Mermelada de Morcilla en La Tangente: dulcemente ácidos

por Laura Gómez

Mermelada de Morcilla se presentó por segunda vez en el año en La Tangente, y ofreció a su público un impecable repertorio ejecutado con el power y la osadía que suele caracterizarlos. Con dos discos en su haber (Los domingos y Buen Mozo), la banda registra una interesante lista de canciones con títulos de lo más insólitos y letras que conviene escuchar con atención. La experiencia del vivo siempre es un plus para encontrarse con estos muchachos tan dulces como ácidos.


“¿Vieron qué lindo es estar en La Tangente? Es como ser un gatito y estar en la caja antes de que te regalen”, bromeó Bruno Charadía (voz, guitarra, percusión y sintetizadores) como para romper el hielo inicial. Y, efectivamente, tocar o escuchar música en La Tangente es una experiencia que merece ser vivida. La formación de Mermelada de Morcilla se completa con Andrés Llanos en guitarra, Pablo González en bajo, y Francisco Dietze en batería.

El arranque fue de la mano de “Tortugas ninjas”, uno de los hits más celebrados por el público que en sus versos dice “Hay en mi corazón una forma de pensar / Hay en mi corazón una ideología / Hay que matar a la policía”, pero en su final alternativo señala que “Hay que amar como si fuera el último día”. Y en esos versos, quizás, se condensa buena parte de la esencia de los Merme de Morci: estos muchachos tienen la dosis justa de dulzura y acidez. Y todo viene con el combo.



El show continuó con “No hay canciones de amor” de su primer disco, Los domingos; “Granola y Gatorade”, un estreno que ya interpretaron en algunas radios; y “Reaccionar” del segundo disco, Buen mozo. Después sonó “Hamburguesa feliz”, una linda canción que habla sobre el proceso de aburguesamiento que todos —en mayor o menor medida— experimentamos en algún momento de la vida, “Fun lovin”, “El éxito es para los idiotas” y “Jorge Bis (El Patrono del Inconformismo)”.

Luego de esta combinación de clásicos y novedades, Francisco y Bruno intercambiaron roles para interpretar “I wanna be your dog” de Iggy Pop & The Stooges: esta vez Dietze fue la voz y Charadía empuñó los palillos de la batería. “Surf” (con un final dedicado a Nino Bravo) y “Buen día bebé” (tema melanco post-ruptura) cerraron el segmento de “canciones tranquilas” y dieron paso al momento power de la noche, con temas como “Truco” (de Los Periplos), “Te encontraron durmiendo con Maradona”, “La Playa de la Muerte” y el gran final de la mano de “Bici para dos”.



Los Mermelada de Morcilla han demostrado solidez musical en sus dos discos y una interesante búsqueda sonora en ese cruce entre lo nuevo y lo viejo. Sin embargo, no han descuidado el repertorio de las presentaciones en vivo y esto es muy importante. Se nota que hay un trabajo minucioso detrás de escena, mucho ensayo, y ese es el plus que un seguidor necesita para decidirse a comprar la entrada. Esta banda que no se encasilla en ningún género pero coquetea con el rock, el folk y el pop, aloja en su propuesta tanta dulzura como acidez y logra un producto que merece ser escuchado en vivo.

Dato a tener en cuenta: Folie es la banda oriunda de Ramos Mejía que abrió la noche y también demostró gran solidez en el vivo. Sus miembros son Santiago Tassara en guitarra y voz, Iñaki Amorena en guitarra y voz, Nicolás Villarejo en bajo y Santiago Doná en batería. La Primera Piedra recomienda escuchar a Mermelada de Morcilla y también a estos muchachos que se autodefinen como modernos y postpunks.


Escuchá a Mermelada de Morcilla:
Los domingos (2016)
Buen mozo (2018)
Escuchá a Folie:
La trampa (2016)
Tiempo perdido (2017)

 

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