Represión en el Congreso: los violentos de siempre

por Giuliana Sordo

Tercer día consecutivo de represión en la Ciudad de Buenos Aires. Un Congreso Nacional totalmente militarizado con efectivos de Gendarmería Nacional, principalmente, pero también de la Prefectura, la Policía Federal y la Policía de la Ciudad. Frente a la sesión que iba a tratar la reforma previsional y que, luego, fue levantada, la noticia es la cotidianeidad de una represión contra las organizaciones y militantes que tiene como principal responsable a Patricia Bulltrich pero también a todo un gobierno que aumenta su accionar represivo día a día. (Foto de portada: Santiago Filipuzzi)



Un gobierno que no para de reprimir

Frente a las diversas situaciones que se vivieron en esta semana la única respuesta del Gobierno Nacional fue la represión, militarizando el centro porteño con gran cantidad de su arsenal represivo. Una vez más, como se hace cada vez más cotidiano desde la llegada de Cambiemos al poder y en un tercer operativo represivo en lo que va de la semana -tan solo en la Ciudad de Buenos Aires- las fuerzas estatales realizaron un gran despliegue en el que apuntaron con armas y gases a manifestantes, periodistas y diputados.

Una vez más la represión tomó las calles en las inmediaciones de un Congreso que fue totalmente vallado para intentar votar una ley en democracia. Parece una ironía necesitar un enorme operativo de las fuerzas represivas para poder lograrlo. Sumado a los comentarios que los mismos diputados oficialistas realizan como Elisa Carrió al señalar que “rechazan la violencia” o que el Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, manifieste que las fuerzas de seguridad estaban tratando de “defender una institución de la democracia”, a pesar de que la ley de la reforma previsional se buscaba a aprobar con un centro porteño militarizado desde el martes 12 de diciembre.


represion en el congreso

Foto: Ricardo Pristupluk


Sin embargo, es necesario poner en contexto este nuevo operativo represivo. “El motivo de la represión es que gobierna Cambiemos”, había denunciado María del Carmen Verdú, abogada y referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), tras la represión sucedida del día martes. Es que el gobierno de Mauricio Macri es el más represivo en la historia argentina desde la vuelta a la democracia en 1983 a la fecha. 

Como ya mencionamos en La Primera Piedra, desde la llegada al poder de Cambiemos la cantidad de muertes en manos del Estado aumentó brutalmente y ya se conoce que el promedio aumentó a más de un asesinato por día. Esas cifras frías están diciendo que desde que Macri es presidente muere más de un pibe todos los días. Además, la participación de las fuerzas estatales en las protestas sociales es cada vez más cotidiano resultando un cóctel explosivo de represión y criminalización a los manifestantes. Hoy, hasta el momento, hay al menos 15 detenidos arbitrariamente por unas fuerzas represivas que están tomando el control de las calles.

(Leer nota: Un Gobierno al que no le importa nada ni nadie)


Medios de comunicación y periodistas al servicio del poder

Este aumento represivo no es inocente ni tampoco se da sin la colaboración de medios de comunicación. Periodistas y comunicadores de distintos medios que siguieron la manifestación en el Congreso, el operativo desplegado por el Ministerio de Seguridad y la represión posterior, insistieron impunemente en que “la violencia se había originado de los manifestantes”, o que “la violencia se producía de ambos lados”, cuando las escenas que mostraban eran contundentes por sí solas.

represion en el congreso

Foto: Ricardo Pristupluk

Mismos medios que fomentaban años tras la indignación por el dinero de impuestos que se utilizan en diferentes ocasiones, en este momento, nada dicen del dinero que cuesta semejante operativo al servicio de la represión. Tampoco nada dicen de los aumentos desorbitantes que se realizan desde diciembre del 2015 en el aumento de los uniformados en las calles con el objetivo de lo que vemos hoy: la militarización del centro porteño. Único gasto público que sigue aumentando con los impuestos que pagan todos los argentinos.

Frente al sentido común que buscaron instalar distintos comunicadores de que la “violencia no tiene color” y que todo se generaba por un grupo de violentos que agredía al personal de “seguridad”, la respuesta es concreta: la violencia es la de un gobierno que pone en las calles semejante operativo represivo, con uniformados de todas las fuerzas listos y preparados para reprimir con balas de goma, gases y palos a quien atreva a oponerse a un modelo de exclusión, hambre y pobreza.



 

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