¿En qué se diferencia la Argentina del 2001 de la del 2018?

por Lucía De Dominicis

Créditos del Fondo Monetario Internacional, devaluación y deuda externa son conceptos que reviven el fantasma de la crisis del 2001 en Argentina. En el contexto de una economía abierta a los intereses del mercado internacional y empecinada en reducir el déficit fiscal, ¿cuáles son las diferencias entre la situación actual y la que puso fin al gobierno de Fernando De La Rúa?



La rápida escalada del dólar y el anuncio de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron una señal de alerta sobre el rumbo de la economía argentina, en la misma semana en la que volvió a verse a Domingo Cavallo paseando por los sets de televisión presagiando una crisis financiera. La posibilidad de volver a atravesar una crisis como la del año 2001 paraliza a quienes ven a un presidente opositor al peronismo que en la mitad de su mandato no logra encauzar la economía y recurre al ajuste en el gasto público, una receta que ha sido aplicada sin éxito en la historia del país. 

La rápida escalada del dólar y el anuncio de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron una señal de alerta sobre el rumbo de la economía argentina, en la misma semana en la que volvió a verse a Domingo Cavallo paseando por los sets de televisión presagiando una crisis financiera.

A pesar de que el gobierno de Mauricio Macri ha fallado en prever el futuro de la cotización del dólar, una de las principales diferencias en el escenario económico nacional es que no existe un tipo de cambio fijo como era en tiempos de la convertibilidad, lo que generó hacia finales de los años ’90 una burbuja de la que no se podía salir sin un impacto caótico en la economía nacional. A su vez, los bancos cuentan con mayores limitaciones para los préstamos de dólares gracias a los encajes bancarios, y no pueden prestar más dinero del que tienen. Cuando se agotó el modelo neoliberal menemista y los ingresos de dólares no permitieron devolver el dinero invertido por los ahorristas, se debió acudir a una pesificación de los depósitos y al famoso “corralito”, medidas que en el escenario actual no serían necesarias.



Los indicadores económicos y sociales no reflejan los niveles de crecimiento augurados en la campaña de Cambiemos, pero no han llegado a los estándares que transitaba la Argentina en el año 2001, que encontró al país en un tercer año de caída consecutiva del PBI con una baja en todas las áreas productivas de la economía. En el caso del gobierno de Mauricio Macri, luego de una caída del 2,3% en su primer año de mandato, el PBI logró aumentar en los dos años siguientes, retomando los valores alcanzados en 2015.

Los indicadores económicos y sociales no reflejan los niveles de crecimiento augurados en la campaña de Cambiemos, pero no han llegado a los estándares que transitaba la Argentina en el año 2001, que encontró al país en un tercer año de caída consecutiva del PBI con una baja en todas las áreas productivas de la economía.

A su vez, los niveles de desempleo llegaron a récords históricos durante la crisis del 2001, cuando la desocupación alcanzó el 18,3% y la subocupación, el 16,3%. Según el último registro del INDEC, el desempleo en el primer trimestre del 2018 es del 7,2%, una cifra positiva aunque quedan pendientes de resolver problemáticas profundas de flexibilización e informalidad laboral. Dentro del contexto político, el apoyo que recibió el partido gobernante en las elecciones legislativas del año pasado lo aleja también del desmoronamiento que vivía la Alianza en la crisis institucional del año 2001.

Estos indicadores políticos y económicos son importantes para analizar correctamente el escenario que enfrenta el gobierno de Mauricio Macri este año, tras el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional. Argentina no se encuentra en la misma situación política y económica previa al estallido del 2001, por lo que la crisis que atraviesa es esencialmente diferente. El foco del debate debe centrarse en estos indicadores para analizar qué tipo de condicionamientos vendrá a imponer el FMI, cuya influencia en la economía argentina estuvo presente desde hace más de 60 años.



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