Leyendo esta nota…¡Sumás chances para viajar a Brasil!

por Gustavo Yuste

Una tapita entre millones, un viaje privado para vos y tus amigos si comprás en un supermercado cualquiera o pidiendo un crédito a un banco: todo, absolutamente todo, te lleva a Brasil para ver el Mundial de fútbol, y esta nota podía ser la excepción. Porque claro, todos somos hiper super mega hinchas de la selección y dejamos todo (sic) para cumplir este sueño (sic) que no deja dormir a toda una nación (sic). ¿Qué es lo que lleva que todos aceptemos este circo sin chistar, sin oponernos, entregándonos como un ticket de compra al viento? Adelanto mi respuesta: no tengo idea.

Cada vez falta menos para que empiece el Mundial de Brasil, no hace falta recordártelo: entres al sitio que entres, leas el diario que leas, veas el canal que veas, hay un contador de días, minutos y ¡segundos! anunciándote cuánto falta para que la pelotita se mueva por primera vez. Las propagandas nos invaden todo el tiempo con colores celestes y blancos, incluso las empresas más extranjeras posibles, con nombres en inglés, francés, portugués, etc. Las mismas empresas que tienen los mismos anuncios (o parecidos) en todos los países donde hacen negocios apoyando a las otras selecciones; las mismas empresas que hacen negocios con nuestro país y sacan sus ganancias al exterior. Pero ojo, ¡Argentina es el mejor país de todos y se lo vamos a demostrar al mundo!

El nacionalismo nos invade a todos, Argentina deja de ser “este país de mierda” para ser el paraíso donde todos inventamos “el amor al fútbol”. Directamente pasa de ser “este país” por “ país”. Todos nos volvemos a reconocer como miembros de una misma cultura, compartiendo los mismos símbolos patrios. En el mes que dura el mundial sólo comemos asado y dulce de leche, sólo tomamos mate, solo escuchamos tango. Todos los rebeldes que no cantaban el himno en la escuela, se emocionan por ver a 11 jugadores parados con cara de nada mientras suena una versión instrumental y recortada del mismo. Hasta las decisiones políticas como leyes importantes, candidaturas, reclamos salariales, se ven postergadas por un mes de fútbol.

El otro día, en un noticiero (aunque seguro pasó en varios), hacían lo que ellos llamaban “la cuenta del hincha”, en la que calculaban, por un lado, cuánto saldría viajar a Brasil para ver uno o más partidos, y, por el otro, si te quedás acá cuánto te saldría comprar un TV Led, una conexión a cable HD, la camiseta original, la pelota original, gorros, banderas, cornetas y más. La primera cuenta rodeaba más o menos los 15 mil dólares; la segunda los 12 mil, pero pesos. Nadie se espantaba por los precios, nadie decía que era un disparate pagar eso: es más, alentaban a que te apures porque van quedando pocos pasajes o, en el segundo caso, para que ya tengas todo listo para “disfrutar el mundial como se debe” (sic). ¿No son los mismos que hablan de inflación y que la gente no llega a fin de mes? ¿Argentina es un país de mierda o un país capitalista fuerte donde todos pueden acceder a darse esos lujos? Decídanse muchachos, así sé si agarrar la cacerola o la camiseta para ir a Plaza de Mayo.

Sería necio decir que no voy a ver el Mundial, pero sí sería estúpido afirmar que me siento mejor o peor argentino por hacerlo, o que mi autoestima personal va a cambiar por eso. Tampoco debería alterar el autoestima nacional (que de por cierto ya es bastante bajo) por lo que haga un plantel de jugadores que en su mayoría viven en otros países. ¿Qué es ser argentino? ¿Comer carne hasta reventar, tatuarme a Maradona y ahorrar para poder viajar a Europa? ¿Grabar un video como un pelotudo hablándole a los jugadores para que “pongan huevo”? ¿Votar para el culo? No sé, si alguien conoce el manual para ser un buen argentino, que me lo preste. O mejor aún, que me diga donde comprarlo, así uso una tarjeta de crédito que me suma puntos para ir a alentar a la selección a Brasil.

 

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