francés con Maurice, un escritor gay del que simula ser esposa. En un intento por mejorar su insostenible relación, Maurice le propone que se ponga a escribir para desahogar sus problemas con un poco de tinta y papel. Esto le permite a Violette descubrir muchas cosas sobre sí misma, entre ellas su enorme talento para la literatura. Cuando Maurice se va de la casa (sumando un abandono más en la vida de la escritora, que carga con el peso de no haber sido reconocida por su padre), Violette decide partir a París en busca de un nuevo destino. Con su libro casero bajo el brazo, va en busca de Simone de Beauvoir, la famosa escritora feminista de la época, a quien conoce a través de un libro con el que se cruza de casualidad. Simone lee el libro de Violette y le propone que siga escribiendo: su libro tiene potencial para ser publicado en la colección de su amigo Albert Camus.

A partir de allí Violette se dedica a escribir mientras consigue dinero a través del mercado negro que dejó el fin de la guerra. Su relación con Simone se hace más fluida y, a su vez, más controvertida, pendulando siempre entre el amor y la admiración profunda. A través de su mentora, Violette conocerá a otros famosos escritores de la época, entre los cuales está Jean Genet, con quien entabla una curiosa amistad. A medida que avanza la película, vemos cómo Simone de Beauvoir se hace reconocida internacionalmente con su obra “El segundo sexo” (1949) y se convierte en un referente del feminismo, mientras que Violette Leduc no tiene la misma suerte con sus obras, que fueron censuradas por su apelación al lesbianismo y el aborto. Una vida sufrida, marcada por la maldición de verse fea y no poder superar sus conflictos internos, guían el camino de Violette, cuyo éxito llegará recién en 1964 con la publicación de su obra maestra, “La bastarda”.

La película está dividida en capítulos, como queriendo mostrar que la vida de los escritores también es una novela en sí misma. A pesar de sus más de dos horas de duración, está excelentemente narrada, por lo que no resulta larga en absoluto. Uno logra verdaderamente empatizar con el controvertido personaje de Violette, que a veces es entrañable y otras veces, insoportable. Las actrices que encarnan a Violette (Emmanuelle Devos) y Simone (Sandrine Kiberlain) ocupan muy bien sus roles y hacen desear haber vivido esa época y transitado esas calles y esos bares. La película resulta en una hermosa biografía, una forma diferente de conocer a los autores más allá del papel.

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