La Resaca Bohemia: un viaje sonoro a través del tiempo

por Laura Gómez

Si había un lugar estratégico para la presentación de Bienvenidos a la realidad —primer álbum de estudio de La Resaca Bohemia—, ese lugar sin dudas era el Galpón B.  Situado sobre la calle Cochabamba, a una cuadra de San Juan y en pleno barrio de San Cristóbal, este espacio parece estar en perfecta consonancia con la atmósfera sonora creada por los miembros de esta banda, que rápidamente podría definirse bajo la categoría de “rock añejo con aires bohemios”. El lanzamiento oficial del material discográfico fue el viernes pasado, y La Primera Piedra estuvo ahí para contarte la crónica de esa noche.


La Resaca Bohemia es una banda formada hace siete años por Brian Fernández Larrain (voz y guitarra), Ezequiel “Salteño” Vázquez (bajo) y Nicolás “Pelado” Della Torre (batería). Su propuesta recorre distintos paisajes sonoros tales como rock, blues, jazz, soul, bossa e incluso tango y folklore. Pero si tuviésemos que capturar la esencia musical de esta banda en una botella y etiquetarla, podríamos echar mano a esa definición que ellos mismos utilizan al momento de ubicarse en algún territorio más o menos delimitado (aunque, claro, para nada restringido): rock añejo.

Atravesar ese pasillo desde la vereda hasta la sala es algo así como sumergirse en el túnel del tiempo y viajar a épocas pasadas con la ayuda de un par de acordes arrojados al aire durante la prueba de sonido.

Y, ciertamente, el color de voz de Brian, la sonoridad de los instrumentos, los arreglos de los temas e incluso la estética de esta banda (expuesta en sus materiales gráficos, audiovisuales y escenográficos), nos remiten de inmediato a aquel ambiente bohemio y urbano propio de la Buenos Aires de los años ’60.


La Resaca Bohemia 3


El viernes 15 de septiembre fue la fecha elegida para presentar en sociedad y de manera oficial su primer disco de estudio, Bienvenidos a la realidad, mezclado y masterizado en Bourbon Records bajo los oídos de Pablo Sbaraglia y Damián Torrisi como ingenieros de sonido. Muchos de los temas de este álbum ya venían sonando en los shows de la banda a lo largo de sus siete años de trayectoria, pero en versiones que se renovaban ante cada nueva ejecución. El disco —se sabe— eterniza una única versión y congela ese momento para siempre; de modo que lo que se escuchó en Galpón B el viernes fue una mixtura entre la fijación sonora del disco y la frescura propia del vivo.

Un pasillo prácticamente imperceptible, oculto entre las fachadas rústicas de los edificios aledaños; una letra “B” gigante apostada sobre el techo y adornada con lucecitas amarillas; una puerta pequeña de acceso que se abre de par en par minutos antes del show; un hall amplio custodiado por algunos sillones y un viejo piano, la barra obligada, un telón y, más allá, la sala con ladrillos a la vista que le dan cierto toque bohemio; las mesas dispersas y el escenario dispuesto con la promesa de una noche memorable a puro rock&roll. Atravesar ese pasillo desde la vereda hasta la sala es algo así como sumergirse en el túnel del tiempo y viajar a épocas pasadas con la ayuda de un par de acordes arrojados al aire durante la prueba de sonido.

Con una escenografía sutil que incluía un farolito y un retrato de Pugliese, juegos de luces al compás de los ritmos enérgicos creados por la banda y excelentes proyecciones que acompañaron y completaron el leit motiv de cada tema, La Resaca Bohemia se presentó oficialmente como un equipo de gran potencial y enormes virtudes interpretativas

La noche arrancó con “Payasito del rocanrol”, “El viejo bohemio” (tema distintivo de la banda) y “Otro día para armar”. Luego de una breve presentación sonaron los acordes de la canción que titula el disco —“Bienvenido a la realidad”— seguida de “Extraña ciudad” y el primer cover de la noche: “El resentido” (de Buenos Aires Negro).  La banda también sorprendió con material inédito que esperan poder incluir un un segundo disco: “No te apures” fue lo nuevo. Después sonaron “Madre vengativa” y “El pequeño y gran tropezón”.

“Avellaneda Blues” (Manal) y “De nada sirve” (Moris) fueron los otros covers con los que La Resaca Bohemia arrastró a su público hacia las mejores épocas del rock nacional. Para la siguiente parte del show, el trío se adelantó sobre el escenario y, empuñando dos criollas y un cajón, interpretaron una chacarera dedicada a los pueblos originarios y, en especial, a Santiago Maldonado, joven desaparecido hace más de un mes tras haber formado parte de la lucha mapuche en defensa de sus tierras. Luego de esa dedicatoria en palabras de Ezequiel Vázquez, el cantante y guitarrista se quedó solo en el escenario para interpretar “Melodía de arrabal” (Carlos Gardel/Alfredo Le Pera).


Fotografía: Gisela Carinelli

Fotografía: Gisela Carinelli


Tras ese intermezzo intimista, el show continuó con tres temas del disco: “Ahora”, “En frenesí” y “La dignidad” (con excelentes y atinadas proyecciones sobre la pantalla de fondo). Hacia el final hubo una nueva tanda de covers encabezados por “Bailando en una pata” de La Renga, y el cierre incluyó dos temas propios: “Niña Madonna” (muy pedido entre los presentes) y “Bluseando la vida”.

La del viernes fue una gran presentación y una apuesta significativa por parte de la banda. Con una escenografía sutil que incluía un farolito y un retrato de Pugliese, juegos de luces al compás de los ritmos enérgicos creados por la banda y excelentes proyecciones que acompañaron y completaron el leit motiv de cada tema, La Resaca Bohemia se presentó oficialmente como un equipo de gran potencial y enormes virtudes interpretativas. La banda tiene algo de aquellos viejos sonidos bohemios de la urbe porteña de los ’60 o ’70, sin por ello descartar la originalidad, una impronta personal y, finalmente, eso que siempre está en el aire y hace imposible que el cuerpo permanezca quieto: toda la potencia y la esencia del rock&roll.

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