Daiana Garnica: otra desaparición encubierta por el patriarcado

por Laura Verdile

Daiana Garnica tiene 17 años. Desapareció el sábado 6 de mayo en la localidad de Alderetes, provincia de Tucumán. Luego de la insistencia de la familia y de los reclamos populares, fueron detenidas 12 personas, sospechosas de estar involucradas y encubrir su desaparición. Ya pasó más de un mes de una investigación que tuvo que se presionada por la movilización de la sociedad civil y aún no hay rastros de la joven. Recién esta semana estarán listas las pericias de los elementos secuestrados.


Hace poco más de un mes, el 6 de mayo, Daiana Garnica regresaba del trabajo a su casa en el barrio Julio Abraham, de la localidad de Alderetes, provincia de Tucumán. Eran alrededor de las cuatro de la tarde cuando recibió un mensaje de su vecino, Darío Suárez. Tal como señala Cosecha Roja, el hombre le pidió que la acompañara a hacer unas compras y que no le dijera nada a sus padres. Daiana nunca volvió. Su padre y su hermano salieron a hacer la denuncia a la comisaría que llegó a la fiscalía recién al día siguiente y gracias a la presión de la Fundación Marita Verón.

Suárez le pidió que la acompañara a hacer unas compras y que no le dijera nada a sus padres. Daiana nunca volvió. Su padre y su hermano salieron a hacer la denuncia a la comisaría que llegó a la fiscalía recién al día siguiente y gracias a la presión de la Fundación Marita Verón.

Suárez fue detenido y se encuentra ahora en prisión preventiva junto a doce personas, sospechosas de encubrir la desaparición de la joven. Una recuperó la libertad al no haberse encontrado ninguna prueba que la relacionara con el caso. De acuerdo a lo relatado a Cosecha Roja por Sergio Pérez, el abogado de la familia Garnica, “no se descarta que Daiana haya caído en una red de trata, pero hasta ahora la principal hipótesis que se está manejando es la privación ilegítima de la libertad seguida de homicidio”. También afirmó que Suárez tiene “antecedentes por violencia de género, lesiones y amenazas con casi todas las mujeres con las que tuvo relación”.


0011424012

Foto: Minutouno


Como es común, el Estado tardó en escuchar y la reacción inicial fue el descrédito de las denuncias. Gracias la insistencia de familiares y vecinos que realizaron cortes de ruta frente al barrio y marchas a Tribunales y a la Casa de Gobierno de Tucumán, la justicia comenzó a movilizarse, pero solo luego del reclamo popular. Esta semana finalizarán las pericias de los elementos secuestrados, entre ellos celulares de los detenidos y varias notas que aportarían distintas pistas. Según el diario La Gaceta, una de ellas decía que a los investigadores “no les resultaría sencillo” encontrar a Daiana.

Como es común, el Estado tardó en escuchar y la reacción inicial fue el descrédito de las denuncias. Gracias la insistencia de familiares y vecinos que realizaron cortes de ruta frente al barrio y marchas a Tribunales y a la Casa de Gobierno de Tucumán, la justicia comenzó a movilizarse, pero solo luego del reclamo popular.

Si bien la policía realizó rastrillajes, fue una vez más la acción de la sociedad civil la que llevó la investigación un paso más adelante. Ante la falta de avances, la organización de Argentinas Autoconvocadas se encargó de juntar donaciones para trasladar un equipo de perros y entrenadores a San Miguel de Tucumán. Tal como explica Cosecha Roja, los caninos marcaron la vera del Río Salí, a quince minutos de la ciudad. También encontraron otras pruebas en la ladrillera donde trabaja Suárez, como pertenencias de Diana y un trozo de tela con sangre.

La desaparición de Daiana y los obstáculos en su búsqueda evidencian el reclamo que sigue cobrando visibilidad y que se escuchó en las calles el pasado 3 de junio: el Estado es responsable. Los casos de violencia de género son naturalizados por las instituciones sin que se asuma la complejidad del problema y se implementen políticas de prevención adecuadas. Así, la falta de acción y compromiso reales se traduce en la poca importancia otorgada a mecanismos necesarios para desmontar la trama machista de la cultura, y se vieron de nuevo en el caso de Daiana, en la dilación de su búsqueda y de las respuestas que la sociedad entera reclama. 


También te puede interesar

Testimonios de la marcha por Ni Una Menos: “Hoy las calles son de las mujeres”

Fotoreportaje: Ni Una Menos y una nueva marcha para que se caiga el patriarcado

Los femicidios de Micaela y Ornella: cuestionar la complicidad del Estado machista

Ni Una Menos: no dejar de gritar contra la violencia machista

 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

2 Comentarios

Fernando 12 junio, 2017 - 16:33

Preocuparse más por las víctimas no es tergiversar la realidad. ¿Qué es lo que el patriarcado encubre y naturaliza más fuerte y abrumadoramente?

Responder
PAOLA 14 junio, 2017 - 08:34

Quien se preocupa son las asociaciones y no el estado. Si eso no es encubrir y naturalizar la violencia hacia las mujeres, no estaría entendiendo que es.

Responder

Dejá tu comentario